Friday 27 de May, 2022

La tragedia del INTA Castelar relatada por los propios trabajadores

Primer Plano On Line entrevistó a una delegada de los operarios que prestan servicio en el organismo nacional con sede en Ituzaingó. El crudo relato de la falta de inversión que se cobró otra vida.

Diego Soraire tenía 37 años y una familia compuesta por su esposa y cuatro hijos. El sábado 3 de septiembre estaba trabajando en INTA Castelar cuando sufrió un terrible accidente por la explosión de un digestor. Por este hecho, otro compañero de labores, Osvaldo Zabal –del Instituto de Virología–, también sufrió quemaduras en el accidente, aunque se encuentra internado fuera de peligro.

El digestor es de los años 70’ y se utilizaba para el tratamiento de animales para pruebas de vacunas, que se desarrollan para luego ser comercializadas por laboratorios privados (generando en muchos casos recursos propios por estos “servicios externos”). En este caso se trataba de un proceso probatorio de vacunas de Biogénesis Bagó.

Justicia por Diego

El agravante de esta situación es que ya hace unos años otro digestor se cobró la vida de un trabajador, motivo por el cual la Junta Interna de delegados de INTA Castelar viene reclamando por las condiciones de seguridad con que se desarrollan determinadas tareas, y exigiéndole al instituto la modernización de maquinaria. Además de los digestores, en esta situación se encuentran gran cantidad de calderas y auto claves, entre otras máquinas y herramientas. El INTA entero es un gran Cromañon en potencia, ya que las tareas que se desarrollan involucran patógenos erradicados y no hay laboratorios de bioseguridad, ni tampoco capacitaciones para tratar con estos peligros.

Entrevistada por Primer Plano On Line, la delegada de los trabajadores del INTA Castelar Estela Ramazzotti explicó las condiciones en las que prestan sus servicios los empleados del organismo, y apuntó a la desidia de las autoridades y a la falta de inversión como los responsables del hecho. “Venimos denunciando desde hace años las condiciones de seguridad con las que trabajamos”, relató la delegada sindical, quien ejemplificó: “El dinero que viene al instituto para validar los procedimientos no es suficiente, no alcanza ni al 50% de lo que se necesita”.

 

 

La asamblea de trabajadores realizada el viernes pasado votó una movilización para mañana, martes 13 de septiembre, cuya finalidad será “exigir el esclarecimiento de lo sucedido, que se deje de tapar el hecho y que los responsables se hagan cargo”. Con este fin, marcharán primero a INTA Castelar y luego a INTA Central. “Exigimos la ejecución del presupuesto necesario para la modernización y reemplazo de toda la maquinaria obsoleta y para garantizar la seguridad de los trabajadores, y que se abran los libros del INTA, informándose qué se hace con la plata de los servicios y en qué se invierte”, coincidieron en señalar desde la comisión interna de trabajadores.

Mientras, a través de su página web, el INTA lamentó el fallecimiento de Soraire, quien “se desempeñaba como personal auxiliar de ingeniería de planta del Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias. Se inició en el INTA en 2007 y, por su compromiso y responsabilidad, tres años después ingresó a la planta”, indica el comunicado oficial difundido por el organismo, donde también detallaron que “la Dirección Nacional del INTA informó que esta semana se ordenaron las pericias para determinar las causas del accidente y una evaluación exhaustiva de las condiciones de los equipos y su seguridad, y se realizó una denuncia en el Juzgado de Morón para que se investigue el hecho”.

Comunicado INTA

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