Monday 17 de February, 2020

Sin códigos: la desesperación de una madre por cobijar a sus hijas en el momento en que delincuentes le intentaban robar el auto

Sabrina Alarcón estaba con su esposo, las hijas de ambos, de 10 y 5 años, y un sobrinito, cuando fueron rodeados por los delincuentes, que no le pudieron llevar el rodado porque ella logró esconder la llave.

El momento en que Sabrina cobija a sus hijas detrás de un auto estacionado en la vereda

Cinco delincuentes rodearon la camioneta Eco Sport en la que viajaba una mamá con sus hijas de 10 y 5 años e intentaron llevarse el rodado, pero no pudieron porque la mujer alcanzó a guardar las llaves en su pecho y bajar corriendo para cobijar a sus nenas.

La violenta secuencia ocurrió en Dante Alighieri y Chavarría, en Rafael Castillo, partido de La Matanza. Según relató a Primer Plano Online la víctima del robo, Sabrina Alarón, se encontraba en la puerta de la casa de su suegra, a la que habían alcanzado para que no se vuelva sola de noche. “En dos segundos nos rodearon. Yo siempre tengo las puertas trabadas, así que me manoteaban para abrir, pero no podían. Atiné a apagar el auto y guardarme las llaves en el pecho, pero ahora que lo pienso creo que no fue una buena opción. Es que en ese momento uno defiende lo poquito que tiene como le sale”, narró la mujer.

“Mi esposo bajó todo el tiempo con sus manos arriba diciendo que había criaturas. Ahí bajé y pedíamos por nuestras chicas. Quise bajar a mi nena más chica, que estaba atada con el cinturón, y de los nervios y los gritos se trabó. Forcejeé y uno de los delincuentes le llegó a pegar una cachetada de revés a la nena. Agarré mis hijas y me escondí atrás de ese auto como se ve en el vídeo”, siguió Alarcón.

Después de escapar, su marido tomó de su lado al sobrinito de ambos, que estaba de su lado. Les entregó la riñonera a los ladrones pero los vecinos estaban todos en la vereda gritando, lo que ayudó a poner a los delincuentes en fuga. “Al ver q no tenían forma de arrancar nuestro auto, se subieron a la camioneta de ellos nuevamente y se fueron”, describió Alarcón.

La denuncia por el violento episodio quedó radicada en la comisaría de Rafael Castillo, barrio que para esa familia “es tierra de nadie”. “No hay patrullas, nadie nos cuida, no hay una hora en que uno pueda salir tranquilo a comprar. Nadie hace nada, miran para otro lado siempre: estuve horas esperando que alguien me tome la denuncia… es un desastre todo”, finalizó la víctima.