Friday 30 de October, 2020

La conmovedora lucha de Pablo: perdió un brazo en un robo y ayuda cosiendo ropa para personal de salud

Trabajaba como remisero y chofer de Uber cuando fue interceptado por un joven y su novia embarazada, que le robaron sus pertenencias y le pegaron tres tiros, uno de los cuales provocó la amputación del brazo derecho. Como no tiene cobertura social, necesita ayuda para acceder a una prótesis, pero su principal preocupación es conseguir un empleo para sostener su familia.

Pablo Sebastián Gallo es un vecino de Laferrere que enfrenta una delicada situación producto de la maldita inseguridad. Tiene 29 años y, desde 2019, se adapta a la vida con un brazo menos. Es papá de un varón de 11 y de una nena de 5 junto a su mujer y pilar, Alexandra, de 30 años, que hoy por hoy es sostén del hogar.

Ella trabaja para una pyme textil cosiendo ropa para el personal de salud y, a su lado, él la ayuda como puede, saltando las barreras y las limitaciones físicas que si bien son un obstáculo no las toma como un impedimento para intentar sentirse activo. Y, por lo menos, colaborar.

Su calvario comenzó el 14 de septiembre del año pasado. Había hecho el curso para entrar a trabajar a una compañía de colectivos, pero como no lo llamaban paraba la olla en casa con sus viajes en remís y también a través de la aplicación Uber. Aquella mañana llevó a un pasajero hasta dos cuadras antes de la casa de su suegra y pasó el desastre. Era su último viaje.

“Se me acercó un pibe y una embarazada y me pegaron tres tiros para robarme. El primero en el hígado, el segundo en el pulmón derecho. La chica se me acercó y me empezó a revisar y a sacarme todo. Ella dijo ‘vámonos que ya le saqué toda la plata’, y como no sabían manejar me senté en el auto para irme. Me subí, miré por la ventanilla y el pibe volvió corriendo y me volvió a disparar como para matarme. Levanté el hombro y me dio justo en la arteria”, narró Pablo.

El muchacho pasó nueve días dormido en el Hospital Balestrini, a donde fue derivado tras el ataque. La amputación del brazo fue casi inmediata, a la segunda jornada de estar en coma. Las heridas fueron en zonas muy delicadas y los médicos sólo le informaban a su esposa que debía esperar 72 horas para saber de la evolución. Por supuesto, un tiempo que no pasaba nunca.

Después de estar al borde de la muerte, Pablo volvió a manejar el auto como Uber, pero volvió a ser asaltado dos veces más y decidió largar todo. Además llegó la pandemia, y eso incluso impidió que siga adelante con un tratamiento que había empezado en el hospital Posadas para intentar acceder a una prótesis con el área de cirugía plástica.

Pablo no tiene obra social ni cobertura médica alguna. “Siempre tuve en la cabeza que quien tenía que trabajar era yo para ayudar a mi familia. Pero ahora, con todo esto, se me complicó. Por eso quisiera pedir si alguien me puede ayudar con un trabajo. Las ganas la tengo, no me faltan”, enfatiza el muchacho.

Para poder contactarse con él, la mejor manera es a través del WhatsApp de Alexandra, su esposa: 112-772-8852.

Seguinos en nuestra cuenta de 👉Instagram ó unite a nuestro canal privado de 👉Telegram