Wednesday 7 de December, 2022

Juicio por el crimen de Alejo Oroño: la familia ratificó que el muchacho era víctima de violencia de parte de su mujer

En la segunda jornada del debate ante el tribunal popular expusieron familiares del joven asesinado de una puñalada y desmintieron las afirmaciones realizadas por testigos aportados por la defensa de Nadia Navarro Montenegro, la única imputada en el caso. Se esperan los alegatos para la jornada de este miércoles.

Leonel Oroño, hermano de Alejo, aseguró ante el jurado popular haber visto actos violentos cometidos por Nadia

Segundo capítulo en el juicio por jurados para ventilar el contexto que derivó en el crimen de Alejo Oroño, el joven asesinado de una puñalada en el pecho en Hurlingham medio de una discusión con su pareja de entonces y única imputada en el caso, Nadia Navarro Montenegro.

Como informó Primer Plano Online ayer, único medio presente en la cobertura del debate, inicialmente se escucharon testimonios de personas allegadas a la acusada, entre amigas y familiares, que dieron cuenta de un contexto de violencia de género que ella padecía de parte el muchacho. Ahora fue el turno de las personas propuestas por la familia Oroño, que brindaron una versión inversamente proporcional y revelaron que, en rigor, quien era sometido era el joven que terminó asesinado de un cuchillazo.

Comenzó el juicio por jurados por el asesinato de Alejo Oroño en Hurlingham

Por ejemplo, se escuchó la voz de Giselle Oroño, prima de Alejo, quien vivía en la misma casa con el fallecido y otros integrantes de la familia. Ella contó que presenció en enero de 2021, poco antes del crimen ocurrido el 10 de febrero de ese año, un hecho de violencia, que fue cuando Nadia le pegó una trompada a su primo. Afirmó que Alejo “no era un chico violento”, reconoció que sí consumía drogas, pero “nunca” supo que haya participado en algún episodio de violencia.

También describió haber escuchado a Alejo en reiteradas ocasiones decir que Nadia “era celosa”. “La relación era un poco tóxica por los celos de Nadia”, enfatizó, y reveló también que la chica “era muy posesiva con él”. Además, indicó que Alejo “era una persona con poco carácter, fácil de manejar”, y que los comentarios en el barrio indicaban que Nadia “era violenta y le costaba poco pelearse con otras personas”.

Giselle fue testigo directa de los mensajes que se enviaban a través de las redes sociales ya que Alejo no tenía teléfono. Nadia le escribía al perfil de su prima y Alejo hacía lo propio desde el teléfono de su prima, y así respondía o iniciaba charlas con ella. Según Giselle, ella leyó mensajes violentos que Nadia le enviaba a Alejo, aunque esos textos fueron borrados y no se pudieron recuperar con tecnología.

Nadia Navarro Montenegro se encuentra detenida en la cárcel de mujeres de Florencio Varela

Otra prima de Alejo, Brisa Zárate, también atestiguó en el juicio. Directamente la joven narró que varias veces su primo le comentó que Nadia le pagaba, incluso hasta con un palo y lo amenazó con una botella rota. La chica coincidió en informar que la pareja “consumía droga frecuentemente”, y señaló que Alejo quiso denunciarla, pero en la comisaría “no le tomaron la denuncia porque no tenía DNI, Alejo era indocumentado”, y que le causó vergüenza que “los policías se le reían en la cara”.

El último en atestiguar fue Leonel Oroño, hermano de Alejo y uno de los voceros permanentes de la familia en su reclamo por justicia. Fue el encargado de ir a reconocer el cuerpo de su hermano cuando lo llamaron del hospital para confirmarle que su hermano había fallecido.

A lo largo de su relato pormenorizado hizo una composición de lugar de aquella jornada fatal. Recordó que en la vivienda familiar estaban Nadia, Jimena Alonso (su amiga y la primera en declarar en el juicio) y dos varones más, a los que luego identificó. Por dichos de Alejo y de su padre, él sabía que su hermano era sometido por la pareja. Incluso reveló que presenció un hecho de violencia de parte de Nadia hacia otra chica. Definió a su excuñada como una persona “muy celosa”, a la que le costaba poco reaccionar con violencia frente a casos que no lo ameritaban.

Un día, por caso, recordó que estaban en la casa de su papá junto a Nadia y otras personas más. El hombre hizo un comentario pesado sobre una vecina y la chica “se puso loca” y “empezó a patear puertas, personas y a empujar gente”. Admitió que ambos consumían cocaína, y contó que Alejo tuvo “una infancia muy difícil”. Incluso señaló que, pese a su poca afición al trabajo, se hizo cargo del hijo de Nadia desde los primeros meses de vida. “Amaba a ese nene”, reveló. Paradojas del destino: la puñalada mortal que recibió Alejo fue a la altura del corazón, donde tenía tatuado el nombre de la criatura.

Según describió en su testimonio, esa noche en la casa de Nadia uno de los sujetos que estaba era Lionel Ruiz, quien luego armó una cuenta de Facebook trucha para difamar a la familia Oroño con eso de que vendía droga. “Eso en el barrio se instaló rápidamente, pero es mentira”, subrayó, e incluso narró que recibieron amenazas tanto en su familia como a testigos del caso. Y se quebró al evocarlo: “Alejo era mejor que yo en todo lo que hacía”, se sinceró. Ambos se dedicaban a hacer tatuajes y a la peluquería.

Se espera que este miércoles declaren los últimos testigos y que luego se escuchen los alegatos de las partes para que el jurado popular decida el destino del caso y el juez Carlos Torti, a cargo del Tribunal Oral Criminal Nº 4 de Morón, brinde el veredicto de un caso que atrapa por las vertientes que dejó abiertas.

Fernando Soto (izquierda) y Ariel Giménez, abogados de la familia Oroño: son parte de la ONG Usina de Justicia

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