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sábado 7 de diciembre, 2019

Protesta y acampe en las puertas de la Línea 503 de Merlo por el despido de un chofer que pretende ser delegado sindical

Horacio Acosta denuncia persecución de parte de las nuevas autoridades de la empresa. Asegura que lo echaron de manera irregular, con partes inventados en su contra y exige la reincorporación. “Hoy comenzó mi lucha y no sé cuándo termina, pero quiero recuperar mi trabajo”, le dijo a Primer Plano On Line. Escuchá su testimonio.

No al despido de Horacio Acosta
El acampe en defensa de Horacio Acosta comenzó ayer en las puertas de la Línea 503 y continuará hasta conseguir su reincorporación

Persecución en forma de falta de reconocimiento de días por enfermedad, cambio de horario de trabajo y modificación en los recorridos a realizar. Así define Horacio Acosta, un chofer de la Línea comunal 503 de Merlo, el despido del que fue víctima, luego de recibir hace una semana una carta documento con la notificación de que ya no era parte de la empresa.

El caso de Horacio es parte de una larga lista de despidos en la firma de transporte sin causa o encubiertos. Pero en su caso la respuesta frente a su salida de la empresa no fue quedarse de brazos cruzados: comenzó ayer al mediodía un acampe en las puertas de la sede central, ubicada en Cervantes 2051 de Merlo, y asegura que se quedará allí hasta que logre la reincorporación.

 

“Yo quiero trabajar, me quiero jubilar. Hoy comenzó mi lucha y no sé cuándo termina, pero quiero recuperar mi trabajo. Tengo problemas de salud, soy diabético, hipertenso y me falta un año y medio para poder jubilarme”, le dijo a Primer Plano On Line.

UN AÑO DE APRIETES

Los nuevos dueños de la 503 son un grupo empresario con aspiraciones de monopólico. La UTE (Unidad Transitoria de Empresas) está conformada por hermanos Zbikoski (Metropol) y el Grupo Ersa, propiedad del empresario correntino Juan Carlos Romero que avanza con líneas de transporte en diferentes puntos del país.

“Hace un año llegó esta empresa y comenzó con ataques y persecuciones a los trabajadores. Ya se fueron 70 compañeros, cansados de los aprietes, pero están muy arrepentidos porque el mercado está imposible para conseguir laburo”, detalló Acosta en la charla con éste medio.

De hecho, él considera que su despido fue en respuesta a la decisión de plantarse ante los cambios en las condiciones de empleo, lo que define como “múltiples abusos” por parte de los empresarios. “Hace unos meses se la agarraron conmigo. Primero me desconocieron días de enfermedad, después me suspendieron porque me mandaron a hacer el único recorrido que no conozco, me cambiaron de turno. Incluso me negaron la posibilidad de hacer primero una prueba para conocer paradas, trayecto y tiempo de marcha, que es lo que marca la ley”, señaló.

 

Y continuó su relato sobre el hostigamiento que sufrió hasta recibir el telegrama de despido. “Me dijeron que si no conocía el trayecto lo informe por planilla y a los 20 días me aplican la sanción por no conocerlo. Cuando volví un tiempo me dejaron respirar y luego empezaron con partes y causas armadas. Pero quedamos acéfalos de conducción sindical interna, porque también los hostigaron, no les pagaron el sueldo durante meses y no pudieron resistir. Como vieron que armé lista para pelear por la conducción interna y empecé con acciones para hacer respetar nuestros derechos, me armaron siete partes en una semana, todos inventados, que yo los rechacé. Hasta que un día me negué a notificarme de otro invento y me amenazaron con suspenderme. Me presenté a tomar el servicio y me negaron tomarlo. Dos días después me llegó la notificación de despido por negarme a tomar un recorrido que no conocía, y que por mis antecedentes disciplinarios, cosa que es absolutamente falso porque en 30 años nunca tuve un problema”, narró.

Con el acampe de ayer, en la que recibió la solidaridad de compañeros, familias, partidos políticos de izquierda y organizaciones gremiales, Horacio Acosta comenzó una lucha que garantiza no abandonar hasta lograr su reingreso a la línea. “Estoy dispuesto a hacer lo que sea”, afirmó. 30 años de trayectoria promete que no se van a ir a parar a la basura.

No al despido de Horacio Acosta