Friday 7 de October, 2022

Juicio por el crimen del cajero del Banco Nación Germán Chávez Torrez: la revelación clave de un policía, padre de un acusado

“Mi hijo está metido en un delito grave”, le comentó a uno de los líderes de la investigación después del sangriento atraco a la sucursal de Isidro Casanova. En una nueva audiencia del debate se ventilaron detalles de cómo llegaron a la banda y cómo descubrieron en dónde se escondía el principal sospechoso.

El policía Matías Luján López, quien estuvo a cargo de la investigación para esclarecer el crimen

Una nueva audiencia en el juicio por el crimen del cajero del Banco Nación de Isidro Casanova Germán Chávez Torrez permitió reconstruir cómo fue la investigación que permitió llegar a las personas acusadas de integrar la banda que cometió el atraco, ya sea de manera presencial o logística.

Como viene ocurriendo desde el principio, Primer Plano Online es el único medio presente en cada jornada. El debate se lleva adelante en el Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº 3 de San Martin, integrado por su presidente, Walter Antonio Venditti, por el juez Esteban Rodríguez Eggers y por la jueza Nada Flores Vega. El fiscal del juicio es Eduardo Codesido. Papá y mamá de la víctima, Reynaldo y Trinidad, junto a su abogada Ana Laura Palmucci, también estuvieron presentes.

Papá y mamá de Germán Chávez Torrez junto a la abogada que representa a la familia, Ana Laura Palmucci (en el centro)

El primer testigo en declarar en una nueva audiencia fue Javier Voollaz, dueño de una remisería en la cual trabajó un tiempo Lucas Delgado, uno de los imputados. Delgado vivía cerca de ese comercio de traslado de personas y conducía un vehículo que decía era de su propiedad, un Chevrolet Vectra que fue usado en la logística del robo al banco.

Otro de los imputados, Norberto Salinas, era cliente de la agencia y varias veces fue transportado por Delgado en su vehículo. El 15 de enero de 2020, dos semanas antes del golpe que terminó con el crimen de Chávez Torrez, Delgado renunció a ese empleo. Pero dejó pistas de su accionar.

A ese acusado los investigadores llegaron mediante el seguimiento de cámaras y el testimonio de vecinos. Es que se pudo establecer que ese Vectra que manejaba no era suyo en verdad, sino que le pertenecía a Solange Díaz, la esposa de Salinas y también imputada en el caso. Cuando la justicia ordenó un allanamiento, en la vivienda de esa mujer incautaron una sábana con manchas de sangre y celulares que fueron importantes en la investigación.

La segunda testigo de la jornada fue Mónica Villegas, segunda jefe de la comisaría de Isidro Casanova al momento del hecho, dependencia ubicada a 400 metros del Banco. Actualmente es comisaria de la Bonaerense y fue una de las primeras personas que ingresó a la sucursal bancaria luego del violento atraco y crimen de Germán.

En su testimonio ante el tribunal contó que recibió un alerta por robo mientras estaba en la seccional, de inmediato se trasladó al banco y cuando llegó ya estaba un móvil del Comando de Patrullas de La Matanza. Al ingresar a la entidad financiera pudo conversar, en medio del nerviosismo generalizado, con el efectivo de la Federal que se tiroteó con la banda. Le incautó el arma reglamentaria con la que el agente le disparó dos balazos a los delincuentes y observó a Chávez Torrez en el suelo, ya sin vida.

LA PISTA POLICIAL

El tercer testigo en ser convocado por la justicia fue el policía Matías Luján López, actual director jefe de Despacho en el Ministerio de Seguridad provincial. Fue, ni más ni menos, que uno de los responsables de la pesquisa posterior al hecho que permitió llegar a la organización criminal y quien se enfrentó cara a cara con ‘Aceituna’ Freijo, el asesino del cajero, que permaneció dos años prófugo de la justicia.

López coordinó la investigación para dar con la banda. Realizó varias diligencias a partir de su intervención que comenzó cuando se ubicó al Renault Fluence en el que escaparon los asesinos. Lo primero que hizo es establecer que los delincuentes cambiaron de auto en un callejón: abandonaron con el que huyeron y se subieron a una Surán color gris que luego fue abandonada en La Tablada. Allí dejaron a Salinas, que había sido herido en el atraco por su compañero Freijo, y luego lo llevaron con otro vehículo hacia González Catán.

Una vez detectados esos movimientos, la justicia ordenó la realización de varios allanamientos simultáneos en los que se secuestraron teléfonos, luego vitales para el esclarecimiento, debido a que permitieron clarificar nexos entre los integrantes de la banda y los posibles cómplices. También para reconstruir cómo fue la trama previa.

Las cámaras de seguridad recopiladas aportaron lo suyo para detectar el recorrido luego del robo. Los teléfonos revelaron que ‘Lutter’ era Salinas, como se dijo, esposo de Solange Díaz. Hasta él llegaron por un llamado anónimo que daba cuenta de un herido de bala en el barrio.

Matías Luján López también sinceró un dato desconocido hasta el momento. El padre de Delgado, uno de los acusados, es policía de la Bonaerense e integraba en ese tiempo el Grupo de Apoyo Departamental (GAD) de La Matanza. En plena investigación, fue ese efectivo quien le escribió un mensaje de WhatsApp y le dijo que su hijo “habría participado de un grave delito” según le contó su esposa.

“Esto decíselo a tu superior”, le contestó López. Curioso: esa aclaración la hizo cuando el tribunal le recordó lo que había dicho en su testimonial durante la instrucción del crimen. Ante eso se excusó en que no recordaba lo que dijo. Se infiere que el padre de Delgado quiso entregar a su hijo para evitar que pudiera haber un enfrentamiento con la Policía.

Comenzó el juicio por el crimen de Germán Chávez Torrez, el cajero del Banco Nación asesinado en la sucursal de Casanova

Por último contó los dos años de investigación que realizó para dar con ‘Aceituna’ Freijo, al que llegó por diversos testimonios e información recogida en Ciudad Evita y por detenidos en la cárcel de Ezeiza. Fue Matías Luján López quien se enfrentó cara a cara con el asesino de Germán. Desde el día anterior sabían dónde estaba, escondido en Florencio Varela y con un aspecto muy distinto al que se le conocía.

Cuando lo vieron salir de la vivienda lo abordaron y ahí produjo el tiroteo en el que lo terminaron abatiendo. En su poder Freijo tenía una pistola Bersa calibre .9 milímetros y una ametralladora con balas sueltas, un arma muy similar a la usada en el robo al banco. Es más: no se descarta que haya sido la misma.

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