Friday 18 de September, 2020

Exclusivo: el ingeniero de Castelar que participó del proyecto SAOCOM 1B detalló la trascendencia del satélite

En conversación con Adrián Noriega en la emisión semanal del programa periodístico Primer Plano, Juan Ignacio Casais describió por qué será clave en la toma de decisiones a futuro la flamante herramienta puesta en órbita por la ciencia argentina.

Juan Ignacio Casais ingeniero argentino castelar
Juan Ignacio Casais ingeniero argentino castelar

El satélite puesto en órbita el domingo pasado, el otro hito histórico para la ciencia argentina, es un instrumento clave para la toma de decisiones a futuro en varios aspectos, pero sobre todo en uno vinculado al manejo del suelo en la región pampeana (83 millones de hectáreas), uno de los sectores productivos fundamentales para el desarrollo económico país.

Así lo describió el ingeniero Juan Ignacio Casais, hombre oriundo de Castelar, como informó en su edición del domingo Primer Plano Online, y responsable del área de Subsistemas, Estructuras, Mecanismos y Control Térmico del SAOCOM 1B. Además, integra la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE). En un diálogo mano a mano con Adrián Noriega en la emisión semanal del programa periodístico Primer Plano, el científico explicó la trascendencia de este instrumento.

“Las imágenes que obtiene el satélite pueden brindar mucha información: desde humedad del suelo hasta medir follaje y hielo de glaciares. La resolución es tan buena que, cuando saca imágenes del mar o de los lagos se ve el oleaje del viento. También puede prever emergencias como fuego, movimientos de tierra, inundaciones”, detalló Casais.

Los satélites SAOCOM, junto con cuatro satélites de la Constelación Italiana COSMO- SkyMed de la Agencia Espacial Italiana (ASI por sus siglas en italiano), integran el Sistema Ítalo Argentino de Satélites para la Gestión de Emergencias (SIASGE), creado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) y la ASI para beneficio de la sociedad, la gestión de emergencias y el desarrollo económico.

Un ingeniero con raíces en Castelar, clave en el satélite argentino que se lanza hoy

Está dotado de un único instrumento: un Radar de Apertura Sintética que opera en la porción de las microondas en banda L del espectro electromagnético. Su principal ventaja es que al contar con una fuente propia de energía no necesita de la luz para obtener una imagen. En la práctica esta situación se traduce en una virtud muy importante, ya que es capaz de tomar imágenes con independencia del tiempo atmosférico, el día o la noche.

El radar emite una señal a partir de su antena –de 35 metros cuadrados–, la onda viaja a la velocidad de la luz, atraviesa las nubes, rebota en la tierra y parte de ese residuo de energía regresa al radar. Capta, digitaliza la información y desde Córdoba –sitio desde dónde se realiza el control de la misión– descargan los datos a partir de procesadores que dan como resultado imágenes.

“Si hay registros de alta humedad en el suelo y un pronóstico de lluvia intensa es muy probable que tengas una inundación que puede ser peligrosa. Entonces, podrías activar una evacuación temprana y salvar personas y bienes”, precisó. “Para la actividad del campo lo mismo. Al conocer la humedad del suelo, uno puede saber si conviene levantar la cosecha o esperar un poco más, o si es tiempo de sembrar. Siempre decimos que tener información da ventajas, y la información que brinda el satélite es de primera para tomar decisiones correctas”, agregó.

Según se describió, el objetivo principal de la misión es generar mapas de humedad de suelo cada cuatro días de manera operativa. En este sentido, el 1B se complementará al 1A que se lanzó en 2018, de forma que las mismas regiones agrícolas serán observadas por los satélites desde diferentes ángulos y condiciones de observación”. Ambos realizan el mismo trayecto, solo que al completarse la constelación, se generan más datos y se incrementan las estadísticas.

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