Monday 10 de August, 2020

Los recolectores de Morón agradecieron los aplausos de cada noche: juntaron plata y les regalaron tapa bocas a los más chiquitos

“Lo hicimos porque sentimos que es una manera de devolver tanto cariño que estamos recibiendo”, contó el chofer de uno de los vehículos que recolectan la basura. El lunes llegaron con dos camiones a la casa de un vecinito que cumplía años y le dieron la sorpresa a puro bocinazo. 

Los recolectores regalaron los tapa bocas a manera de gratitud con el cariño que les regalan las familias cada noche

Andrés Cabrera es chofer de uno de los camiones de la empresa Urbaser que todas las noches recorre cerca de 260 calles de Morón levantando la basura. Es uno de los destinatarios de los aplausos que habitualmente las familias les tributan, por estar trabajando en plena pandemia para contribuir con la higiene de la comunidad.

Están expuestos al peligro, porque ese enemigo invisible llamado coronavirus puede cruzarse con ellos por doquier. Pero así y todo, en tanto un servicio esencial, salen a diario a enfrentarse con el destino. Y con aquello que nadie quiere tener en la puerta de su casa.

Andrés y sus compañeros tienen identificados puntualmente a cuatro nenes, que haga frío, llueva o sea una noche amable en cuanto al clima se asoman al balcón para tributarles la gratitud a su manera. Y, como retribución, les quisieron dar una sorpresa: les llevaron tapa bocas y nariz para que se protejan y cuiden también a su entorno cada vez que salen a aplaudir.

Andrés Cabrera es el que salió a la izquierda del nene en la foto: no había quién les tome la imagen en la calle y se repartieron entre ellos mismos

“Pasamos por el edificio, los llamamos y bajaron. Les compramos a los compañeros del gremio que los confeccionan pero en tamaño chico y se los llevamos a modo de agradecer el cariño que nos dan”, contó el conductor del camión. Los artículos que les regalaron tienen la leyenda de Camioneros, y es similar a los que ellos mismos usan.

“Nosotros con esto de la pandemia sentimos que la gente nos mira de otra manera, mucho más amigable. La verdad que es hermoso, porque hay cuadras que, además de aplausos, muchas noches pasan el himno. Y vemos que el rico, el pobre y el humilde, todos estamos tirando para el mismo lado”, agregó Cabrera.

Junto a los muchachos que corren cada cuadra levantando las bolsas, Andrés lleva guantes de látex, de tela, barbijo, cofia y anteojos. Eso deben tener puesto por protocolo sanitario durante las seis horas de jornada laboral, que para él termina luego de entregar los residuos en el predio de la Ceamse, en San Martín, y volver a la sede de la empresa.

El lunes por la noche se viralizó el gesto de otro grupo de recolectores, que sorprendió al pequeño Mirko en su festejo de cuatro añitos. Llegaron con dos camiones, a puro bocinazo, le llevaron varios regalos y le cantaron la tradicional junto a vecinos y su propia familia. Además, le cumplieron uno de sus deseos: había pedido un camión de basura en miniatura y fueron los muchachos los que se lo entregaron.

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