Thursday 2 de April, 2020

El desesperado pedido de cuatro mujeres que temen perder sus puestos de empleo en la sede del Ministerio de Trabajo en La Matanza

Sandra (39 años), Cristina (40), Susana (44) y Cristina (51), son empleadas tercerizadas del área de Maestranza, único sostén de hogar y tienen a cargo a hijos, nietos y maridos con diferentes enfermedades. La cartera nacional decidió un cambio de empresa y ellas se quedaron en la calle.

Sandra (39 años), Cristina (40), Susana (44) y Cristina (51) trabajan en el edificio del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad de La Matanza desde hace entre cuatro y ocho años

“Queremos mantener nuestros puestos de trabajo. Somos cuatro trabajadoras tercerizadas de maestranza del Ministerio de Trabajo de La Matanza y somos el único sostén de nuestros hogares. Por eso le pedimos al ministro Moroni nos garantice la continuidad para no quedar en la calle”.

El pedido, desesperado por cierto, corresponde a Sandra (39 años), Cristina (40), Susana (44) y Cristina (51). Ellas trabajan en el edificio del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad de La Matanza desde hace entre cuatro y ocho años. Fueron siempre contratadas por empresas tercerizadas, con lo cual estaban con esa condición de precarizadas. Pero ahora, a partir de la nueva gestión y el cambio en la compañía contratada para realizar esa tarea, se quedaron en la calle.

“Somos los sostenes de nuestras familias y tenemos a cargo a hijos, nietos y maridos con diferentes enfermedades. Le pedimos al Ministro de Trabajo Claudio Moroni que garantice nuestra continuidad en la dependencia del MTEySS donde cumplimos tareas hace años”, reclaman a través de una serie de protestas que encabezan en esa dependencia, a donde no las dejan ingresar.

“Tenemos claro que a nuestra edad es muy difícil conseguir otros empleos. Nuestros compañeros del edificio nos apoyan realizando asambleas, fondos de lucha, presentando notas al ministro esperando una respuesta positiva del mismo. Vamos a ir pedir solidaridad e intervención al Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad”, avisaron.

Las cuatro mujeres cuentan con salarios que no superan los 23 mil pesos. E incluso, en el último año, lo venían cobrando a cuentagotas, en cómodas cuotas. Afirman, además, que en tres cambios de empresas anteriores pudieron mantener sus puestos de trabajo. Por eso lo peticionan nuevamente, casi como un ruego.

“Esta vez, ante un nuevo cambio de empresa decidido por el ministerio, no sólo nos negaron la continuidad dejándonos en la calle, sino que también la Policía nos impide ingresar al edificio. Las veces anteriores fue posible mantener el puesto de trabajo si las autoridades del ministerio así lo deciden. Por eso le pedimos al ministro Moroni que interceda y nos permita volver a trabajar”, solicitan.

Y concluyen: “tenemos en claro que esta situación es consecuencia de la precarización y la tercerización laboral y que la salida definitiva es el pase a planta permanente de quienes estamos precarizados bajo estas contrataciones desde hace años”.