Wednesday 12 de May, 2021

Los comerciantes del oeste, entre los aumentos imparables, la baja de ventas y el fenómeno de la estanflación

Definen como histórica la cantidad de comercios con persianas cerradas en la región, sobre todo de los más chicos y con menor potencial para aguantar la crisis. El consumo no para de caer en los barrios.

Comerciantes del oeste
Savore, Musante y Silva, preocupados por el devenir de los comercios en la región

Una radiografía de lo que sucede con la economía en los barrios es difícil encontrarla en algún lugar con mayor certeza que en un comercio minorista. Allí, los que sobrevivieron a la irrupción de los gigantes hipermercados que invadieron el conurbano allá por la década del ‘90, ahora enfrentan otro enemigo que no es tan visible pero que hace un daño similar a su actividad: la llaman estanflación.

“Los comerciantes hemos vivido inflación, hiperinflación, desflación, pero esto es algo distinto. Esto es estanflación, con permanentes subas de precios, pero sin ventas”, expresó Fernando Savore, presidente de la Federación de Almaceneros de la provincia de Buenos Aires. Fue durante una entrevista en el programa Primer Plano Recargado, de la cual también participaron Andrea Musante, de la Unión de Comerciantes, Industriales y Afines de Ituzaingó (UCIADI), y Rodolfo Silva, presidente del Centro de Panaderos del Oeste.

Cada uno aportó su mirada en torno a un mismo problema grave que los golpea: los aumentos en el costo para mantener sus negocios abiertos y cumplir con las obligaciones. Ya no se trata únicamente de los tarifazos, los incrementos en el alquiler, en los tributos municipales y en sostener el empleo de los trabajadores. “Hoy las empresas proveedoras vienen con un genérico de aumentos para todos los productos, que va del 10 al 15 por ciento. Un ejemplo es el de los huevos: el cajón costaba en diciembre $580 y hoy está $880. Aumentó un 50 por ciento”, indicó Savore. Ante ese panorama, encima, el consumo de las familias bajó notablemente.

En cuanto a lo que sucede con las panaderías, según Rodolfo Silva ya cerraron 15 en la zona de Morón y aledaños, pero en la región que abarca el centro de Panaderos que él preside ya bajaron la persiana 60, entre despachos de pan y panaderías. “Los comercios chicos, que se pusieron hace 3 o 4 años, que no pudieron hacer un colchón económico para poder subsistir, son los primeros que bajaron las persianas”, señaló el ideólogo de los dos panazos realizados en las puertas del Congreso Nacional, pero ante los cuales el Gobierno aún no brindó respuesta alguna.

En Ituzaingó, el lado norte es una zona que siempre tuvo mucha rotación, pero ahora hay comercios cerrados. “Lo que se está viendo es que no hay sostenibilidad, o sea, negocios que abren y a los tres meses no están más”, explicó Musante. Le caben las generales de la ley: tiene que ser muy novedoso el comercio, con ofertar irresistibles para que la gente se acerque a comprar. Es más: para habilitar un comercio ahora es obligatorio contar con posnet para blanquear las operaciones, con lo cual el margen de ganancia también se acota.

“En el lado sur, más del 50 por ciento de los comercios están cerrados, y los que están en la periferia no tienen cómo sostenerse”, concluyó Musante.

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