Friday 23 de October, 2020

Un jardín de medio siglo de vida en Merlo sigue sin clases entre inundaciones, falta de baños y ratas

Lo contaron integrantes de la cooperadora del establecimiento a Primer Plano Online. El expediente para la remodelación data de 2008, hace una década, pero se perdió tres veces por el camino de la burocracia. No se sabe cuándo retoman el ciclo lectivo.

Jardín Merlo
Parte de las instalaciones del Jardín Nº 905 de Libertad, que se encuentra sin clases desde hace dos semanas

Desde hace dos semanas, en coincidencia con la lamentable explosión en la Escuela Nº 49 de Moreno en la que murieron dos trabajadores de la educación, los reclamos por las condiciones edilicias y de infraestructura de los establecimientos en la región oeste no cesan. Son más de cien los colegios en donde todavía no se reanudó el ciclo lectivo a partir de una decisión conjunta entre padres, madres y directivos de cada comunidad particular. Hasta la propia gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, reconoció que los 12 mil edificios escolares tienen problemas, desde riesgo de derrumbe hasta pequeños.

La situación que relevó Primer Plano Online en esta ocasión es la de un jardín ubicado en Libertad, partido de Merlo. Se trata del Jardín 905, que está sin clases desde hace dos semanas “por el estado deplorable en el que se encuentra” y porque todavía no encuentran respuestas de parte de las autoridades. Así lo graficó a este medio una integrante de la cooperadora de la entidad.

Ocurre que desde 2008 tienen firmada la aceptación para realizar una remodelación general del edificio. Desde aquel entonces, los problemas eran inundaciones por techos agujereados, cañerías tapadas, instalaciones de gas y eléctricas en condiciones precarias. Dos años más tarde de esa promesa, lejos de recibir ladrillos, cal, cemento y profesionales para concretar los trabajos de infraestructura, recibieron más niños: le agrandaron el ingreso de matrícula.

Jardín Merlo

Por insólito que parezca, en un establecimiento educativo de nivel inicial con cuestiones pendientes de infraestructura básica, la obligatoriedad de la salita de 4 años implicó que deban recibir, en las condiciones en que se encontraba el edificio, una sala más en el turno mañana y otra a la tarde, pero con la misma cantidad de baños (dos para las nenas y otros dos para los varones). O sea, 350 alumnitos con 4 sanitarios. Además, pese a incrementarse la cantidad de niños, mantuvieron una sola auxiliar y una preceptora, cosa que está impedida por protocolo, ya que en el caso de haber más de tres secciones se necesitan dos preceptoras por turno.

“El jardín está colapsado. Y lo peor es que pasan las gestiones y no se soluciona nada. Al contrario, estamos cada vez peor”, definió la miembro de cooperadora que dialogó con este medio y que envió las fotos, cuyo nombre permanece en reserva para no dar lugar a posibles represalias. La semana anterior una comitiva de Inspección General de la Dirección General de Cultura y Educación se presentó en el establecimiento. “Quedaron en que iban a reparar los techos y las instalaciones eléctricas, pero no sabemos cuándo ni cómo. Por lo pronto seguimos sin clases”.

Jardín Merlo

El expediente con el pedido de obras los directivos debieron elevarlo tres veces porque en el camino de la burocracia estatal se perdió dos veces. Esperan que la tercera sea la vencida y que la emergencia decretada por el intendente Gustavo Menéndez redunde en que aparecerán los fondos para que desde el Consejo Escolar aborden la urgencia. Es que, en 2019, el jardín cumplirá 50 años, medio siglo, con un lamentable récord: es el único establecimiento de nivel inicial que no tuvo ninguna refacción desde que fue construido. “Está olvidado”, agregó la integrante de la cooperadora.

“Se solucionan las pequeñas cosas para seguir dando clases, las docentes le ponen todo el amor, la comunidad apoya en todo, pero a principios de año hubo que suspender el ciclo lectivo porque el jardín desbordaba de ratas. Contra todo no se puede”, detalló la persona que hizo llegar el pedido de difusión a este medio. Cuando el cronista preguntó la descripción fue que los roedores caminaban por atrás del horno y por los armarios. Como agravante, en invierno los niños pasan frío porque no hay calefacción dado que al jardín el gas llega con garrafas, y en verano el calor es insoportable.

Seguinos en nuestra cuenta de 👉Instagram ó unite a nuestro canal privado de 👉Telegram