Wednesday 21 de October, 2020

Los permitidos en la pareja: ¿hasta dónde vale todo lo que haga feliz al otro?

 

Un fenómeno siempre presente como realidad, como mito o como tabú desde la revolución sexual de los años 60 en que el amor libre se gritaba en las plazas, es el de la “parejas abiertas”, hoy en el tapete gracias al reciente estreno de la película argentina “Permitidos”. Hay caso en que incluso desde los primeros tiempos de relación acuerdan liberar al otro para que cumpla con sus deseos o fantasías, sin por eso considerar la aventura sexual como una infidelidad. Sería entonces, una tranquera que se abre para la “infidelidad legal”.

Claro que difícilmente esos pactos sean eternos. Más bien suelen renovarse o modificarse con los años si es que la pareja sigue existiendo. Como en todos los órdenes, cada pareja encuadra y extiende los límites que ambos puedan llegar a considerar. Cada pareja es un mundo  y todo vales siempre que sea en el marco de las reglas de juego que ambos establecen.

El primer acuerdo, ese que sería el piso para cualquier decisión en el sentido de establecer que será una pareja abierta, es la diferenciación entre lo que es “el amor” y lo que es el “sexo sin amor” o “sexo sólo por placer”.

Así, el columnista de temas de sexo y pareja de la revista Ohlalá describe algunas consultas que reciben los especialistas: “Nos amamos, pero él necesita cosas que yo no puedo ni me interesa darle. Mientras que lo que encuentre en otra mujer sea sexual, no creo que haya riesgos” o “ella me confesó que incluir a una mujer en la cama la excita por demás; a veces somos tres, otras; sólo ellas dos”, o  “le gusta ver como tengo sexo con otro; a mí me encanta que goce mirándome… en definitiva, somos ‘swingers’ con ciertos límites, aunque preferimos llamarnos ‘matrimonio abierto’”.

La coincidencia entre los especialista es que ante este tipo de situaciones, el diálogo sincero es la clave para sostener cualquier vínculo. “Muchas parejas mejoraron, incluso su vida familiar, después de haber blanqueado ciertas fantasías que los abrumaban o los abarrotaban de culpa. Es más, muchas relaciones han descubierto que sus parejas fueron perdiendo con el tiempo ciertos ‘gustos especiales’ por el sólo hecho de haberlos compartido y habilitado”.

En ese punto hay otra base de acuerdo en las parejas: tener fantasías es lo más sano y natural, siempre y cuando no deriven en un trastorno o pongan en riesgo la integridad o bienestar físico o emocional de uno, de otro y de ambos.

Así las cosas, rótulos como poliamorosos, pansexuales, bisexuales, multisexuales, asexuales, heteroflexibles, swingers, o simplemente  las “relaciones abiertas” se constituyen en distintas maneras de vivir libremente la sexualidad.

Y las decisiones o elecciones se basan en deseos, acuerdos internos y externos. No todo sucede de una noche para otra y por unimpuslo de cambio Las personas inician la búsqueda se aventuran hasta encontrar aquella que colma sus expectativas

Los códigos

Se dice que en una pareja abierta los detalles que vive cualquiera de los miembros de la pareja no se cuentas. Se puede hacer referencia a la salida y hasta puede informarse quién fue el tercero en cuestión, pero con el fin provocar al otro. Uno de los argumentos de la práctica es ampliar con otro la variedad de opciones sexuales, por ejemplo: un miembro de la pareja que gusta de juegos sado masoquistas que no puede desarrollar con su partenaire estable.

Alessandra Rampolla habla de los “acuerdos”, y dice que para evitar malentendidos, lo mejor es establecerlos. “No hay fórmulas ni recetas para ello, pero es el momento para hablar de aquellas cosas que les podrían molestar o que consideran una transgresión, porque una relación abierta también tiene sus límites”.

Algunos ejemplos que cita: no mantener relaciones sexuales con la misma persona más de una vez, volver siempre a dormir a casa, alejarse de ese tercero si entran sentimientos en juego. La infidelidad estaría entonces si se realizan cosas fuera de este acuerdo, porque “estarían siendo deshonestos con su pareja”.

Menciona también que siempre hay que practicar sexo seguro. “Al tener múltiples amantes, las posibilidades de contraer enfermedades de transmisión sexual se multiplican. Tampoco querrán arriesgarse a un embarazo no deseado, especialmente si es con alguien fuera de la pareja”.

Más allá de las especulaciones y las opiniones, las experiencias mutan y se resisten a ser dominados por estamentos fijos. Que los tiempos cambian es una verdad de perogrullo, pero parece cierto que las personas se dan permiso para el cambio.

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