Sunday 5 de December, 2021

Juicio contra el femicida que mató a su hija en Villa Tesei: Willy Montaño Palacios enfrenta un pedido de perpetua

Asesinó a Ariadna Palacios, enterró el cadáver en su casa y engañó a su entorno haciéndose pasar por ella como si estuviera de viaje por el sur. Cuando se vio cercado confesó la atrocidad que cometió. El juicio se extendió a lo largo de una sola jornada, donde los hechos quedaron ventilados.

El Tribunal Oral Criminal Nº 1 de Morón dará a conocer la semana próxima el veredicto en el juicio contra Willy Montaño Palacios, detenido desde que confesó ser el autor del crimen de su hija, Ariana Palacios, en Villa Tesei, a quien no sólo la mató sino que enterró el cadáver el su propia casa e intentó engañar a su entorno familiar haciéndose pasar por ella como que estaba iniciando una nueva vida en la Patagonia.

El debate, orientado por el juez Juan Carlos Uboldi, presidente del tribunal, y por sus pares Mariana Maldonado y Claudio Chaminade, se completó en una sola jornada: es que la confesión del asesino y la evidencia reunida es contundente. El imputado estuvo presente en la sala pero a pedido de los dos testigos presenciales que brindaron su testimonio se retiró a una sala contigua.

Ariana Palacios fue asesinada a puñaladas por su propio padre en la vivienda familiar de Frías al 3.500 de Villa Tesei

Es que quienes declararon fueron su exesposa, mamá de la víctima, y su hijo, hermano de Ariana. Montaño Palacios aceptó retirarse y escuchar sus dichos a través de un cerramiento. Delicia Loya Sábila Goitia mantuvo una relación de 43 años con el asesino, en la que contó fue víctima de violencia. De hecho, al hablar ante los jueces nunca lo llamó por su nombre, sino que siempre se refirió durante su exposición como “ese hombre”.

También reveló que el hombre quiso matarla en dos ocasiones estrangulándola. “Me golpeaba permanentemente y me forzaba a tener relaciones sexuales”, narró la mujer en medio de una fuerte conmoción que inundó la sala de audiencias. Durante varios años sus hijos fueron testigos de la violencia que Willy ejercía sobre Delicia y también sobre ellos, que la padecieron en carne propia.

“No sé por qué aguanté tanto”, fue una de las frases que más escozor causaron de parte de la madre de la víctima, que en varios tramos interrumpió su relato de manera angustiosa. Mientras pudo seguir hablando contó que Ariana y Willy discutían seguido debido al carácter fuerte de ambos. Pero su hija repetía una lamentable historia: era víctima de violencia de género por parte de su pareja, con quien tuvo una nena.

“Si me hubiese confesado a mí que mató a mi hija, creo que yo lo mataba a él”, dijo Delicia ante el tribunal

La casa familiar se había convertido en un infierno. Un mes antes del crimen, Willy se había quedado sin trabajo y eso lo hizo mostrarse más violento que de costumbre. Mientras trabajó, jamás dijo en el entorno familiar cuánto ganaba y qué hacía con el dinero. Delicia, con su empleo, era sostén del hogar y también se ocupaba del mantenimiento de su nieta, hija de Ariana, que era la debilidad del filicida. Tenía una suerte de obsesión con la nena: cuando peleaba con Ariana, gritaba amenazante “a la nena nadie me la va quitar”.

Hay detalles escabrosos del hecho que fueron esclarecidos con el hallazgo del cuerpo que fueron aportados por el propio Willy en la indagatoria y que los investigadores pudieron corroborar en la casa del horror. El cuchillo, la herida en el cuello de su hija, el teléfono celular de la chica, el tipo de pala usado para enterrar el cuerpo, la ubicación de los restos, la mecánica del asesinato: todo coincidió con la evidencia recolectada por el personal especializado que trabajó en la vivienda de Félix Frías al 3500, en Villa Tesei.

En un principio no despertó curiosidad en la familia la versión original de Willy sobre la ausencia de Ariana. “La eché de casa”, había afirmado. Como era costumbre que la chica se ausente por algunos días todo parecía una pelea más. Willy, al estar desocupado, estaba todo el día en su casa, cuidando de su nieta y realizando algunas tareas hogareñas, mientras que Delicia pasaba gran parte del día fuera de su hogar por el trabajo.

Por eso, luego de asesinarla, se quedó con el celular de Ariana, desde donde se mandaba mensajes a sí mismo con detalles de un nuevo empleo en la zona del sur argentino. Esos textos eran mostrados por Willy a la familia para que se quedaran tranquilos que su hija estaba bien. Pero el paso de los días las sospechas surgieron desde varios frentes: no sólo el familiar sino de amigas sino también en Adrián, el joven con el que había arrancado una relación.

Poco antes de la confesión del crimen, Delicia estaba muy angustiada y lo increpó a Montaño Palacios, preguntándole por qué la había echado de su casa a la hija en común. Willy le respondió: “la eché porque estaba embarazada nuevamente y no estoy dispuesto a criar otro hijo de ella”. Al verse acorralado, el muy perverso fue a la comisaría de Villa Tesei a denunciar que su hija estaba en el sur, pero al no tener más contacto con ella, podía haber sido víctima de una red de trata. Hasta escribió una carta y la firmó como si fuera ella, pero ese dato fue la punta del iceberg para descubrir el horror: Delicia siempre supo que esa no era la letra de su hija.

Al día siguiente, cuando ya nada cerraba sobre la ausencia de la chica, la mamá encontró a su hijo Mauricio desmayado en su casa: se había descompensado al escuchar de boca de su padre la confesión de que él había matado a Ariana luego de una discusión. “Si me hubiese confesado a mí que mató a mi hija, creo que yo lo mataba a él”, se sinceró Delicia ante el tribunal.

“No te enojes conmigo, lo hice para protegerte y que no traiga más problemas”, agregó la mujer que fueron las palabras del asesino. El mismo Willy dio detalles de dónde estaba el cuerpo y Mauricio lo llevó a la Policía. Efectivamente, el cadáver estaba enterrado y tapado con un contrapiso. El testimonio de Delicia, presenciado en su totalidad por Primer Plano Online, fue impactante: es que, además de perder a su hija de ese modo, su dolor se completa con el hecho de que nunca más pudo volver a ver a su nieta, ya que su padre biológico lo impide.

El hermano de Ariana, en tanto, fue el otro testimonio que se oyó en la audiencia. “Nunca tuve una buena relación con mi padre y, al momento del crimen, hacía varios años que no nos veíamos”, le explicó a los jueces. De hecho se sorprendió del llamado de Willy para invitarlo a almorzar, comida que terminó con semejante confesión. “Siempre tuvo una mentalidad machista, típica de la cultura boliviana”: así, con esas palabras, definió a su padre.

Los supuestos mensajes que Ariana le mandaba a sus amigas en realidad eran escritos por el padre de la joven asesinada

Entre otras cosas, contó que Willy nunca entendió cómo Mauricio se pudo enamorar de una mujer que ya tenía un hijo con otro hombre. El muchacho también reveló haber presenciado, siendo chico, varios episodios violentos de su padre hacia su mamá y Ariana. Y describió cómo fue la confesión: según su papá, todo empezó con una discusión, luego Willy le pegó una cachetada a Ariana y ella fue en busca de una cuchilla. Se produjo un forcejeo, él se la sacó y se la clavó en el cuello.

Montaño Palacios está siendo juzgado por el delito de homicidio agravado por resultar la víctima descendiente y por haber sido cometido por un hombre o mujer mediando circunstancia de violencia de género. El fiscal del juicio, Leonardo Lisa, pidió la pena de reclusión perpetua. En los próximos días se conocerá el veredicto.

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