Saturday 19 de September, 2020

Brote psicótico: «Las palabras tienen efecto, pensemos antes de hablar»

Después de las expresiones del expresidente Eduardo Duhalde, quien avizoró la posibilidad de un golpe de Estado próximo que implicaría la no realización de elecciones en la Argentina, y su corrección atribuyendo sus dichos a un brote psicótico, el escritor y psicólogo Pablo Melicchio comparte su reflexión con los lectores de Primer Plano Online.

Pablo Melicchio sobre los dichos de Duhalde: "se está abusando de terminologías psicológicas para justificar lo injustificable"

Por Pablo Melicchio*

Eduardo Duhalde dijo que el año que viene no iba a haber elecciones porque se estaba preparando un golpe de Estado y profetizó además una guerra civil. Con su mensaje, imprudente por el hecho de instalar la idea de un escenario golpista y caótico, el expresidente recibió el rechazo de diferentes sectores ligados a los Derechos Humanos y de la clase política en general. Nunca resultan oportunas palabras como éstas, desestabilizantes, y menos en un tiempo tan complejo, hipersensible, de un gobierno que inicia su mandato con una pandemia mordiéndole los talones y un pueblo que sigue eligiendo la democracia, a pesar de lo difícil que está resultando vivir.

Efecto del ruido que causaron sus declaraciones, Duhalde salió a explicar en el programa de Mauro Viale, en América 24, que “la pandemia produce actitudes psicóticas, un desenganche de la realidad”. “Y nunca, nunca como ahora ves que hay gente que dice cosas que en su sano juicio no la diría. Y quiero decirles a mis hijas que yo no estoy exento de tener esos temas psicóticos. No me reconozco diciendo lo que dije”, se excusó.

Por eso es importante detenerse a pensar en el peso y el valor de las palabras. Duhalde intenta justificarse, pero agrega mayor confusión, como los profesionales mediáticos que salen a decir que ahora viene la pandemia de la depresión. La pandemia no produce actitudes psicóticas, ni desengancha de la realidad, ni otra patología mental. La pandemia crea malestares y síntomas psicofísicos lógicos por las alteraciones que se generaron en los formatos de cada vida. Pero se está abusando de terminologías psicológicas para crear confusión o justificar lo injustificable.

Hay que pensar antes de hablar, o hacerse cargo de lo que se dice. Las palabras causan efectos, sanan, como lo prueba el psicoanálisis, o lastiman, como las dichas desde el odio. Quienes tienen acceso a los medios y sus palabras llegan a tanta gente, deben cuidarse mucho más. Por estos días también circula el video de disculpas que Gustavo Cordera tuvo que grabar como parte del acuerdo con la justicia para que se suspenda el juicio por sus declaraciones. El ex cantante de La Bersuit había dicho en el 2016 que le parecía una aberración que la ley no permitiera estar con una pendeja de 16 años que “quiera coger con vos”, y que “hay mujeres que necesitan ser violadas para tener sexo porque son histéricas y siente culpa por no poder tener sexo libremente”. Palabras dichas a estudiantes de periodismo de TEA.

La violencia simbólica es violencia también. No por sutil tiene menos efectos. Tenemos que ser críticos y cuidarnos de ciertas figuras públicas y comunicadores sociales porque sus dichos circulan, se multiplican como el coronavirus y contagian con ideas que son sumamente tóxicas. Luego pueden pedir perdón o justificarse, pero el perjuicio está hecho. Lo importante es estar atentas y atentos, denunciar a quienes buscan perturbar la democracia, diagnosticar pandemias de depresión, o promover la violencia de género. La libertad y la igualdad, el respeto por la diversidad, el cuidado de la democracia, la vida y la salud, son valores supremos con los que no se debe jugar. Las palabras tienen efecto. Pensemos antes de hablar.

*El autor es psicólogo y escritor

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