Thursday 20 de January, 2022

EXCLUSIVO Prisión perpetua para el femicida Palacios Montaño, que asesinó y enterró a su hija en Villa Tesei

La justicia lo halló culpable del aberrante crimen de la joven Ariana, de 30 años, con quien mantenía una relación signada por la violencia. Después de matarla escondió el cadáver durante un mes y engañó a su entorno: se hacía pasar por ella con su celular y contaba que había arrancado una nueva vida en la Patagonia.

Palacios Montaño pasará el resto de sus días en prisión, donde deberá purgar al menos 36 años de cárcel (tiene 66)

El Tribunal Oral Criminal Nº 1 de Morón, integrado por los jueces Juan Carlos Uboldi, Claudio Chaminade y la jueza Mariana Maldonado, condenó a prisión perpetua a Willy Palacios Montaño, el sujeto que en agosto de 2019 asesinó a su hija a puñaladas en el cuello y enterró su cadáver en el jardín de la vivienda familiar de la calle Félix Frías al 3.500 en Villa Tesei.

Para la justicia el imputado fue responsable del delito de femicidio agravado por resultar la víctima descendiente y por haber sido cometido por un hombre a una mujer mediando circunstancias de violencia de género. El ahora condenado pronunció como únicas palabras en el juicio una suerte de disculpa al afirmar que estaba “arrepentido de todo lo que pasó” y les pidió perdón a su familia, a su esposa y a los amigos de su hija.

“Si me hubiese confesado a mí que mató a mi hija, creo que yo lo mataba a él”, dijo Delicia, mamá de Ariana, ante el tribunal

De ese modo, el tribunal desechó la teoría planteada por el defensor oficial de Palacios Montaño, Gabriel Corsi, quien pretendió que sea evaluado el hecho como legítima defensa, debido a que el padre actuó con la finalidad de preservar su vida dado que, luego de una discusión entre ambos, su hija apareció con un cuchillo. Es que esa arma blanca el femicida se la sacó y con eso le terminó dando muerte.

Como informó Primer Plano Online, en el juicio quedó establecido que la estructura familiar estaba signada por la violencia. El juez Uboldi, en su voto, lo resumió así: “tan salvaje modo de vida naturalizó el escenario de vulnerabilidad donde se fue gestando el desarrollo de este hecho, y que lamentablemente culminaría con la vida de Ariana en manos de su padre”. Esa mirada fue acompañada por sus pares, por lo que el veredicto condenatorio fue unánime.

Ariana Palacios fue asesinada a puñaladas por su propio padre en la vivienda familiar de Frías al 3.500 de Villa Tesei

Ese argumento se formó, asimismo, en base al relato de Delicia Loyda Dávila Goitía, exesposa de Palacios Montaño y madre de Ariana. “Relató con crudeza y sumergida en profundos llantos todo el calvario de malos tratos y de violencia física y psíquica que vivió junto al imputado. Se mostró sincera, sin fisuras en su relato, y hasta me permitiría decir con una carga emotiva de culpa, puesto que todo su esfuerzo en procura de mantener a su familia unida terminó por configurar el peor final para su hija Ariana”, coincidió el tribunal.

El estremecedor femicidio sucedió el 29 de agosto de 2019 mientras el asesino estaba en su casa y escuchó que su hija Ariana discutía por teléfono con el padre de su hija. Siempre según la reconstrucción del hecho, finalizada esa llamada, Palacios Montaño le preguntó a la chica qué ocurría y, tras contarle lo que el hombre le hacía (supuestamente se quedaba con dinero suyo), su padre le dijo que no siga con él. “No te metas”, fue la respuesta de la víctima, dado que creía que estaba embarazada. Su padre le pegó de inmediato una trompada en la nariz que le causó sangrado.

Posteriormente, el criminal fue al fondo de la casa familiar a arreglar una antena, y en esos momentos vio venir a su hija con un cuchillo hacia él. Se trabó en forcejeo con ella, cayeron al piso, le arrebató el arma blanca y la apuñaló tres veces en el cuello. Dejó el cuchillo en el cuerpo de su hija, cavó un pozo en el jardín de la finca y escondió el cadáver, para luego tapar el lugar con cal, tierra y cubrir la zona con un plástico. Y así la dejó por el lapso de un mes, hasta que se quebró y confesó todo.

En ese lapso desarrolló una serie de acciones tendientes a ocultar lo que había hecho. Se quedó con el celular de Ariana y comenzó a responder como si fuera ella, contando que se había ido a la Patagonia a iniciar una nueva vida. Incluso al muchacho con el que estaba comenzando una relación. “Inventó situaciones, conversaciones, vínculos, tal como si montara un guion cinematográfico, con el único fin de reforzar su plan para que no sospechasen de su brutal accionar”, explicó el juez Uboldi en el fallo.

Los supuestos mensajes que Ariana le mandaba a sus amigas en realidad eran escritos por el padre de la joven asesinada

“Todo ello lo hizo con el claro propósito de dejar impune como ya dije, el terrible femicidio que acabó con la vida de su propia hija. Pero no pudo. La presión de amigas y familiares en la búsqueda de su paradero terminó por derrumbar su estrategia, por lo que terminó confesando su brutal hecho, pero acomodando la situación en su favor, manipulando acciones y roles una vez más, como siempre lo hizo”, completó el tribunal.

La condena a perpetua no repara el daño sufrido por la familia, pero de alguna manera libera para siempre a su exesposa y a sus otros hijos del infierno en que estuvieron inmersos por años. “Su familia debió amoldarse a su voluntad, como si fueran un objeto, sometidos a su posesión o dominio, características estas propias de la cosificación del otro tal como lo evidenciaron las pericias”, concluyeron los dos jueces y la jueza que intervinieron en el juzgamiento de Palacios Montaño.

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