miércoles 8 de abril, 2020

ÚNICO MEDIO-EXCLUSIVO: marcharon en Padua para pedir justicia por el crimen de Alejo Ipuche, asesinado en el intento del robo de su moto

El sangriento hecho ocurrió en la madrugada de ayer en el cruce Rivadavia y Directorio. Dos motochorros armados lo interceptaron para asaltarlo y uno de ellos le efectuó al menos dos disparos que impactaron en el cuerpo del joven, que murió en el acto. Los ladrones se fueron sin llevarse nada.

A Alejo lo ejecutaron por la espalda luego de haber entregado lo poco que llevaba encima

Otra marcha más, nuevamente una familia destrozada por el dolor y la ausencia. De vuelta un joven con toda la vida por delante y una mamá al frente del reclamo de justicia para que se esclarezca un crimen que conmociona a una comunidad entera.

Alejo Ipuche (22 años), vecino de San Antonio de Padua, fue asesinado en la madrugada de ayer, segundo día de enero, en Rivadavia, entre Noguera y Directorio, pleno centro de esa localidad. La víctima circulaba a bordo de una moto rumbo a la casa de su novia cuando dos motochorros armados lo interceptaron con fines de robo y uno de ellos le efectuó al menos dos disparos que impactaron en el cuerpo del joven.

El chico murió en el lugar como consecuencia de las lesiones sufridas y, como los asesinos no pudieron arrancar la moto que le pretendían robar, huyeron de la escena en el mismo rodado en el que circulaban previo al ataque. Según pudo saber Primer Plano Online, hay imágenes registradas por cámaras de seguridad que muestran cómo Alejo entregó todo sin oponer resistencia y hasta en un momento se dio vuelta, quizá con intención de escapar. En ese momento lo ejecutaron por la espalda.

Es medio, el único presente en el lugar, acompañó una marcha por justicia que realizaron familiares y amigos del muchacho. La movilización fue encabezada por Alejandra Rombiola, su mamá, quién intentó, con la poca fuerza que le queda, evitar que la concentración se desmadre y se produzcan incidentes. Gracias a su pedido, no pasó absolutamente nada y todo transcurrió de manera pacífica, pese al quebranto colectivo que se percibía en el ánimo.

Se reunieron en el lugar donde cayó muerto Alejo y caminaron hasta la puerta de la comisaría cerca de 300 personas, siempre por las calles céntricas de Padua. Pedían justicia y seguridad. “Padua es tierra de los chorros. No se ve a la policía en la calle”, murmuraban muchos de los presentes. Alejo trabajaba en un Pub, y todos lo describieron como un joven “muy laburador”.

El caso es investigado por el fiscal Mario Ferrario, de la UFIyJ Nº 3 de Morón. El funcionario judicial ya tiene las imágenes captadas por las cámaras de seguridad y ordenó una serie de acciones tendientes a esclarecer el brutal crimen. El final de la marcha de ayer fue en la seccional 2ª de Merlo, en donde fueron recibidos la mamá de Alejo y el tío del chico. El comisario los recibió, los invitó a ingresar y allí les explicó que hay dos detenidos vinculados al caso, pero aclaró que no son los asesinos del muchacho.

Jorge Rombiola, tío de Alejo, pidió que los atiendan el presidente Alberto Fernández y el gobernador Axel Kicillof. “Alguien tiene que hacer que esta forma de vivir se modifique. Mi sobrino no tiene que ser una mera estadística”, le dijo a Primer Plano Online. Asimismo, enfatizó que “no queremos que gente que no tiene nada que ver pague pague por algo que no hizo”. Es que el comisario les explicó a los familiares que “estas personas no coinciden con los datos aportados por un testigo y por lo que se pudo ver en las imágenes”.

Visiblemente conmovida, la mamá de Alejo, que es docente, fue recibiendo muestras de cariño y apoyo durante la movilización. “Tenemos que apoyar a la Policía. Ellos están haciendo todo y se comprometieron a encontrar a los asesinos de mi hijo”, manifestó al salir del diálogo con el comisario.

La mamá de Alejo Ipuche (con el colgante amarillo en sus manos), visiblemente conmovida por el crimen de su hijo

UN SELLO DISTINTIVO

Desde el nacimiento de Primer Plano Online, este medio cubrió muchísimas marchas y acompañó el pedido de justicia de familiares y de amigos. Sin embargo, es menester reconocer que cada vez nos duele más contar cómo se frustran vidas jóvenes y familias quedan desmembradas para siempre en manos de asesinos que matan sin piedad, para quienes la vida de una persona no vale nada.

A veces la excusa es un par de zapatillas, un celular, la billetera, una moto, un auto o simplemente porque sí. Cada vez que nos alejamos de un reclamo de justicia nos vamos con el corazón desgarrado y con una pregunta que subyace en el aire, a modo de reflexión inconclusa, sobre si esta violenta realidad cambiará para mejor o para peor.