Thursday 20 de January, 2022

Lo prendieron fuego: juzgan al acusado del crimen de Manuel Aguirre, integrante de una familia tradicional de Morón

El imputado enfrenta cargos por homicidio agravado por haber sido cometido con ensañamiento, con el agravante de que dejó herido y agonizante en la vía pública a la víctima fatal mostrando un total desprecio por la vida. La historia completa de un asesinato atroz en otra cobertura exclusiva de Primer Plano Online.

Javier Pinto no asistió a la audiencia en la que leyeron la condena en su contra: sí asistió Carolina, su pareja

Después de varios años de espera, el crimen de un integrante de familia tradicional de Morón está siendo ventilado en un juicio. Se trata del asesinato de Manuel Aguirre, quien era conocido como ‘Manolo’, quien murió tras ser prendido fuego y golpeado salvajemente en Isidro Casanova tras una aparente discusión por una deuda que mantenía con el sujeto que está sentado en el banquillo de los acusados.

El juicio se lleva adelante en el Tribunal Oral Criminal Nº 1 de Morón, integrado por los jueces Juan Carlos Uboldi, Claudio José Chaminade y la jueza Mariana Maldonado. El fiscal de las audiencias es Leonardo Lisa, quien acusa al único imputado en la causa, Javier Pinto, del delito de homicidio agravado por haber sido cometido con ensañamiento, debido a que dejó a la víctima herida y agonizante en la calle mostrando un total desprecio por la vida.

Siempre según lo que se ventiló en el debate, al que Primer Plano Online le está dando cobertura exclusiva, el hecho se produjo el 20 de noviembre de 2015 y el deceso de Aguirre se produjo seis días más tarde, el 26 de ese mes, luego de permanecer internado en el Instituto del Quemado con heridas de gravedad en el 92 por ciento de su cuerpo. Pero detrás del crimen hay una historia que quedó expuesta en las audiencias realizadas hasta el momento.

UNA DEUDA ENTRE LUDÓPATAS

Según la instrucción del caso y lo que el fiscal expuso en el comienzo de las audiencias, el hecho sucedió en una habitación desocupada, anexa a la vivienda la casa de Pinto, ubicada en Segundo Sombra al 400 de Isidro Casanova. Siempre en base a lo recopilado en la investigación, el móvil del crimen fue una deuda económica que Aguirre mantenía con el acusado: de acuerdo a lo ventilado era de $30.000.

Previo al desenlace fatal, la historia cuenta que ambos eran adictos al juego (ludópatas), y se conocieron en Jugadores Anónimos, intentando una manera de terminar con su adicción. Después de algunos meses de haber establecido una relación entre ambos, Aguirre le empezó a solicitar con cierta asiduidad una medicación, dado que Pinto trabajaba en una farmacia. Pero un día le pidió el dinero, que era el monto citado, con la promesa de devolverlo en 15 días, cosa que no ocurrió.

El fiscal Leonardo Lisa pidió la pena de perpetua para el acusado Javier Pinto: el tribunal dará a conocer el veredicto

El tiempo pasó y la víctima fatal no devolvió el dinero. Incluso el padre de ‘Manolo’, recientemente fallecido, fue involucrado en el hecho, debido a que el acusado consiguió su teléfono y se contactó varias veces con él y con el resto de su familia para reclamar la deuda. Pero nunca fue devuelto el dinero y Pinto armó un plan criminal.

Aquel mediodía, si bien no queda claro cómo llegó Aguirre hasta la casa del acusado, el muchacho fue rociado con líquido tras una discusión y prendido fuego. Según los peritos que intervinieron en la causa, las llamas fueron intencionales y no de tipo accidental, aunque la coartada de Pinto es que él no lo incendió sino que se fue un tercero que estaba en la habitación, a quien el fallecido también le debía plata.

TORTURAS, FUEGO Y ESCAPE

El cuerpo de ‘Manolo’ tenía golpes en varias partes, lo que fue indicio de que fue torturado, y luego fue sacado a la calle por el propio Pinto. Lo que quedó claro en el juicio es que hubo participación de una tercera persona en el ataque, que no fue identificado hasta el momento y se mantiene al margen de la ley. Y que fue el propio acusado quien llevó al joven herido hasta el crematorio familiar, donde lo dejó tirado a escasos 50 metros del lugar. Fue la propia hermana de Aguirre quien lo encontró tirado en el suelo, y la víctima alcanzó a contarle “fue Javier, el farmacéutico”.

Inmediatamente luego del hecho, Pinto llamó a Manuel ‘Nolo’ Aguirre, padre de la víctima, para preguntarle cómo estaba su hijo y desligarse de lo sucedido. “Yo no fui quien lo prendió fuego”, le afirmó telefónicamente. Luego permaneció cuatro años prófugo hasta que fue arrestado. En primera instancia se negó a declarar en sede judicial y sólo habló en el juicio, luego de escuchar a varios testigos convocados por el tribunal.

“No es un demente, es una persona imputable”, se desprende del informe psicológico, en donde también se destaca “una personalidad agresiva e impulsiva” de Pinto. Es por eso que, luego de las exposiciones, el fiscal Lisa pidió la pena de prisión perpetua para Pinto, a quien considera como coautor del homicidio agravado de Aguirre. “Tuvo una acción deliberada para matar a Aguirre. No sólo buscó matarlo, quiso que sufriera de modo cruel”, afirmó el funcionario. En los próximos días se conocerá el veredicto.

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