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viernes 6 de diciembre, 2019

La historia del joven deportista de Ituzaingó que pidió sponsors por las redes sociales y fue tendencia en Argentina

Felipe Ballero tiene 18 años y es el Campeón Mundial de su disciplina en la categoría Juveniles Dan (cinturones negros) l a lll. Obtuvo su título el año pasado, cuando logró despertar ovaciones en el último Mundial que tuvo como sede a la provincia de Corrientes. Pero salió a pedir ayuda para poder viajar al torneo de Australia el próximo año, y consiguió una ayuda cercana.

Felipe Ballero
Felipe protagoniza una historia increíble del deporte amateur en la Argentina

Felipe Ballero tiene 18 años, es de Ituzaingó y estudia el Profesorado de Educación física en el club Vélez Sarfield. En 2017 fue campeón mundial de Taekwondo ITF y combina su estudio con las clases para chicos y grandes en El Portugués, en Parque Leloir además de la dura rutina de entrenamiento. Es uno de los candidatos a ganar el torneo Mundial que se llevará a cabo el año próximo en Australia y sueña con revalidar el título, pero todavía no sabe si podrá estar porque el viaje es muy caro y no le alcanza la plata. “Estuve haciendo cuentas y creo que necesito $160 mil para viajar junto con mi entrenador”, contó.

Su historia se conoció a través de las redes sociales cuando, por insistencia de sus amigos, lanzó una campaña en Twitter buscando sponsors para poder viajar en abril de 2019 a la principal cita de ese deporte en aquel recóndito país. Lo que nunca pensó es en la repercusión que esto iba a tener. Casi 40 mil retweets, más de dos millones de interacciones y notas con los mayores medios del país. “Jamás me imaginé lo que está pasando”, confesó, al tiempo que reconoció que “es increíble, pero espero que sirva para cumplir mi objetivo de viajar al Mundial y representar a mi país”. “Estoy casi en cero así que si alguno quiere aportar algo, necesito desde dinero hasta manoplas. Todo va a ser bienvenido, hasta un saludo en la calle suma”, detalló.

Quienes conocen a Felipe confirman que es un pan de Dios. Sin embargo, verlo en acción en un combate de Taekwondo inhibe. Sus saltos y patadas son realmente sorprendentes. Feli, como lo llaman, obtuvo su título el año pasado, cuando logró despertar ovaciones en el último Mundial que tuvo como sede a la provincia de Corrientes. Pero Australia es otra cosa. Los gastos son distintos y su no consigue costearlos, el gran campeón perdería la posibilidad de revalidar su título. Además, la Argentina se quedaría sin un representante de su nivel en una vidriera internacional tan destacada. “Me encanta competir, así que ir a Australia es un sueño para mí”, confiesa el chico de peinado semi rapado en una soleada tarde de otoño en el Club Portugués de Parque Leloir, donde se entrena rigurosamente cinco días por semana en el marco de la Escuela Hwarang Group con el instructor Fernando Terranova a la cabeza.

“Es un deporte amateur que no tiene ayuda de ninguna organización. Ni del Estado ni de privados. Todo lo hacemos a pulmón. En la escuela vendía rifas y organizamos kermeses. Ahora doy clases de defensa personal, con la idea de recaudar fondos. Mi papá puso un montón de plata para viajar a Corrientes en el Mundial anterior. Fue la primera vez que se hizo en la Argentina y no podíamos faltar”, explica este flamante estudiante del profesorado de Educación Física que se dicta en el Instituto Vélez Sarsfield de Liniers.

Felipe Ballero
Felipe con sus padres y su hermanita, el círculo familiar que lo acompaña en la vida

Incluso cuenta que, desde el ENARD, no recibe ningún tipo de beca o colaboración porque allí se desarrollan sólo los deportes olímpicos. “Y el Taekwondo ITF, que es la rama pionera, la que fundó esta disciplina, no lo es”, señala. Por eso, su pedido público es que cualquier persona o empresa que quiera ayudarlo pueda hacerlo sin más. “Ya sea con plata, con los pasajes para los viajes, con el hospedaje, y también con los mensajes”, indicó.

A partir de la viralización de su historia, el concejal de Cambiemos de Ituzaingó Ezequiel Carrizo se comprometió a gestionarle los pasajes para que Felipe pueda viajar. La semana próxima le harán la entrega de los voucher para que el joven pueda asegurarse su presencia en el Mundial.

El joven deportista sabe lo que significa sacrificarse. Desde muy chico entendió que la economía familiar era escueta y que para llegar a cumplir sus sueños debía esforzarse más que otros. “Por los problemas económicos, tardé en llegar al primer cinturón negro. Hubo muchos exámenes a los que no fui, pero no lo sufrí, fueron cosas que me presentó la vida. La vida es así”, expresa revelando lo que es su filosofía.

Y recuerda: “Rendí el examen para llegar a primer Dan un mes antes de ir al Mundial, que fue, nada menos, mi primera competencia. Mi cinturón negro lo estrené en el mundial, nunca me lo había puesto. Primera competencia internacional, el debut de mi cinturón y mi primer título mundial. Todo junto. ¡Una locura!”. Y cierra con una exposición abierta, una clase magistral que ilustra el espíritu del deporte amateur. “En el Mundial anterior, cuando me subieron al podio y me trajeron la medalla dorada, miré a mi viejo, a mi entrenador, a la gente gritando en la grada «Argentina, Argentina», y me largué a llorar. No soy de lágrima fácil pero sí cuando corresponde”.