Thursday 1 de October, 2020

Con la ilusión de una medalla, Gabriel Cópola ya está en Río para los Juegos Paralímpicos

Es graduado y profesor de la Universidad de La Matanza. Juega tenis de mesa y representa a la Argentina en las categorías individual y por equipos.

“En estos Juegos voy por una medalla”, anticipa Gabriel Copola (32 años), graduado y profesor de la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM) que ya se encuentra en Río de Janeiro para representar al país en los Paralímpicos que comenzaron el pasado miércoles.

Como jugador de tenis de mesa en silla de ruedas, Gabriel competirá en las categorías individual y por equipos. Y, en lo inmediato, su calendario ya tiene definido rivales de Korea y de Brasil.

Esta será su segunda experiencia paralímpica luego de quedar entre los diez mejores en Londres 2012. Aunque esta vez “voy con una ilusión bárbara. Soy un jugador más maduro. Tengo mayor experiencia. A Londres fui a competir, pero a Río voy a ganar”, reafirma.

En su preparación, Copola se consagró en torneos en Europa, fue campeón Parapanamericano y salió quinto en el Mundial tras perder con el número uno del mundo. Siempre se mantuvo en la elite. Actualmente, ocupa el lugar decimoprimero del ránking, aunque supo estar en el quinto puesto en febrero pasado.

El punto fuerte de su entrenamiento lo hizo cuando se radicó por un mes en China, con una exigencia sumamente dura en la catedral del tenis de mesa para adquirir mayor técnica en el juego.

“El tenis de mesa es fantástico, con una mezcla de velocidad e inteligencia que hace que uno tenga que dar lo mejor”, resume acerca del deporte que practica desde los 15 años. “Siento que soy un afortunado porque, desde mi condición, logré hacer lo que me gusta”, manifiesta.

Gabriel se desempeña como profesor en la cátedra de Introducción a la Educación Física Especial y considera que “la Universidad es una segunda casa” que le “abrió sus puertas” y le dio la posibilidad de desarrollar su faceta docente.

“Parece una utopía, porque la Educación Física es enseñar a través del movimiento; pero tener una discapacidad es perder movimiento. Sin embargo, en la UNLaM hemos cambiado el paradigma”, agradece.

Con el mismo convencimiento y la fuerza de voluntar que demuestra tener en todo lo que hace, asegura que para estos Juegos se siente “muy bien y muy confiado, con la ilusión de la medalla”. “Hay rivales que son muy fuertes. A algunos ya les he ganado. A otros no. Pero siempre hay una primera vez”, sueña.

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