Thursday 13 de August, 2020

EXCLUSIVO: El testimonio de José Román tras la entradera en su casa de Castelar: “alguno me entregó”

El hijo del exsenador provincial habló con Primer Plano Online y relató el estremecedor momento que vivió anoche junto a su familia. Lleno de impotencia, explicó que los delincuentes “se fueron caminando como si yo fuese a comprar al kiosco”.

José Román en la puerta de su casa, en la que anoche sufrió la violenta entradera junto a su familia

José Román, víctima de una violenta entradera en su casa de Castelar anoche mientras cocinaba con su esposa y sus hijos jugaban en una de las habitaciones de la casa, relató a Primer Plano Online la dramática situación que vivió.

En una charla telefónica con Primer Plano Online desde la vivienda de la calle Islas Malvinas al 3.300, el hijo del exsenador provincial Horacio Román describió el momento en el que se encontró amenazado por los dos delincuentes que ingresaron a la casa.

“Se metieron por la ventana de mi pieza, que da al frente de la casa. Entraron y escuché al nene, que gritó. Pensé que estaba jugando a los jueguitos on line pero no. Cuando me di cuenta tenía a uno en la cocina de casa”, comenzó narrando. “Nos maniataron con precintos, y lo de siempre: ‘dame la plata, dame la plata’. Dos veces les dije que no, pero a la tercera los vi a los chicos en el piso y les dije que la plata estaba en tal lado”, siguió.

Román detalló que, como los delincuentes no entendían cuál era el lugar al que debían ir a buscar el dinero, uno subió con él para que se lo indique. Ya les había dado la plata pero el ladrón insistía: “¿dónde hay más, dónde hay más?”. Incluso llegó a pedirle que lo lleve a la casa de su padre. “Les dije que no los podía llevar a lo de mi papá porque a él le robaron, y ellos decían que sabían ‘tu viejo escondió el canuto acá’, no lo tiene más en la casa”.

“No hay nada, flaco. Revisá todo”, decía José, mientras los malvivientes lo llamaban por su nombre. En el trayecto, doble culatazo mas una piña. Revisaron. Mientras, el que estaba abajo pateaba a su mujer en la espalda y en las piernas. Le pedía joyas, que no la familia no tiene. Pero revolvieron todo y, al no encontrar nada más, se fueron del lugar, no sin antes amenazar a la víctima con quemarlo con aceite.

“Cuando empezaron a revisar el placard le dije ‘llevate la pistola’, no sea cosa que la encuentre y piense cualquier cosa”, expresó Román. Los delincuentes tenían puesta la capucha del buzo y tapa bocas negro. “Tenían miedo de contagiarse”, indicó socarronamente. Son dos jóvenes de aproximadamente 25 años, de los cuales el que se fue con él parecía más tranquilo y el otro un tanto más nervioso.

“Se fueron caminando como si yo fuese a comprar al kiosco”, describió Román sobre el fin del espantoso momento vivido. Le llevaron un juego de llaves de la casa, con lo cual deberá modificar todas las cerraduras. Su esposa casi no pegó un ojo, mientras él apenas pudo descansar un rato. “Por ahora voy a seguir acá. Voy a tratar de poner un poco más segura la casa”, manifestó, para concluir con una deducción inquietante. “Alguno me entregó”, puntualizó sobre el robo.

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