Friday 27 de May, 2022

EXCLUSIVO Jorge Muzzicato, el milagro de la vida: sobrevivió a seis balazos y se recupera en su casa de Castelar

Su caso conmovió a la opinión pública: esperaba que su esposa salga del Instituto Barrio Marina y fue abordado por dos delincuentes, que le dispararon a quemarropa delante de su hijo. Le tuvieron que reconstruir el intestino y debe aprender a caminar de vuelta, pero pese al sufrimiento atravesado asegura que ora para que los atacantes “se arrepientan” y “encuentren un camino”.

Jorge Muzzicato y el recuerdo de aquella mañana en que esperaba a su esposa e hijo menor en la puerta del Instituto Barrio Marina, de Castelar sur

Jorge Muzzicato tiene 60 años y hace una década se retiró de su trabajo. Fue durante 32 años Policía Federal del escalafón Bomberos, donde hizo toda su carrera, entre el cuartel V de Belgrano, otro tanto en el del aeropuerto de Ezeiza y luego en sedes administrativas. Es papá de seis hijos: cuatro ya mayores de edad del primer matrimonio y otros dos adolescentes, de 13 y 17, de su segunda pareja con Gladys, su actual esposa.

VIDEO EXCLUSIVO Así balearon al policía retirado de la Federal en Castelar: hay tres detenidos

El pasado viernes 3 de diciembre fue noticia central en los noticieros de todo el país luego de recibir un total de seis disparos (sí, seis disparos) en distintas partes de su cuerpo frente al Instituto Barrio Marina, de Castelar sur. Lo atacaron dos delincuentes que fueron detenidos pocas horas después y ahora esperan el juicio para recibir su respectiva condena.

Desde su casa y a través de la aplicación Zoom, Muzzicato atendió a Primer Plano Online para brindar su primera entrevista después de haber vuelto a nacer, como él mismo afirma. Se recupera todavía con muchas falencias físicas. Sufrió fractura de ambos fémures y la cadera del lado derecho, por lo que tiene prótesis una desde la rodilla hasta la cintura del lado izquierdo y del lado derecho desde la cadera a la rodilla. Además, le pusieron otra prótesis a la altura de la cadera, por donde ingresó el primer impacto.

PRIMERA PARTE DE LA ENTREVISTA

Los balazos que recibió entraron en su abdomen y piernas. Fueron a quemarropa, sin piedad. Y, entre tanto recuerdo borroso que le queda del hecho, sí tiene presente cuando bajaron a su hijo y le apuntaron para tirarle a la cabeza, pero la bala no salió. A quien sí le dispararon fue a Gladys, quien salió raudamente de la escuela al escuchar lo que pasaba afuera.

Muzzicato remarca una decisión personal de la que no se arrepiente: el día que pasó a retiro dejó de portar armas. Por eso aquella vez no tuvo cómo defenderse. Ni tampoco quiso hacerlo, porque ni siquiera se acuerda del momento preciso en que lo abordaron: su hijo le contó que conversaba por celular con el manos libres de su auto. “Tengo noción que levanté la vista, vi algo por el espejo retrovisor, me abrieron la puerta y me dispararon”, expresó.

“Orá, mamá”, fue lo primero que atinó a decirle a su mujer, que corrió en su auxilio. La fe creyente de Jorge y de Gladys fue lo que le permitió a la familia conservar la esperanza de que iban a superar el trance. Pasó más de 20 días internado en coma inducido. Le tuvieron que reconstruir el intestino, por donde también ingresaron los proyectiles. Respirador, traqueostomía, operaciones varias y a fin de año despertó, luego de que los médicos le sacaran la medicación.

“Era un cambio de guardia en medio de las fiestas. Pregunté como pude qué pasaba y me contaron que era fin de año. Estaba totalmente desorientado y de a poco me fueron contando que iba a entrar mi familia, y la vi a mi señora y a mi hermana. No quería recordar nada. Recién cuando pasé a sala, allá por el 7 de enero que mis intestinos me lo permitieron, comencé a indagar”, cuenta Muzzicato.

SEGUNDA PARTE DE LA ENTREVISTA

Luego de volver a tomar contacto con la realidad una pregunta rondó su cabeza. “¿Qué hice para provocar semejante reacción?” es algo que aún lo inquieta. Una aproximación a la respuesta se la brindó la psicóloga del hospital Churruca, donde le salvaron la vida. “No tenés que preguntarte porqué sino cómo va a ser tu futuro. Sos una nueva persona”, le describió la profesional.

“Mi cabeza empezó a cambiar el día que decidí mirar el video”, se sinceró. Se refiere a la filmación del ataque, que le daba pánico observar. Eran los fantasmas de aquella balacera que cuesta la vida y en la puerta del colegio al que asisten sus hijos. De hecho, confiesa que no sabe cómo iba a volver a acercarse a realizar su tarea paterna de llevarlos e ir a buscarlos a diario.

¿Cuál es la mirada con los dos jóvenes que lo hicieron saludarse con la muerte? “Muchos me decían que habría que matarlos. Yo se lo dije al fiscal (Adriana Suárez Corripio, de la UFI Nº 8 de Morón): Jesús dijo al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Al César, lo que es del Estado. La ley del hombre se debe cumplir”, reflexiona. Y agrega: “ellos se equivocaron, hicieron mal las cosas, deben cumplir. Desde el punto de vista de la fe, oro por ellos, para que se arrepientan, que encuentren un camino y se den cuenta de lo equivocados que pueden estar”.

TERCERA PARTE DE LA ENTREVISTA

Habla de Lucas Almirón (20), conocido en el barrio como ‘Luquitas’, y Marcelo Saucedo (31), ambos acusados de robo agravado por el uso de arma de fuego, portación ilegal de arma de fuego y homicidio agravado criminis causae en grado de tentativa. Los dos fueron detenidos poco después del feroz ataque y permanecen con prisión preventiva a la espera del juicio.

Muzzicato deja una idea final que lo describe como un hombre de fe para cerrar la entrevista. “No soy garantista ni extremista en decir pena de muerte. He visto personas equivocadas que encontraron la gracia de Dios y por eso oro. Los perdono espiritualmente, no les voy a desear algo malo”, afirma. Y cierra: “lo único que espero es que se den cuenta que se equivocaron. Si buscamos la venganza no hay nada: sólo trae más terror”.

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