Wednesday 18 de May, 2022

La justicia investiga si una maestra abusó de una alumna en el jardín San Judas Tadeo de Ituzaingó

La nena, que actualmente tiene ocho años, atravesó las pericias de rigor y ahora espera por la cámara Gesell, que puede ser determinante para la resolución del caso. Hasta el momento, los especialistas que la evaluaron a la menor consideraron que padece “traumatismo psíquico y sufrimiento traumático”.

El jardín San Judas Tadeo está ubicado en Olazábal al 800, de Ituzaingó

La abuela que habitualmente cuida de su nieta, que actualmente tiene ocho años, descubrió todo y puso en alerta a la mamá de la criatura. Ocurrió hace casi dos años, cuando observó un juego que la menor hacía con su hermano. “Tocame acá, como hace la seño”, le pidió la chiquita al nene. Se señaló su zona genital, y lo hizo metiendo su mano debajo de la ropa interior.

La nena hablaba de F.V., quien fue su maestra en sala de tres, cuatro y cinco del jardín San Judas Tadeo de Ituzaingó. Cuando su cuidadora advirtió lo que pasaba habló con su hija y le contó la situación. La mamá de la pequeña, trabajadora de la salud, entabló un diálogo a modo de juego con la víctima y se enteró de todo. De inmediato buscó al abogado Hernán Bolinaga, que se especializa en la temática, y decidió avanzar con una denuncia judicial.

Ese camino comenzó en plena pandemia, el 18 de junio de 2020. La presentación fue hecha en base al relato de la nena. “Cuando se me caía el jugo encima la señorita me llevaba a la dirección para cambiarme y ahí me tocaba la vagina”, contó. Con un agravante: en su inocencia, la menor le pidió a su mamá que también lo haga en su casa mientras la terminaba de cambiar.

Además del abuso sexual doblemente agravado por ser la víctima menor de trece años y la persona denunciada encargada de su educación, tal como está caratulada la causa en este momento, ese pedido hecho por la víctima a su madre en criterio del representante legal de la nena configura el delito de corrupción de menores, porque interfiere en el normal desarrollo de su sexualidad.

Asimismo, como un patrón que se reitera en las vejaciones a niños, niñas y adolescentes, también hay una amenaza que recibió la nena. “Esto es un pacto, no se lo digas a nadie; nadie se tiene que enterar porque no te van a creer, yo soy una persona mayor”, la intimidaba la docente según las palabras de la criatura.

Hay datos concretos que permiten inferir una semiplena prueba en el caso. La víctima fue sometida a entrevistas periciales con especialistas del Cuerpo Técnico Auxiliar (CTA), y todas las estrategias usadas por los psicólogos que analizaron sus expresiones fueron contestes: esa nena sufrió abuso. “Tiene traumatismo psíquico y sufrimiento subjetivo. Necesita seguir recibiendo asistencia psicológica”, determinaron.

En otra observación consideraron que la menor “presentó el principal indicador de vivencias traumáticas”, “su relato tiene consistencia y coherencia psicológica”. Es decir, atravesó ese filtro indispensable para el avance de las causas de abuso y ahora espera la convocatoria a la cámara Gesell, que puede determinar el destino de la situación judicial de la docente. Esa pericia aún no tiene fecha.

La investigación está en manos del fiscal Marcelo Tavolaro, de la UFI Descentralizada Nº 1 de Ituzaingó. Aún quedan medidas de prueba pendientes, como las pericias psicológicas y psiquiátricas a la maestra implicada, que todavía no fueron llevadas a cabo.

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