Saturday 16 de January, 2021

Falta de conciencia al volante y desprecio por la vida: sólo en Morón hubo 3507 alcoholemias positivas durante 2017

Son datos que reveló el intendente Ramiro Tagliaferro a través de las redes sociales y sobre un total de más de 50 mil test realizados a conductores. La falta de sanciones que realmente duelan, el poco apego a la ley y cuestiones culturales explican el fenómeno.

Gigolo borracho
Javier Bazterrica, conocido como 'El gigoló', manejaba borracho por las calles de Morón y fue uno de los conductores con alcoholemia positiva en 2017

Un posteo en las redes sociales del intendente de Morón, Ramiro Tagliaferro, motivó la búsqueda de mayor información sobre un fenómeno que realmente preocupa porque sigue siendo el principal factor de muerte entre los argentinos. “El año pasado hicimos más de 50 mil test de alcoholemia y 3507 dieron positivo”, indicó el jefe comunal en su publicación. Los datos conjugan una serie de condiciones necesarias para ejecutarse: el primero, el poco o nulo apego a la ley vigente; el segundo, el desprecio por la vida, porque alcohol y manejo no son palabras compatibles; y el tercero, la falta de cultura responsable frente a los daños irreparables que pueden ocurrir.

Para éste artículo, Primer Plano On Line consultó a dos personas ligadas fuertemente a las investigaciones sobre lo que ocurre con el tránsito, que no pudieron hablar con micrófono mediante por ser parte de la Agencia Nacional de Seguridad Vial. Brindaron sí información pero sus nombres no se publican por razones obvias.

En rigor, según coincidieron los analistas consultados, uno de ellos ingeniero y el otro padre de una tragedia provocada por un conductor borracho, lo que hay en general en la sociedad argentina es una gran tolerancia social hacia el consumo de alcohol y los problemas derivados de su uso. “Dentro del contexto de los errores de conducción, el alcohol casi siempre se encuentra asociado con la velocidad, el sueño, las distracciones y la falta de reflejos, pese a que muy pocos conductores lo admitan”, indicaron.

La ley que regula la cantidad de alcohol autorizada para conducir un auto de bajo porte establece como límite de alcoholemia 0.5 gramos de alcohol por litro de sangre. Se considera que a partir de esta cantidad el conductor comienza a manifestar reacciones psicomotrices importantes que dificultan la conducción. Pero los que saben indican que una mínima ingesta ya reduce hasta en un 20 por ciento la capacidad de reacción. Sin embargo, la mayoría de los lectores de éste artículo seguramente manejó habiendo bebido previamente.

Conductores borrachos
El límite permitido para manejar un vehículo es de 0,5, y baja a 0,2 para motos y ciclomotores

En motos y ciclomotores la tolerancia baja a 0.2 gr/litro, y es 0 para quienes conducen transporte de carga o de pasajeros. En lo que hace a la incidencia directa, el alcohol produce una depresión del sistema nervioso central, deteriora la función psicomotora, la percepción sensorial en vista y oído, es decir, modifica el comportamiento del individuo que muchas veces se traduce en una falsa sensación de seguridad y una toma de mayor riesgo.

“Es un problema recurrente en muchos países del mundo, sobre todo en Europa. Pero en Suecia, por ejemplo, uno de los países nórdicos más desarrollados, hay largas colas para tomar vehículos de alquiler en horas de la madrugada, cosa que en nuestro país aún no se logró”, señala el ingeniero consultado por Primer Plano On Line. Es decir: hay mayor educación vial, pocos accidentes por malos manejos y calles rotas, pero sí se producen tragedias por la ingesta de alcohol. ¿Cómo lo combaten? Con multas económicas fortísimas, que a veces llegan hasta el valor del vehículo.

Conductores borrachos
Secuestro de vehículo o retención de la licencia de conducir son las infracciones más comunes

Cuándo éste medio preguntó sobre las estadísticas también surgió otro dato que da cuenta de lo mal que se encara la temática en general en el Argentina. Por caso, el Municipio de Morón arrojó esos números que dio a conocer el intendente. El resto de los distritos tendrá registros propios según lo informado por los agentes de tránsito, pero a nivel provincial y nacional no existe una terminal única que aglutine toda esa información, que termina siendo clave para la toma de decisiones.

“Todavía hay mucha dispersión en la recopilación de datos y no hay una planilla única donde los podamos centralizar. En los corredores, por ejemplo, los concesionarios están obligados a mandar planillas a Vialidad, igual que la Policía y los centros de salud, pero cada uno a ámbitos diferentes, y no hay quien los recopile. Por eso no hay estadísticas certeras sobre cuántos siniestros viales se producen con personas alcoholizadas”, graficó la fuente consultada.

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