Sunday 29 de January, 2023

Hurlingham: la crisis política en el gobierno local puede servir en bandeja el triunfo del macrismo en las PASO

El enfrentamiento entre el intendente Juan Zabaleta y La Cámpora parece no tener retorno: renuncia masiva de funcionarios y un Concejo Deliberante paralizado en el cual no se votó ni presupuesto ni aumento de tasas para el año en curso. Hay preocupación en el peronismo bonaerense por el tenor de la disputa a poco del inicio del calendario electoral.

La agrupación de Máximo Kirchner está dispuesta a disputarle el liderazgo en el distrito al intendente Juan Zabaleta

En Hurlingham pasó lo que tenía que pasar. La unidad política de la fuerza gobernante, atada con alambre, se terminó de romper el pasado lunes con la decisión del intendente Juan Zabaleta de desplazar a un puñado de funcionarios que, en su consideración, “obstruían la gestión”. Así lo dejaron entrever fuentes del entorno del jefe comunal.

Después de esa determinación, una catarata de renuncias de funcionarios que responden al exinterino Damián Selci ganó lugar en la discusión pública. Es que la interna política se juega fuerte en los medios y en las redes sociales. Tras esas dimisiones en masa no queda ningún responsable de área que responda políticamente al ahora concejal, hombre del riñón de la agrupación La Cámpora.

Lo que sí subyace es una enorme cantidad de rumores que evidencian que la unidad hace agua en el distrito. Es que antes de reasumir la intendencia, Zabaleta acordó con Máximo Kirchner su regreso al Municipio y ese forzado acuerdo alcanzado duró lo que un suspiro.

“Juanchi es un enorme amigo, un extraordinario dirigente que ha decidido volver a su distrito para trabajar allí, para ordenar las cosas que hay que ordenar”, señaló el Presidente Alberto Fernández cuando le agradeció a Zabaleta su gestión al frente del Ministerio de Desarrollo Social. Era frase aún resuena: fue como un anticipo de lo que se venía.

El mandatario retornó a mediados de octubre pasado y, desde ese entonces, el desembarco del Juanchismo en la gestión no fue fácil. Varios funcionarios fueron abandonando sus puestos en la gestión y otros, por expreso pedido de la conducción camporista, resistieron desde las trincheras de trabajo.

Zabaleta se ausentó del cargo de intendente durante 14 meses y, durante ese lapso, lo que comenzó siendo un interinato se convirtió en una carrera para quedarse con el gobierno local. Es que a los pocos meses Selci se calzó el traje de candidato y presentó su gabinete y plan de gobierno con un gran despliegue.

Ya para ese momento no quedaba ningún funcionario del juanchismo en la administración: varios se fueron para acompañarlo en el Ministerio nacional y otros abandonaron sus cargos luego de resistir el embate de ‘Los Pibes’, como llaman al camporismo, quienes demostraron ir por todo.

Cuando regresó se provocó la colisión entre la política y los cargos. “Es la gestión del Frente de Todos”, aclaró Juanchi cuando retomó el control del Municipio en diálogo con Adrián Noriega en el programa periodístico Primer Plano. Fue su primera aparición pública desde retornado al cargo. Esa unidad expresada en una respuesta fue de circunstancia.

En diciembre pasado, Damián Selci pretendía volver a la presidencia del Concejo Deliberante en lugar de Cecilia Sáenz, quién integra las filas de la corriente Lealtad, agrupación aliada a La Cámpora. Fue el loteo acordado en su momento en la alianza obligada. Sin embargo, los concejales que responden al intendente Zabaleta y los ediles de Juntos por el Cambio no brindaron quórum para sesionar y el deliberativo quedó paralizado.

No se realizó la elección de autoridades, no se votó la actualización de las tasas municipales y tampoco se votó el presupuesto municipal 2023 (se prorrogó el presupuesto 2022). Es decir, todo trabado. “El presupuesto llegó fuera del período de sesiones ordinarias, por lo cual el único facultado para llamar a extraordinarias era el intendente. No lo hizo y tampoco se comunicó conmigo en pos de darle tratamiento”, explicó la actual titular del cuerpo.

Consultado por Primer Plano Online, un integrante del bloque macrista explicó que “no aceptamos ser llevados de las narices a sesionar para dirimir la interna oficialista”. “La Cámpora, fiel a su estilo, quiso imponer el temario y no cumplir con las formalidades para llegar al recinto”, agregó.

La mesa política que acompañó a Damián Selci durante su interinato en Hurlingham

En una semana de operaciones, desplazamientos, renuncias en masa y demostraciones de poder, los principales protagonistas de esta disputa política (Zabaleta, Martín Rodríguez, subdirector nacional de PAMI y jefe político de La Cámpora y Damián Selci), no se expresaron públicamente. Optaron por un silencio ruidoso.

Quien sí habló, y quizá como vocero de una de las partes en pugna, fue Adrián Eslaiman, expresidente del Concejo Deliberante y dirigente del distrito. En declaraciones a AM530, apuntó contra Zabaleta al considerar que “como intendente es responsable de la conducción política y de la unidad del Frente de Todos en Hurlingham”, y anticipó que por no cumplir con el acuerdo con Máximo Kirchner “habrá PASO” en las próximas elecciones.

Es decir, La Cámpora y sectores afines están dispuestos a disputarle el liderazgo a Juanchi, por más que esa división en el espectro oficial favorezca a una oposición que se frota las manos y se sienta a ver esta pelea comiendo pocholos, como si estuviera frente a una serie de Netflix: todo es ganancia para la fuerza opositora en Hurlingham.

En rigor, lo más sano sería dirimir en internas el liderazgo, pero el tema es que no suele ser el valor de estas épocas una de las máximas del peronismo: quien gana conduce, quien pierde acompaña. Ambos sectores saben que se necesitan mutuamente para poder ganar y retener el distrito. ¿Estarán dispuestos a fumar la pipa de paz y priorizar lo colectivo por sobre lo particular?

Algunos dirigentes del peronismo bonaerense observan con preocupación la crisis política en Hurlingham y comenzarán a operar una tregua entre ambos sectores, mientras que otros intendentes, legisladores y representantes sindicales peronistas envalentonados con la renuncia de CFK a una posible candidatura toman el caso Hurlingham como parte de lo que se viene en los próximos meses: un escenario de enfrentamiento con ‘Los Pibes’ por los espacios de poder y el cierre de listas.