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sábado 7 de diciembre, 2019

¿Un Juzgado de Paz okupa? Una familia de Hurlingham denuncia que la estructura judicial se niega a abandonar un inmueble

El contrato de alquiler que celebró el fallecido Oscar Llada se venció en 2014, y desde entonces no se renueva. Ahora sus hijos pretenden recuperar la propiedad pero el organismo, dependiente de la Suprema Corte de Justicia, asegura que no puede dejarlo porque no tiene a dónde ir.

Juzgado de Paz
El frente del Juzgado de Paz, ubicado en Bolívar al 2100, esquina Acassuso, en Hurlingham

Una historia entre curiosa y sorprendente atraviesa una familia de Hurlingham por estas horas. Ocurre que el Juzgado de Paz ubicado en Bolívar 2194, esquina Acassuso, desde hace cuatro años permanece en los dos inmuebles con un contrato de alquiler que se venció en 2014, por el cual paga $5.500 de locación mensual (un monto completamente desfasado) y se niega a abandonar las propiedades con la excusa de que la estructura judicial no tiene a dónde ir.

Según contó a Primer Plano Online Oscar Llada, hijo del propietario de ambas viviendas y quien celebró el vínculo en vida con la Suprema Corte de Justicia de Buenos Aires (específicamente concretamente con la Subsecretaría de Administración del área de Contrataciones de Inmuebles del Poder Judicial bonaerense), el acuerdo contractual entre las partes se firmó con fecha 29 de junio de 2012 y venció dos años después, en 2014.

“Hasta ese momento la relación comercial se desarrolló con normalidad, pero en ningún momento quisieron firmar un nuevo contrato de locación. Por tal motivo, con fecha 11 junio de 2015, se intimó por carta documento a la desocupación de la propiedad, sin que hasta la fecha hubiese ocurrido”, explicó Llada hijo. “Dicen que no consiguen casa ni para alquilar ni para comprar, y que no tienen dónde ir. Entonces siguen pagando una mensualidad equivalente al último contrato”, agregó.

Juzgado de Paz en Hurlingham
El mapa interactivo de la Suprema Corte bonaerense cuenta entre sus organismos al Juzgado de Paz

Su padre murió en febrero de 2014, y desde entonces comenzó la sucesión familiar. Todo quedó en manos, originalmente, de la viuda del fallecido, Dora Hoses, que tiene más de 80 años y padece problemas económicos. De hecho, está sin casa propia en la actualidad, por raro que parezca. Por eso su hijo se puso al frente de la negociación y se acercó a dialogar en persona con el juez de Paz, Alejandro Cattaneo, “quien se desligó totalmente de la situación”, según contó.

“Luego concurrimos a hablar con la delegación de la Corte Suprema que se encuentra en los Tribunales de Morón, quienes nos atendieron de mala manera y jamás se hicieron cargo de que estaban ocupando un inmueble sin contrato y pagando un monto irrisorio para el alquiler de dos inmuebles”, agregó el vecino de Hurlingham.

Llada también describió que se comunicaron con personal administrativo de la Corte Suprema de La Plata y tampoco obtuvieron respuesta. “La falta de cumplimiento de las intimaciones y la negativa del locatario a retirarse del inmueble y hacer entrega de la llave, nos obligó a iniciar el juicio de desalojo a fin de lograr la inmediata restitución del inmueble de nuestra propiedad”, continuó, pero esa instancia judicial todavía no avanzó.

“Entre bomberos no se pisan la manguera”, elucubró el heredero de las propiedades en cuestión en medio de la impotencia por la situación. Es que el trámite se encuentra “cajoneado” en en el juzgado Civil y Comercial Nº 17 de La Plata, previo a estar en el JuzgadoCivil y Comercial Nº 4 de Morón, cuya carátula es “HOSES DORA BEATRIZ Y OTROS C/ OCUPANTES Y/O TENEDORES JUZ. DE PAZ HURLINGHAM S/ DESALOJO”.