Sunday 14 de August, 2022

La cruel soledad después del poder

 

La imagen que ilustra esta nota fue tomada anoche, en Lomas de Zamora. Hasta allí llegó el plantel de Primera División del club Villa La Ñata para jugar su partido correspondiente al torneo oficial de AFA frente a Lomas Futsal en esa especialidad.

 

El lugar del retrato es el colegio San Bonifacio, en cuyo gimnasio hace de local el conjunto lomense. El juego no se disputó por las inclemencias del tiempo, dado que la lluvia inundó un sector de la cancha e hizo imposible que el partido comenzara.

 

La secuencia hubiera sido absolutamente inadvertida si no es que uno de los protagonistas de la frustrada noche deportiva fue uno de los hombres en cuyas espaldas recayó la responsabilidad de ostentar los cargos más importantes de la política nacional en los últimos 12 años. Primero como vicepresidente de Néstor Kirchner y luego como gobernador bonaerense por dos períodos consecutivos.

 

Se trata, claro está, de Daniel Scioli, que forma parte del plantel de La Ñata y anoche llegó hasta el sur del conurbano con sus compañeros de equipo. Lejos de los flashes que lo siguieron durante décadas, el exmandatario provincial se divirtió con los curiosos que se acercaban hasta él asombrados por verlo allí, en un ámbito amateur, sin secretarios ni grandes cámaras siguiéndolo. Es más: hasta tuvo tiempo para chicanear a los jugadores del conjunto local amuchando sus dedos en señal de “se asustaron de jugar contra mí”. Las risas de sus rivales ganaron la escena. A los pocos minutos, se subió al auto y se fue, no sin antes regalar fotos a quienes se lo pidieron.

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