Sunday 17 de January, 2021

Historia de una derrota digna: levantó la carpa el chofer de la Línea 503 de Merlo que pedía su reincorporación

Horacio Acosta consiguió que haya elección de delegados en la compañía, pero como la lista que integró perdió decidió darse por vencido y se retiró del lugar. En 112 días atravesó fuertes tormentas y calores insoportables, se bañó una vez por semana y hasta debía esperar para ir al baño en la estación de servicio ubicada a una cuadra de donde se manifestó.

Horacio Acosta
Horacio Acosta recibió, entre tantas otras muestras de afecto, la solidaridad de la diputada nacional Romina Del Plá

Horacio Acosta podría escribirse que es el protagonista de una historia que concluyó con una derrota digna. Algo así como Los Pumas cuando juegan con un partido de rugby con los gigantes oceánicos All Blacks, en donde le hacen fuerza pero el resultado siempre viaja para aquellas latitudes. El hombre sabía que encaraba una batalla dura y de complejo final, pero igual tomó la lanza y la peleó. Y se fue a su casa con la convicción de haber cumplido el mandato que su conciencia indicó.

El chofer de la Línea 503 despedido hace casi un año mediante una causa armada levantó la carpa que instaló en las puertas de la empresa. No pudo recuperar su lugar de trabajo, que era por lo que se había plantado allí, pero sí consiguió que la patronal y el sindicato Unión Tranviario Automotor (UTA) convocara a elecciones de delegados y que la lista con la que siempre se referenció pueda participar. La izquierda combativa perdió el comicio por amplia diferencia y, al considerar que una parte de su planteo había sido logrado, decidió terminar con la protesta y volverse a su casa.

“Ahora voy a seguir legalmente el proceso, porque la nueva conducción del gremio estoy seguro que no va a defenderme. Por lo menos creo que conseguí el camino para que la democracia sindical vuelva a la empresa, por más que el aparato de la UTA y del intendente de Merlo hayan hecho cualquier cosa para sacarnos del medio”, manifiesta Acosta a Primer Plano On Line.

Horacio Acosta

En los 112 días que estuvo en la carpa pasó de todo. Desde infinitas muestras de solidaridad de compañeros de trabajo y vecinos hasta fuertes tormentas que una noche casi le vuelan la estructura. “Me bañaba cada 7 días, iba al baño a la estación de servicio ubicada a una cuadra y muchas veces tenía que fruncir porque estaba limpiando”, rememora, y se define como “un desocupado más en dentro de las políticas que tiene este modelo de país”.

En su momento, el chofer denunció persecución en forma de falta de reconocimiento de días por enfermedad, cambio de horario de trabajo y modificación en los recorridos a realizar. A finales de octubre pasado recibió una carta documento con la notificación de que ya no era parte de la empresa y desde ese entonces inició la lucha, en la que denunció, además, una serie de despidos encubiertos disfrazados de retiros voluntarios, la pérdida de convenios colectivos de trabajo y presiones a trabajadores. Y como su cesantía fue con causa justa, tampoco fue indemnizado.

Acosta cuenta que le mandó una carta personal al intendente Gustavo Menéndez y que lo atendió un asesor, pero nunca el mandamás de Merlo. “Sólo vino a verme el concejal Jorge Blanco Schmidt. Después, obvio que conté con el apoyo de mis compañeros de militancia como Néstor Pitrola y Romina Del Plá, entre tantos otros”, agradece. Ayer expuso en la Legislatura bonaerense y contó la situación que atravesó. El contexto fue el debate sobre un proyecto de ley que pretende poner un freno a los despidos en la provincia.

Horacio Acosta

Derrotado en su intento de reincorporación pero con la frente en alto y preocupado por el futuro de muchos de sus antiguos compañeros, Acosta enumera que actualmente “hay 40 mecánicos sin tareas porque la empresa terceriza todo”. Los tienen barriendo todo el día y cumpliendo un horario pero sin tareas asignadas. Lamentablemente creo que son los próximos despedidos”, deja entrever.

Y cierra la charla con una anécdota personal. “A mi hijo lo echaron de la Línea 327 por portación de apellido. La dirección gremial y la empresa lo ejecutaron dejándolo sin futuro . Era un tipo feliz al que le arruinaron la vida». Es decir, Acosta tuvo razones para dar la batalla y volverse a su casa con la satisfacción de haber peleado, más allá del resultado.

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