lunes 17 de febrero, 2020

Un aporte al debate: por qué es correcto que Precios Cuidados haya incorporado gaseosas y cervezas entre sus productos

Una mirada en sintonía con el relanzamiento del programa. En rigor, la inclusión en esa nómina sirve para tener una referencia sobre la cual comparar el costo de otros artículos de similares características. Nadie obliga a su consumo ni tampoco implica que sean buenos para la salud.

El programa ya cuenta con una aplicación para descargar y poder hacer las compras con una guía en el teléfono

La polémica se instaló en los medios. ¿Está bien que en Precios Cuidados se hayan incluido productos como la Coca Cola o cervezas? Se escucharon, vieron y leyeron críticas de comunicadores, de especialistas en consumo y nutrición y un atisbo de defensa del gobierno nacional, y Primer Plano Online se mete en la polémica para fijar su postura.

¿Por qué es correcta la inclusión de esos productos? Por un motivo sencillo: fijan un precio de referencia para el resto de las marcas que se puedan encontrar en las góndolas. Esto es: si la cerveza en botella retornable Quilmes Bajo Cero por un litro se consigue a $85, el programa no obliga ni invita a los consumidores a comprar esa bebida. Lo que hace es, de cara a las otras empresas, a ubicarse en la palmera y tener que fijarse en ese valor para sus ventas.

Es decir, los comercios que sean o no parte del programa podrán vender esa misma cerveza u otras marcas a mayor o menor valor, y quedará en los compradores adquirirlo o negarse a pagarlo. La idea es que el consumidor sepa un costo de referencia y, en base a eso, tome decisiones. Idéntico procedimiento cabe para cualquiera de los otros productos incluidos.

La polémica es estéril, porque el programa no implica incorporar sí o sí esos artículos al consumo familiar. De hecho, no se trata de un plan alimentario ni nada por el estilo, sino de una forma en que el Estado, de acuerdo con las empresas que aceptaron voluntariamente sumarse al plan, le garantice un precio a esos productos para que las familias puedan evaluar qué consumir. Y también el acceso, es decir, que estén disponibles en las góndolas.

Un ejemplo por fuera de Precios Cuidados. Ayer mismo, el cronista que escribe esta nota vio la leche entera larga vida La Serenísima en un supermercado de barrio a $57. El domingo pasado, en un mayorista (Makro) el mismo producto estaba a $90,51, con una súper oferta que bajaba el valor a $86,89 en el caso de llevar 12 unidades. Esa distorsión de costos es lo que pretende evitar el programa. Y después, con esa información, las decisiones las toma cada consumidor.