Tuesday 28 de January, 2020

Conocé a Carlos Medina, el coreógrafo que logró mención de honor por su trabajo al frente del ballet La Rebelión

Si bien es vecino de La Matanza, se anotó con su compañía de danzas en la subsede Ituzaingó para participar del festival Pre Cosquín, en donde accedieron a la final del certamen.

Carlos Medina
Carlos Medina en acción, dando indicaciones a los integrantes del ballet La Rebelión

A veces el destino tiene guardado esas experiencias inolvidables –para bien o para mal- que uno vivirá toda su vida preguntándose por qué. Y la respuesta, es verdad, pocas veces llega. O sí, y aparecen de la manera más inesperada.

La anécdota que podrán contar a partir del último certamen Pre Cosquín 2017 los integrantes del ballet La Rebelión puede ser incluida en ese primer párrafo. Porque esa compañía de danzas participó en la primera etapa en la subsede La Matanza, a donde pertenece, y allí perdieron. Literalmente fueron eliminados.

Pero no se rindieron. El festival brinda una segunda oportunidad a los artistas que quieran revancha. Y ellos se animaron a sumarse a los competidores de Ituzaingó, sede en la cual ganaron la posibilidad de acceder al escenario mayor en la plaza Próspero Molina. “Nos anotamos, ganamos y eso nos dio la chance de viajar a Cosquín”, relató a Primer Plano On Line Carlos Medina, el protagonista de la nota porque, en verdad, fue el gran ganador de la aventura: logró una mención especial como mejor coreógrafo. Y fue distinguido por el exigente y prestigioso jurado del Pre Cosquín.

“Fue una experiencia inolvidable. Es el cuarto Pre Cosquín para esta nueva camada de bailarines, y la primera vez que representamos a Ituzaingó. Creo que entregamos todo arriba del escenario a modo de agradecimiento por lo bien que fuimos recibidos. La sede de Ituzaingó nos ha dado todo lo que tuvo a su alcance. Hacía mucho que el grupo no sentía eso”, agregó.

En Córdoba superaron tres etapas de clasificación, con cuadros que mutaban día tras día. La competencia “fue durísima”, define. Y lo cuenta con placer pero no a título individual sino colectivo y artístico. “Fue un honor haber estado en esa gran final. Hacía muchísimos años que no se veía tan buen nivel en el rubro ballet, y más contento por mi provincia de Buenos Aires, que se ve que en danza vamos avanzando a pasos agigantados”, analiza Medina.

También el coreógrafo tiene un instante para explicar, a modo de entrenador de fútbol: “arriba del escenario se ha plasmado la idea”. Esa idea es la que le permitió a él consagrarse como el mejor coreógrafo del certamen, algo que no minimiza pero que sí deja en segundo plano. “Después de mucho tiempo aprendí que el premio para un ballet es estar en la final, viviendo toda la magia de ese escenario, la mística del Atahualpa Yupanqui. Sigo convencido que los duendes están en ese momento donde cada bailarín sube al escenario. Y eso es lo que importa”.

Carlos Medina

Con 48 veranos a cuestas y habiendo arrancado en la danza folklórica como bailarín apenas a los 10 años, Medina formó su propia compañía de danza folklórica en 2001, que es La Rebelión. No se dedica solamente a ser coreógrafo sino que vivo de otra cosa, pero ahora también está dando clases en otros grupos de música, como el Atahualpa Yupanqui de Córdoba. Y las oportunidades laborales se abren a pasos agigantados: éste año trabajará en la Televisión Pública. Nació en José León Suárez pero hace 15 años vive en Lomas del Mirador, en el partido de La Matanza.

Cuando Primer Plano On Line le pidió una reflexión de todo lo que atravesó en estos días, el distinguido coreógrafo prefirió una frase global para reflejar el espíritu del festival mayor del folklore nacional. “Felicitaciones para todos los que llegaron a la final, porque el arte se enriqueció con tanto talento”.