Friday 30 de September, 2022

Leandro Da Silva, el matancero que recorre calles llevando libros a las casas de quien los necesite

“Nadie se queda afuera por no tener plata, esa es la esencia y la impronta de este pedaleo”, define sobre su iniciativa, a la que considera como “un aporte cultural al barrio, porque la batalla cultural está en la calle”.

Leandro Da Silva, su bicicleta, los libros y las ganas de desparramar cultura a través de la lectura

Ya saben, piden un libro y lo llevo. Cuando lo terminan paso a buscarlo. Es gratis, un aporte cultural al barrio, la batalla cultural está en la calle”. Leandro Da Silva tiene 29 años y es un empleado de comercio como cientos de miles desparramados por todo el país.

Viaja a diario hasta Merlo desde Rafael Castillo para cumplir con sus obligaciones y que no falte nada en casa, donde dos hermanas menores que él, de 12 y 18 años, lo esperan. Es que, con un año de diferencia y por dos enfermedades que no pudieron superar, papá y mamá le destinaron la tarea de cuidar a las chicas. Y ser el sostén de su hogar.

Entre la responsabilidad cotidiana y sus deseos de que no falte nada en casa, Leandro se hizo lugar para llevar adelante un emprendimiento que enamora de sólo conocerlo. Primero con su pequeña biblioteca, que de a poco fue agrandando, armó una movida solidaria mediante la cual lleva libros a las casas de quienes los necesiten.

Se sube a la bicicleta y va hasta el lugar que lo convoquen. El sábado pasado batió su propio récord: llevó 17 textos, de los cuales pudo entregar 14. “Yo lo que hago es llevar los libros que tengo en mi casa. Arranqué con 30 y ya tengo más de 700. Leer a mí me cambió la perspectiva y el ánimo y ahora me encanta poder ayudar a que pase lo mismo con otra gente”, contó el muchacho en conversación con Primer Plano Online.

¿En dónde descubrió esa pasión por la literatura? En medio de su momento más oscuro, cuando las situaciones de salud de su papá y mamá parecían irreversibles. Recuerda que el nivel de estrés al viajar en colectivo era intenso, hasta que empezó a refugiarse en la lectura y consiguió abstraerse de las tensiones por un rato. “A punto tal que casi un día me paso de la parada en la que tenía que bajar. Fue un rescate mental”, se sincera.

Una tarde del año pasado, en los primeros tiempos en que se empezaba a transitar la nueva normalidad tras la pandemia, Leandro miró su biblioteca con nostalgia y gratitud. Rememoró sus placeres y se obsesionó con la idea de que, si a él le había pasado, entonces quizá otra gente pudiera experimentar lo mismo.

Las personas que quieran contactar a Leandro pueden hacerlo por redes sociales: @elversonomade o Leandro Da Silva en Facebook

Arrancó con un posteo tímido en Facebook en el grupo de su barrio, que es Villa Scasso, del lado de Rafael Castillo, en La Matanza. “Esta es mi biblioteca. Si a alguien le interesa algún libro sólo me lo tiene que pedir”, fue su mensaje inicial. A los días le agregó la propuesta de que hasta podía llevarlos a las casas de quien lo quisiera y no tuviera medios para retirarlos. En el trayecto, mucha solidaridad de gente que donó escritos y la oferta se pudo agrandar.

La campaña de Leandro es simple: le piden un libro, lo lleva y acuerda un tiempo para pasar a retirarlo. Pese a que se trata de una acción completamente desinteresada y gratuita, el cumplimiento no es religioso: mucho libro se perdió, rompió o arruinó. “No me hago mucho problema, porque esto se retroalimenta con la bondad popular. Sí hago hincapié en el cuidado porque eso que dejo le puede servir a otra persona, pero también tengo claro que no hay quien lo haga a propósito si algo pasa”, sentencia.

El joven emprendedor revela también que ha recorrido varios kilómetros para retirar libros que le donaron. Por caso, pedaleó desde Ramos Mejía hasta González Catán. En paralelo, siempre recomienda “fortalecer la cultura local o emergente”, y ofrece autores locales de una editorial que le deja muestras para vender o simplemente compartir. “En ese caso, si gustan pueden comprarme un librito de poesía local y darnos una mano a quienes activamos en el territorio”, cierra Leandro, un verdadero personaje literario, de esos que no abundan.

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