Sunday 24 de October, 2021

Fallo novedoso, caso aberrante en Hurlingham: condenan a un hombre por violar a su sobrina y a su mujer por cómplice

La nena tenía siete años cuando fue sometida sexualmente por el “depredador”, como lo definió la justicia. La tía de la víctima quedaba a su cuidado porque su hermana, mamá de la menor, estaba atravesando un cáncer y hacía un duro tratamiento. Las vejaciones quedaron probadas por el traumático relato de la niña y las lesiones en su zona genital.

El drama de V. quedó demostrado en un juicio que estremeció en los Tribunales de Morón (foto ilustrativa)

Un hombre fue condenado a 35 años de prisión y su mujer a 20 años por haber abusado sexualmente de la sobrina de ambos, que tenía siete cuando comenzaron las vejaciones. Para la justicia el sujeto fue el autor de las violaciones y su pareja partícipe necesaria. Detrás de la elevadísima pena dictada, una historia de angustia y terror padecida por la víctima.

En un fallo al que tuvo acceso Primer Plano Online dictado por las juezas Mariela Moralejo Rivera y Karina De Luca y el juez Diego Bonanno, del Tribunal Oral Criminal Nº 3 de Morón, quedó comprobado que la menor, a la que en este artículo se la denominará V. para resguardar su identidad, fue sometida entre 2013 y 2016 en una vivienda de la calle Albariños al 1.700, de Hurlingham.

Allí, Héctor Marcelo Menéndez abusó sexualmente” de la chiquita, que actualmente tiene 16 años, con el agravante de que se trataba de un adulto que estaba al cuidado de la niña. Para cometer las vejaciones la justicia consideró que el sujeto “contó con la cooperación necesaria” de su pareja María Alejandra López, quien es hermana de sangre de la mamá de la nena, a quien se la había dejado mientras la mujer se sometía a un agresivo tratamiento para combatir un cáncer.

La suma de exposiciones de profesionales que asistieron a la víctima en todos estos años fueron de una contundencia tal que no dejaron lugar sobre lo sucedido. Incluso la declaración de la menor en cámara Gesell, donde narró las vejaciones en detalles que no vienen al caso describir porque se trató de “un verdadero suplicio”, según el veredicto del tribunal.

Sí un dato, que grafica la perversión de la pareja condenada: la primera noche en que V. se quedó a dormir en esa casa, se acostó con su tía y al rato el hombre se incorporó en la cama. Ella quedó en el medio y ahí fue violada. En el amanecer del otro día, primero su tía Alejandra le dijo que lo que había pasado «era un secreto entre nosotros tres», para luego sumar a la charla a Marcelo, a quien las juezas y el juez definieron como “depredador”.

Con un valor inconmensurable, la víctima había decidido a contar sus padecimientos primero ante la psicóloga y después con su propia mamá y hermana mayor, ahijada de Alejandra, la condenada. Todo se develó porque la chiquita no podía bañarse sola y tampoco controlaba esfínteres. Es decir, se hacía caca encima, y ese diagnóstico de encopresis confirmó los abusos.

“Los menores, en una enorme cantidad de las veces, no pueden procesar el abuso que sufrieron, que se guarda en sus mentes hasta que algún día, un hecho o el mismo desarrollo despierta el recuerdo con consecuencias muy traumáticas. Esto es lo que paso acá: cuando la nena tuvo doce años asoció el rebrote del cáncer de su madre con lo que le había pasado la anterior vez”, reflexionó en conversación con Primer Plano Online el juez Diego Bonanno.

El dato novedoso que arrojó la sentencia es que la mujer condenada fue detenida en la sala de audiencias luego de la lectura del veredicto. Había llegado libre al juicio porque las anteriores instancias (Juzgado de Garantías y la Cámara de Apelaciones) que evaluaron el caso no consideraron que había pruebas para privarla de su libertad. La sentencia abre una nueva mirada de la justicia sobre las vejaciones sexuales a menores de edad: en esta causa se demostró que la mujer adulta que era responsable de su cuidado fue cómplice del pervertido.

Héctor Menéndez recibió 35 años de cárcel por los delitos de abuso sexual con acceso carnal agravado por la condición de guardador y corrupción de menores agravada, mientras que Alejandra López fue condena a 20 años por abuso sexual con acceso carnal agravado por su condición de guardador. No le cupo, en su caso, la corrupción de menores. Durante el juicio se develó también que otra sobrina del sujeto había sido abusada con manoseos en distintas partes del cuerpo.

«Así como se me acusa a mí, yo acuso al padre», se intentó defender Menéndez en el debate, al tiempo que emitió criticas respecto de la terapeuta, por hacerla escribir en un cuaderno lo que le pasaba, dijo es poco profesional, Valentina no está bien atendida. Incluso la tildó de “cachivache”. Por supuesto que ese testimonio fue completamente descartado por la evidencia reunida, que incluso sumó otro capítulo: un llamado que le hizo su propia mujer al condenado, en la que le refirió “»por tu culpa, por tu manía, mirá lo que está pasando».

“Pocas veces en un proceso he visto con tanta claridad cómo el potencial con el que se perfecciona la figura de corrupción de menores se trasmuta en la consecuencia concreta. La vida de V. cambió a temprana edad, alterándose el normal devenir de su sexualidad, del que al día de hoy todavía guarda secuelas sobre las que no existe certeza de poder modificar a futuro”, concluyó el tribunal, que con voto unánime dictó una sentencia de alguna manera reparadora para esa víctima.

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