Tuesday 7 de February, 2023

La interna de Juntos por el Cambio en Morón al rojo vivo: todos los sectores se animan a dar batalla por el mando

Con pocos lugares para repartir, el exintendente Ramiro Tagliaferro pone en juego su liderazgo. ¿Peleará por una banca en el Concejo Deliberante? Quiénes son los actores dispuestos a librar la pelea a tres meses del cierre de listas, según el cronograma electoral recientemente confirmado.

El exintendente Ramiro Tagliaferro es el dirigente opositor con mayor instalación y nivel de conocimiento en Morón

A 90 días del cierre de listas, es decir con apenas tres meses por delante para presentar precandidaturas rumbo a las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), el escenario político de la oposición en Morón es de una verdadera incertidumbre. Como se sabe: la primera cita para votar en los comicios legislativos tiene fecha definida y es el 8 de agosto. Pero hasta entonces el camino todavía es largo. Y sinuoso, por cierto.

El exintendente Ramiro Tagliaferro es el mejor candidato que tiene el macrismo en el distrito por nivel de conocimiento e instalación, aunque su aspiración es otra: ser legislador provincial o nacional. Mientras se descuenta que el Frente de Todos sostendrá el esquema de unidad que le permitió recuperar el gobierno municipal en 2019, todas las miradas por estas horas se posan en la coalición opositora. ¿Qué hay en la vereda de enfrente para competir contra el oficialismo? Lo único visible hasta ahora es que la batalla por la conducción y por la lapicera ya se disparó.

Es que luego de la derrota del macrismo local, la voz de mando en Morón quedó acéfala. De manual tras un revés electoral: la tropa se desordena y la transición suele ser un camino con espinas. Rencillas del pasado, oportunidades que se despiertan y claro, los oportunismos de ocasión meten la cola.

CRONOGRAMA(AE 020 21)

Juntos por el Cambio se frota las manos y sueña con un triunfo en las próximas elecciones en varios municipios donde no gobierna, pero también en la provincia de Buenos Aires, para mantener fortaleza en Diputados y en el Senado. La potencial victoria es considerada como la punta de lanza para la vuelta al poder en 2023. Y el segundo tiempo que insinúa el expresidente Mauricio Macri tras el lanzamiento de su libro.

A la principal coalición opositora motivos no le faltan. La esperanza se sustenta en la seguidilla interminable de errores cometidos por el gobierno de Alberto Fernández, que no para de subir en las encuestas, pero en cuanto a su imagen negativa. “Oh, vamos a volver, a volver, a volver, vamos a volver…”, cántico que erigió como estandarte el kirchnerismo en los cuatro años de gobierno de Cambiemos, ya es entonado por sectores macristas.

MORÓN, TAGLIAFERRO Y DESPUÉS…

Luego de dejar la intendencia, Juntos por el Cambio sufrió la sangría en el bloque de concejales. Se fueron de esas filas Nicolás Canario Soto, Cristian Herrera, Alejandra Liquitay, Vanesa Sosa y el radical Rolando Moretto, aunque su bancada funciona como un interbloque con el sector que preside Juan Nardo, un incondicional a su jefe Ramiro Tagliaferro, pero dispuesto al diálogo con el oficialismo y el resto de los bloques opositores.

Más allá de los motivos de esos alejamientos, cada uno de esos ediles, al momento de dar el portazo, dejó en claro que Tagliaferro ya no los conducía políticamente. Cuando el macrismo intentaba reponerse de esas salidas abruptas, estalló el Catenagate que terminó eyectando a la principal espada twittera del tagliaferrismo en el Concejo Deliberante. Como se recordará, fue la renuncia de Emiliano Catena, a quien estaban investigando por falsificar las firmas con el pedido de licencia que presentó para viajar a Miami en plena pandemia, en mayo de 2020. Antes de que lo echen prefirió dar un paso al costado y silenciar el escándalo.

Con este panorama, a tres meses del cierre de listas crecen las dudas en torno a cómo se resolverá la designación de precandidatos. Con el calendario electoral difundido esta semana, si la segunda ola de contagios de coronavirus no pega fuerte en la Argentina y las primarias se realizan, en junio vence el plazo para la presentación de listas. Y son varios los espacios con aspiraciones de estar. Lo que no está claro es quién será el ordenador.

Consultados por Primer Plano Online, varios popes de Juntos por el Cambio en la provincia admiten que en los Municipios que gobiernan no habrá competencia. Es casi una certeza que esos intendentes serán quienes decidan las boletas. Pero, en los distritos que no conducen, se estima que “habrá libertad para armar, jugar y competir democráticamente”.

EL MISTERIO DEL EMPRESARIO 

Es por eso que en Morón afloraron tensiones algunos precandidatos dispuestos a enfrentar a Tagliaferro, si es que el exintendente decide a competir por una banca como candidato a concejal, o a la lista que él bendiga y arme. Hasta ahora se le plantaron el operador Diego Llaneza (ex mano derecha de Tagliaferro), y el empresario Ariel Diwan, quién lanzó una sorpresiva campaña de instalación en la vía pública que causó escozor en el exmandamás y su tropa de leales.

A punto tal que el propio Tagliaferro salió a pedirle a las máximas autoridades provinciales del frente opositor un contundente rechazo y desacreditación a la figura del polémico empresario y sus intenciones de ser candidato en Morón. Hubo un comunicado de dudoso origen, ya que uno de los que figura al pie del texto es Jorge Macri, intendente de Vicente López, pero en su condición de un cargo que no existe: lo presentaron como “presidente de Juntos por el Cambio”, cuando en realidad es titular del Pro bonaerense. ¿Yerro de tipeo?

Además, resultó cuanto menos desproporcionada la reacción de los dirigentes provinciales, ya que a todas luces es llamativa la terminología para descalificar las pretensiones de instalación del exsocio del coreógrafo Flavio Mendoza. El hecho de matar un mosquito con un misil dejó en evidencia la falta de conducción en la fuerza opositora en Morón. Y develó también que la jugada de Diwan no fue casual: recibió en aval de dos terminales, una en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la otra al norte del conurbano.

EL EFECTO PUERTA 12

En las filas del exintendente hay varios aspirantes a ser concejales. Uno de los nombres que está instalado es el de Bernardo Magistocchi, exsecretario de Seguridad Ciudadana, impulsado por la diputada provincial María Eugenia Brizzi. No es casual: fue uno de los funcionarios preferidos de Tagliaferro durante su gestión.

Leandro Ugartemendia, actual concejal, es otro que aparece como número puesto. El vecino de Castelar sueña con encabezar la lista y repetir el récord de votos alcanzados en 2017, cuando esa boleta alcanzó casi el 50% de las voluntades en el distrito, en plena luna de miel macrista con la sociedad.

La semana pasada se oficializó el acuerdo entre el Tagliaferro y el dirigente social de Morón sur Cristian ‘Chapu’ Martínez. Se supo que, para repatriarlo a las filas del tagliaferismo, hay una promesa de ocupar un lugar expectante en la lista de concejales. Otro que tiene ganas de volver al recinto del Concejo Deliberante es Oscar Álvarez, histórico dirigente peronista de El Palomar y presidente del cuerpo durante el gobierno de Juan Carlos Rousselot.

Sin embargo, debería ser extraordinaria la elección opositora para que todos esos nombres tengan lugares asegurados. Es que, por la Ley de Paridad, cada postulante varón se alterna con una mujer. Ahí empieza a tallar Analía Zappulla, expresidenta del deliberativo aunque enfrentada políticamente con la diputada Brizzi. La docente universitaria, seguramente pedirá un lugar expectante para alguien de su confianza. Si bien se trata de una de las principales espadas políticas de Tagliaferro, carga sobre sus hombros el peso de no ser del riñón del ex jefe comunal.

Bernardo Magistocchi, uno de los funcionarios preferidos de Tagliaferro y que sigue siendo de los leales a su espacio

También se pueden sumar a la larga lista de los que quieren ser, pero saben que es difícil, el actual diputado y vecino de Haedo Néstor Résico, a quien se la vence el mandato en diciembre; y el jefe del bloque de concejales, Juan Nardo, que bancó la parada y acordó una tregua con el Frente de Todos cuando estalló el escándalo Catena. Como también tiene vigencia su cargo hasta 2023, está en condiciones de pedir por alguien de su sector. Además, a la lista de “propios” se suma que Tagliaferro debe acordar con sus socios políticos de la UCR y de la Coalición Cívica. Demasiados aspirantes para pocos lugares: el efecto Puerta 12 es inevitable.

Alguien que se sumó a sus filas por pedido expreso de Tagliaferro es el ex concejal Cristian Salinas. El referente de Cambiemos en Morón sur, considerado un verdadero pesado, ya tiene un lugar asegurado en la campaña: será “el jefe de la calle”. Salinas debió renunciar a la banca de concejal en 2017 por pedido del ex intendente, luego de conocerse un audio que evidenciaba prácticas violentas, reparto de cargos y el pedido de dinero a empleados municipales.

Diego Llaneza, ex mano derecha de Ramiro Tagliaferro, ahora dispuesto a enfrentarlo electoralmente

Luego, en 2019, fue denunciado por Diego Llaneza, quién declaró en la justicia que Salinas lo amenazó con “cagarlo a tiros” a él y a sus hijos. Llaneza, considerado hasta hace un tiempo como un hermano por Tagliaferro, hoy está decidido a enfrentarlo en una elección interna para definir el liderazgo del macrismo en Morón. Los caminos de ambos, claro está, van por veredas opuestas.