Tuesday 22 de September, 2020

Exclusivo: la justicia halló pruebas de una estafa denunciada hace 16 años que despojó a un vecino de Haedo de sus bienes

La víctima fue Osvaldo Lettieri, propietario de la concesionaria Chevrolet que estaba ubicada en Presidente Perón (ex Gaona) y Acosta. La propiedad del comerciante fue rematada en 2010 y luego demolida para ocultar pruebas de lo espurio del trámite. Leé los detalles en este informe especial de Primer Plano On Line.

La propiedad de Osvaldo Lettieri, ubicada en Perón 2699, esquina Acosta, de Haedo.

La justicia de Morón avanza para esclarecer un hecho que se inició hace 16 años caratulado como una estafa entre privados por una deuda inexistente, que terminó en la ejecución de una hipoteca en forma espuria y el despojo que sufrió un vecino de Haedo de sus bienes en manos de una asociación ilícita armada específicamente para sacarlo del mercado de venta de automotores.

La víctima que protagoniza de esta situación es Osvaldo Lettieri, dueño de la concesionaria Chevrolet que durante años funcionó en Avenida Presidente Perón –ex Gaona- 2699, esquina Cresencia Acosta, de Haedo. Según la investigación a la que accedió en exclusiva Primer Plano On Line, el hombre fue estafado por Dante Francisco Damico, titular de un comercio similar en Moreno, quien le proveía los vehículos para poner a la venta.

Por una deuda que no existía, mediante un “mecanismo espurio y defraudatorio”, el denunciado –hoy fallecido- y otros integrantes de su entorno familiar y comercial organizaron una serie de acciones para sacarlo del medio como competidor en la zona y terminaron, literalmente, arruinándole la vida: la propiedad en donde funcionaba su comercio fue rematada “a precio vil” y luego demolida para borrar pruebas.

El fiscal Alejandro Jons caratuló la causa como estafa simple, asociación ilícita, fraude procesal, estafa procesal en grado de tentativa, falsificación y uso de documento público y falsificación de documento privado. Las suficientes causales de una pena que implicará varios años tras las rejas para los responsables si es que las pruebas recolectadas pueden ser corroboradas por los jueces en un juicio.

CÓMO SUCEDIERON LOS HECHOS

Como se dijo más arriba, los hechos comenzaron a sucederse a fines de 1999 y principios de 2000. El objetivo, del cual el funcionario judicial tiene semi plena prueba, fue “desapoderar al denunciante (Lettieri) de sus bienes para quitarlo como competidor directo en la zona”. El organizador de la maniobra fue Dante Francisco Damico, empresario del rubro cuya concesionaria se encuentra ubicada en Avenida Victorica 1016 de Moreno, quien necesitó la colaboración de su hijo Darío Luciano Damico Cervantes, de la gestora Irma del Valle Barral, de su empleado Atilio José Derango, de los abogados Pablo Enrique Barbuto y Gonzalo Romero, de los señores Daniel y Hugo Alberto Araujo, y del martillero tasador Alberto César Bieule. A todos, la justicia los citó a prestar declaración indagatoria, y su desfile por tribunales comenzará en la mañana de hoy.

Según el fallo de la fiscalía al que accedió Primer Plano On Line, quedó establecido que entre Letieri y Damico existía una relación comercial. El denunciante vendía vehículos en Haedo provistos por la concesionaria de Damico de Moreno. Lettieri había llegado incluso a gestionar ser concesionario directo de General Motors, que indudablemente –indica el fallo- “aparejaría una grave merma en el mercado automotor de la zona para Damico”.

En diciembre de 1999, Lettieri asumió una deuda de 70 mil pesos dólares con Damico, a cancelar en 24 meses. Con fecha 21 de ese mes, Dante Damico hizo otorgar un poder especial a Lettieri en favor de la gestora Irma del Valle Barral para constituir una futura hipoteca sobre la propiedad en la que funcionada la concesionaria del denunciante. Damico entregó a Lettieri un recibo donde se detallaban los vehículos que motivaban el otorgamiento del poder y la eventual constitución de la hipoteca en caso de incumplirse el pago, cuyo plazo era de 24 meses.

Lettieri y Damico acordaron en la escribanía que, si bien en un principio se iban a abonar allí las cuotas, el pago lo arreglarían entre ellos, dada la relación de confianza que los unía. Para la justicia, ese hecho da la pauta “del abuso de confianza utilizado por Damico para extender recibos que sabía no servirían como prueba”. El 28 de diciembre de 1999, Lettieri pagó a Damico la suma de $ 8.841, con recibo reconocido por el contador Delli Quadri, de la concesionaria Damico. No obstante, del Valle Barral y Derango fueron llevados a la escribanía de Jorge Ayuste, donde Barral constituyó la escritura hipotecaria en favor del empleado Derango “en forma dolosa e incausada”, dado que la deuda estaba siendo pagada en tiempo y forma por el contrayente.

El 4 de febrero de 2000, Lettieri pagó la totalidad de los 70 mil pesos-dólares convenidos y en efectivo. Como comprobante de la cancelación le fue entregado un recibo de la concesionaria por el saldo definitivo, que ascendía a 78 mil pesos-dólares por los intereses aplicados. Para esa fecha, entonces, la hipoteca había quedado sin causa.

Contra el pago y el recibo reconocido por el contador Delli Quadri, Lettieri reclamó la devolución del poder otorgado a Del Valle, así como la escritura de su propiedad. La respuesta de Damico fue: “cuando Derango vuelva de las vacaciones le va a devolver todo”. Sin embargo, Damico dio la orden a sus abogados de ejecutar la hipoteca, dando por sentado que los recibos en poder de Lettieri no le servirían para rechazar la demanda.

OBJETIVOS ESPURIOS

Los denunciados se sirvieron de “acciones legales y maniobras estafatorias aprovechándose de la confianza que existía entre Lettieri y Damico” para desapoderar al denunciante. Luego de años de tramitaciones en la justicia, el inmueble de Lettieri fue rematado el 29 de septiembre de 2010 y posteriormente demolido. Ese derrumbe de la propiedad tuvo la finalidad de hacer desaparecer la prueba del fraude, dado que la venta se produjo a un 10 por ciento del valor de mercado.

Para la justicia, está probado que el organizador de la asociación ilícita fue Dante Francisco Damico, quien como se dijo ya falleció. Pero también están involucrados en la estafa su hijo Darío Luciano Damico Cervantes, acusado de ocultación de pruebas, adulteración de estados contables, eventual evasión fiscal y enriquecimiento sin causa además de ser partícipe en la asociación organizada por su padre para organizar a Lettieri; la gestora Irma del Valle Barral, quien consintió ser designada apoderada especial para disponer y gravar inmuebles de un deudor de su empleador sin tener el menor contacto con el poderdante, a quien no concocía, en un claro caso de participación necesaria en la defraudación contribuyó a la materialización del fraude procesal; el empleado Atilio José Derango, presta nombre, que incurrió en un claro caso de enriquecimiento ilícito y doloso, pues del día a la noche pasó de ser un simple empleado que pedía adelantos de sueldos para mantenerse a ser acreedor de un deudor de su empleador; los abogados Pablo Enrique Barbuto y Gonzalo Romero, que fueron quienes llevaron a cabo el fraude procesal y la ejecución que llevó al despojo de sus bienes a Lettieri, maniobra defraudatoria que se consumó con el cobro de las sumas pagadas por quienes compraron el inmueble a precio vil el 28 de marzo de 2011; los señores Daniel y Hugo Alberto Araujo, quienes compraron en subasta el inmueble a precio vil, cuyo valor de mercado oscilaba los 750 mil dólares y quienes, sin haber tomado posesión definitiva de la propiedad la demolieron sin autorización judicial con una triple finalidad: esconder el gran beneficio pecuniario, hacer desaparecer lo que estaba construido para ocultar su valor de mercado y destruir la agencia construida por el denunciante para eliminarlo como competencia; y el martillero tasador Alberto César Biehle, quien tasó el inmueble a un precio que no se condice ni en un 10 por ciento con el valor real de mercado para facilitar su adquisición por parte del denunciado. Éste último también está acusado por fraude procesal por el uso de instrumento público falso, pues como martillero designado auxiliar de la justicia su condición resulta asimilable a la de un funcionario público.

Hoy lunes comienza la ronda de indagatorias. La primera citada es Irma del Valle; Derango deberá presentarse el 11 de noviembre; Pablo Barbuto el 14; Gonzalo Romero el día 18; Luis y Daniel Araujo los días 21 y 25, respectivamente; Alberto Briule el 29; y Darío Luciano Damico Cervantes, el 2 de diciembre.

LA VOZ DE LA VÍCTIMA

Primer Plano On Line consultó a Osvaldo Lettieri, el denunciante víctima de toda esta maniobra descripta, quien dejó algunas frases aunque prefirió que sea la justicia la que se expida.

-“Él (por Damico) me puso un testaferro. Yo firmé un poder, él firmó un recibo ante escribano. No puede ser que eso no tenga validez”.

-“Yo firmé un poder en garantía que en caso de no pago me inscribían en una hipoteca. En una semana les pagué casi 9 mil pesos-dólares y, si bien tenía 24 meses de plazo para abonar 70 mil pesos dólares que me había prestado, en 45 días cancelé la totalidad del préstamo. Todo esto pasó entre diciembre del 99 a febrero de 2000”

-“En enero, en desconocimiento mío, inscribieron la escritura con hipoteca. A los 20 días habían armado la hipoteca sin avisarme. Pedí la devolución de los papeles, a lo que me respondieron que se había ido de viaje y a la vuelta me la iban a devolver. Pasados unos meses me llegó la intimación de pago. Me hicieron juicio y consumaron la estafa”.

-“Quiero la nulidad de toda la causa y que paguen los que hicieron esto. Yo tengo 65 años y ellos me arruinaron la vida. Ahora me la rebusco haciendo viajes a vecinos del barrio. Vivo con mi señora y uno de mis hijos, que me ayuda a mantenerme. Tengo tres hijos más”.

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