Thursday 1 de October, 2020

Honrar la vida: presentan en sociedad “El Ejército de Alejito”

Es la fundación creada por la mamá del nene de 8 años que murió en junio por una leucemia contra la que luchó la mitad de su corta vida. Escuchá el conmovedor testimonio de Gabriela Peirano, madre de Alejo, sobre la importancia de donar médula.

El sábado por la tarde Parque Leloir se vestirá, literalmente, de fiesta. Familiares, amigos, vecinos y público en general se sumarán al festival para lanzar en sociedad la fundación «El Ejército de Alejito», creada por la mamá de Alejo Traini, Gabriela Peirano, para honrar la vida de su hijo, que falleció el 22 de junio pasado como consecuencia de una leucemia y a la espera de un trasplante de médula.

El festival tendrá, además, una finalidad solidaria, porque se solicita a quienes asistan la entrega de uno o más alimentos no perecederos. Entre los que más se necesitan están arroz, fideos, mate cocido, yerba, enlatados, polenta, lentejas y cacao. Durante toda la tarde, en la sede de Parque Leloir Asociación Civil (PLAC), ubicada en de la Vidalita 1240 (entre José Hernández y Del Malambo), habrá magos, titiriteros, animaciones, maquillajes, una caminata con suelta de globos, payasos y globología de 12 a 18.

Alejo Traini

“Cuando Alejito murió, antes de cerrar sus ojitos me dijo ‘ayudá’, y a su abuela, que era el amor de su vida, le dijo ‘da’. Cuando pudimos compartir nuestras experiencias y hablarlo con mi mamá se formó la palabra ayudá y da, lo cual hizo que me levantara al día siguiente a hacer su fundación, porque sino, literalmente, la vida para mí se había acabado”, contó a Primer Plano On Line Gabriela, la mamá de Alejo.

 

 

Además de ayudar y dar, tal cual las consignas expresadas, el festival tiene como finalidad concientizar sobre la importancia de donar médula, un procedimiento absolutamente simple, muy similar a la donación de sangre. “Mi hijo falleció por no tener el donante, y eso es lo que no quiero que le vuelva pasar a ninguna madre. Para eso hago la fundación: para que la gente entienda que donar médula no duele, que debería ser obligatorio, que no quiero que ninguna mamá pierda a su hijo como lo perdí yo. Mi misión es que todos se hagan donantes de médula”, finalizó Gabriela.

Su testimonio ofrece vida en la tragedia, luz en la oscuridad, esperanza en el abismo. El dolor incalculable de una mamá que encuentra aliento en la ayuda. Mañana la sociedad en general tiene la posibilidad de sumarse a una causa justa, que conmueve y moviliza.

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