Saturday 3 de December, 2022

Ituzaingó: el robo del celular a la hija de un juez y un escándalo que involucra al hijo de un conocido martillero

Es un teléfono de lo último en el mercado. Fue durante una fiesta realizada en un boliche de Parque Leloir por estudiantes del 6º año del colegio Juan Bautista Alberdi de Castelar. El equipo creen haberlo ubicado por redes sociales, donde estaba a la venta, pero la investigación no avanzó para recuperarlo. Encima la hermana de la víctima fue denunciada por intentar robárselo a quien lo vendía.

El teléfono, de alta gama y última generación, le fue sustraído a la adolescente en una fiesta de colegios secundarios de la región

Un escándalo de proporciones se desató en las últimas horas y cruzó a la familia de un juez y a la de un reconocido martillero de la región oeste. Fue a partir del robo de un celular de alta gama del que fue víctima la hija del magistrado que, en conversación con Primer Plano Online, dejó entrever su desagrado con el accionar de la Fiscalía interviniente. Por estar involucradas personas menores de edad, algunas de las identidades no serán publicadas en su totalidad.

Todo comenzó en una fiesta que se llevó a cabo en el boliche Club Leloir, que fue organizada por estudiantes de 6º año del colegio Juan Bautista Alberdi de Castelar. Son las típicas celebraciones de fin de año, habituales para esta época, a donde suelen concurrir adolescentes de distintos colegios de zona oeste.

La protagonista de esta historia, en condición de víctima, es la hija del juez penal de Morón Carlos Torti, que asiste a la escuela Crear y Ser, también de Castelar. A la cita asistieron chicos y chicas del Sagrado Corazón, de la Inmaculada, del San José, del Alberdi, del Lourdes y otros establecimientos educativos.

Ella acudió con su teléfono, un iPhone 14 Pro, lo último en el mercado de los celulares, cuyo valor en los Estados Unidos es de 1.500 dólares. A ella se lo robaron en el boliche y al rato estaba publicado para la venta en redes sociales uno similar, justamente al mismo costo que cuesta en el país del norte. Cuanto menos es el primer dato curioso de la historia.

En el local de esparcimiento nocturno hay cámaras de seguridad, pero las imágenes que registran no cuentan con buena definición como para servir de prueba en una investigación. Una vez que le sustraen el teléfono a la chica, el equipo fue apagado en la avenida Martín Fierro al 4000, según constató el sistema de búsqueda del que dispone el dispositivo.

A esa altura de la mencionada arteria hay dos casas sin ocupantes, una de ellas a la venta. Fue el primer lugar en el que se buscó el celular, pero no lo ubicaron. Casualmente, a unas cuadras de allí está ubicado el barrio privado Altos del Sol, en el que viven Agustín P. (hijo de un reconocido martillero de la zona oeste) y Lola P., dos adolescentes que son pareja y que, al día siguiente del robo, publicaron en sus cuentas un teléfono idéntico para la venta. Primero fue el muchacho en Instagram y luego figuraba en el perfil de Lola de la misma red social.

Así comenzó la charla entre la hermana de la víctima y el vendedor, que terminó con la frustrada operación

 

Ese posteo fue descubierto por compañeros y compañeras de la dueña original del teléfono, quienes rápidamente le advirtieron que estaba siendo ofrecido y le enviaron capturas de pantalla. Fue entonces que la otra hija del juez Torti (hermana de la víctima) tomó contacto con la publicación para intentar recuperar el equipo, pero haciéndose pasar por compradora. El vendedor le aclaró que lo vendía, aunque en las condiciones que estaba, sin poder encenderlo.

El celular tenía las características del que le sustrajeron a la chica, y el padre de la joven despojada fue a la comisaría 3ª de Las Cabañas, en Ituzaingó, a realizar la denuncia en persona de lo que estaba pasando. Y, en la dependencia, su otra hija (la interesada en supuestamente comprarlo) recibió un extraño mensaje del vendedor: “ya lo vendí, no lo tengo más”, se excusó. No obstante, se mantenía el posteo en el perfil de Lola P, con lo cual se organizó un procedimiento pactado para ir a ver el celular a la guardia cerrada del barrio Altos del Sol.

Allí apareció quien ofrecía el equipo, el padre de Lola P., llamado Benjamín, con el teléfono en la mano. La hija mayor del juez, que acudió con su novio al lugar, intentó encenderlo para corroborar que funcione, pero el vendedor se negó. Ahí es donde irrumpió la Policía, que estaba controlando de manera encubierta el procedimiento, pero ese fue el instante que desató el escándalo.

¿Qué pasó? El tenedor del teléfono primero se negó a identificarse y luego mostró una factura que, otra curiosidad, era por un valor de compra similar al que se lo vendía en las redes. Es decir, un celular de última generación adquirido tres días antes en Estados Unidos se comercializaba en la Argentina por el mismo costo, sin un centavo de ganancia por la transacción.

Posteriormente, el sujeto mostró una factura que supuestamente corresponde a la compra de ese IPhone 14 Pro, idéntico al robado, y luego una caja original de la marca. Pero con otro detalle: la descripción no coincidía con la memoria que contenía el equipo. Es decir: se ofrecía uno de 128 gigas de capacidad y la caja decía 256 gigas, siempre según el relato de la familia Torti.

Así siguió la conversación, con fotos incluso del equipo que se ofrecía por Instagram

Ese hecho desató la indignación del magistrado con la Fiscalía interviniente. Es que, según lamentó, la fiscal Gabriela Millán, de la UFI Descentralizada Nº 1 de Ituzaingó, no dispuso ninguna medida para determinar la propiedad del equipo que a esa altura estaba en disputa. Desde esa dependencia informaron a Primer Plano Online que el sujeto señalado “exhibió un equipo nuevo, en caja y con factura, así que no se pudo corroborar que sea el que le robaron a la víctima”. “En principio es un celular parecido, pero no el de la chica”, agregó la fuente consultada.

En medio de esa tensa situación, la hija mayor de Torti intentó tomar el celular para corroborar por ella misma que sea el dispositivo robado a su hermana. Segundo escenario insólito: terminó denunciada por el vendedor por intentar robárselo. A punto tal fue absurda la secuencia que mientras el juez estaba en la comisaría esperando resultados del procedimiento oyó un alerta por el Handy policial con el aviso para identificar a los ocupantes de una camioneta, que era la suya y en la que circulaba su hija, por el intento de robo de un teléfono de alta gama.

En rigor, lo que se advertía es que la pareja (la hermana de la víctima del robo había ido con su novio a intentar recuperar el dispositivo) era sospechosa de un intento de estafa. “Fue todo muy raro. Incluso que si el teléfono era recién llegado de Estados Unidos lo publicaran en redes dos menores de edad y que el dueño se haya negado a mostrar la documentación. Con la simple disposición de encender el equipo se podría haber determinado si era el que le robaron a mi hija y se terminaba la polémica”, explicó el juez Torti en conversación con Primer Plano Online.

Como sea, la investigación no está cerrada y se intenta, mediante herramientas tecnológicas, determinar en dónde puede estar. La familia de la víctima, en tanto, rastrea en redes sociales si aparece otro cartel de venta de un equipo de similares características.

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