Tuesday 26 de October, 2021

A un año del femicidio de María Dolores Juncos su familia se movilizó para reclamar justicia

Aseguran no entender las demoras en la realización del juicio cuando ya el hecho fue probado y el culpable detenido desde el mismo día del crimen. En las puertas de la vivienda del sangriento hecho hubo llantos, suelta de globos y ofrendas florales.

“Con ella se fue la mitad de mi vida”, dijo la mamá de María Dolores junto al cartel con las manos de sus nietas

“No estamos todas. Falta María”. Con letras amarillas sobre una cartulina roja, una de las amigas de María Dolores Juncos pintó a mano la leyenda que pretendió sea sentencia en reclamo de justicia por el brutal femicidio la joven de 35 años y madre de tres nenas el 15 de septiembre de 2020. “En algún momento nos volveremos a juntar”, rezaba otro cartel con una mano verde, otra rosa y la restante violeta y una firma que eriza la piel: “mamá”, decía en nombre de sus hijas.

La víctima fue asesinada de diez puñaladas por su pareja de entonces, Ramón Acuña (78), quien luego del brutal femicidio se intentó quitar la vida provocándose un corte en el cuello. Todo ocurrió en la casa del femicida, ubicada en Fournier 1051, entre Elías Bedoya y Tomás Edison, de Isidro Casanova. Desde pocos días después del hecho, el asesino está preso y el caso esclarecido, pero el juicio todavía no se realizó.

Allí radica el principal reclamo de la familia Juncos, que se movilizó esta semana para pedir la celeridad del caso. “Se está haciendo pasar por paciente psiquiátrico para evitar el juicio. Teníamos fecha para marzo, pero se postergó y ahora no tenemos idea cuándo será. Pedimos a la justicia que actúe rápido porque lo que pasó está totalmente claro y probado”, se quejó Karina, hermana de la víctima fatal.

María Dolores fue asesinada de once puñaladas por Ramón Hermes Acuña, que tras el femicidio intentó suicidarse

“Él era muy celoso con mi hermana, que varias veces había cortado la relación pero el tipo insistía. Mirá que le hablé tantas veces… le decía que con una persona así no iba a llegar a ningún lado, pero es como que la palabra de él tenía más ascendencia sobre ella que la nuestra”, recordó Karina. Incluso recordó la anécdota que publico Primer Plano Online a poco del femicidio: un día celebraron en la casa de la mamá de Dolores, en Lomas de Zamora, un cumpleaños de Acuña con las velitas y el número 61, cuando en rigor tenía 17 años más.

“Era un hombre violento, que ejercía acoso sobre mi hermana y permanentemente le mentía”, agregó Karina. “Todos los días me preguntó por qué pasó eso”, lamentó, al tiempo que se acordó de otro hecho que definía esa relación: Acuña le había dicho a María Dolores que era dueño de una empresa y que la quería llevar a trabajar con él pero que necesitaba tiempo para refaccionar las oficinas y, por ejemplo, construirle un baño privado.

“No estamos todas. Falta María” y «siempre te recordaremos», algunos de los carteles que dejaron en la casa donde ocurrió el femicidio

La perversión del femicida fue tal que, una vez consumado el crimen y cuando se recuperó de su intento de suicidio le contó a la Policía que no sabía qué había pasado y que no conocía a esa mujer que apareció muerta en su habitación. Sin embargo, Acuña había estado unos meses antes en el cumpleaños de 15 de la hija mayor de Dolores.

Hoy las tres hijas de la víctima están al cuidado de su abuela, que lucha para seguir adelante por ellas y por reclamar justicia para su hija. Las nenas están “juntas, unidas y contenidas” por el entorno familiar, aunque la ausencia de mamá es algo que las va a marcar para siempre. Quizá por eso ese cartel con sus manitos conmueve tanto, al igual que oír a la mamá de Dolores: “con ella se fue la mitad de mi vida”.

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