Friday 1 de July, 2022

¿Hace falta un Guillermo Moreno para frenar los aumentos de precios en alimentos?

“Era un hombre que enfrentaba a las empresas”, reflexionó el presidente de la Federación de Almaceneros, Fernando Savore. El oligopolio que concentra lo que comemos, lo que usamos para higienizarnos y para limpiar está en pocas manos y compiten entre sí con primeras, segundas y hasta terceras marcas.

“El 85 por ciento de la mermelada que consumimos pertenece a una sola empresa”, graficó Fernando Savore

Variedad de sabores, tamaños y características generales de los productos hay muchas. Pero una cosa no cambia: la producción está concentrada en pocas manos. De esa forma los oligopolios concentran el juego de “libre competencia” del mercado, que termina siendo algo ficticio: es que son ellas mimas las dueñas de primeras, segundas y hasta terceras marcas.

“El 85 por ciento de la mermelada que consumimos pertenece a una sola empresa”, grafica Fernando Savore, presidente de la Federación de Almaceneros bonaerense y uno de los referentes en los medios cada vez que se requiere una opinión desde el llano de los que sucede en los barrios con los precios en general pero de alimentos en especial. Otro ejemplo es el arroz, aunque se multiplican por doquier.

“¿Hace falta un Guillermo Moreno para poner un poco de control?”, le preguntó Adrián Noriega, conductor del ciclo Primer Plano por el canal Somos, de Flow. La referencia es hacia el exsecretario de Comercio Interior durante las gestiones de Néstor y Cristina Kirchner. “Lo conocí y compartí su experiencia desde el gremialismo empresarial y era un hombre que enfrentaba a las empresas. Hoy los monopolios son los dueños de la comida, los artículos de higiene personal y de limpieza”, respondió el almacenero.

Otro aspecto que resucitó en los barrios, que en rigor jamás se perdió, es el del fiado. Hay nuevas formas para dar pedal: por caso, acumular las compras de una semana y pagar viernes o sábado para aprovechar los descuentos que otorgan algunas billeteras virtuales de los bancos. Y también sigue la clásica: anotar en la libreta y esperar que el cliente pueda cancelar el pago.

“Hay una realidad: mucho tiempo no se puede esperar, porque sino nos quedamos sin mercadería. Es una ecuación que tenemos que manejar con mucho cuidado, porque si le va mal al comerciante y desaparece el negocio se perjudican todos”, concluyó Savore.

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