Friday 23 de October, 2020

La enorme tarea del Taller Protegido y Centro de Día Parque Quirno con el foco puesto en la potencialidad de las personas con discapacidad

Unas 60 personas asisten todos los días desde las 9 de la mañana, y después del desayuno compartido comienzan con las tareas que les corresponda, según la clasificación que tengan, ya que existen cuatro categorías de operarios en función de sus capacidades.

Taller Protegido Parque Quirno
Todos, sin distinción trabajan, fichan, cobran sueldo, aguinaldo y tienen vacaciones

Corría el año 1978 cuando se creó en Hurlingham el Taller Protegido y Centro de Día Parque Quirno. El objetivo: dar atención integral a personas de diferentes edades con discapacidad. Allí les enseñan oficios que les permiten tener una posible salida laboral. El terreno donde funciona fue cedido por el viejo Municipio de Morón, mientras que el edificio que alberga a sus integrantes fue donado por el Rotary Club.

En el taller confeccionan diferentes tipos de bolsas, además del armado de juguetes y cajas para diferentes empresas. En los últimos tiempos producto de la crisis son menos las empresas que se acercan a colaborar, por eso la nueva comisión directiva está tratando de reforzar el contacto con nuevas empresas que les provean de trabajo para que pueda seguir adelante la entidad.

Unas 60 personas asisten todos los días desde las 9 de la mañana, y después del desayuno compartido comienzan con las tareas que les corresponda, según la clasificación que tengan, ya que existen cuatro categorías de operarios en función de sus capacidades: los aprendices, o sea, los chicos que recién entran; operarios B, que son quienes tienen tres meses de ingreso; operarios A y operarios calificados. Todos, sin distinción trabajan, fichan, cobran sueldo, aguinaldo y tienen vacaciones.

“Los muchachos vienen en busca del trabajo que todo adulto necesita y los tenemos que proteger para que puedan ir evolucionando poco a poco, porque acá no tienen techo, entran y trabajan libremente”, contó Mónica Bessone, supervisora del taller, durante la recorrida del móvil en vivo del programa periodístico Primer Plano.

En la teoría, los aprendices deberían pasar por ese lugar, instruirse en un determinado oficio y partir rumbo a un empleo remunerado, pero todavía está en falta esa etapa de inclusión en la sociedad argentina. En el taller trabajan chicos, jóvenes y mayores con discapacidad mental, la mayoría con síndrome de Down, y son quienes elaboran distintas bolsas de polietileno, además de doblar, envasar y codificar manteles y de elaborar cajas de ropa interior o para chocolate.

“Antes, la inclusión en materia de discapacidad era ofrecer protección, pero ahora ser parte”, definió Luz María Sario, coordinadora del taller y del Centro de Día. “Estamos atravesando ese período de transición. Antes la mirada estaba puesta en el déficit de la persona, y ahora la estamos poniendo en su potencialidad”, agregó.

En el Centro de Día participan alrededor de unas 30 personas y es una sociedad terapéutica donde realizan diferentes actividades coordinadas por profesionales quienes les enseñan a higienizarse y a poder hacer los que aceres diarios y funciona como un centro de aprendizaje y contención. Los ingresos provienen de los socios, los que donan y por las becas que funcionan desde el año 1986 a través de un convenio que tiene con la provincia, aunque los responsables del Taller aclaran que “no alcanzan”.

En la actualidad esta beca alcanza para que cada operario cobre, según su categoría un sueldo no mayor a los $ 1.000 por mes. A ese importe hay que agregarle lo que se divide por las ganancias que producen los diferentes convenios con las empresas.

El Taller Protegido y Centro de Día funcionan en la calle Pizzurno 525, y para las empresas interesadas en colaborar pueden llamar a los teléfonos 4452-1255 o 4452-1180, o escribir al correo http://comisiondirectivaparquequirno@hotmail.com

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