Tuesday 27 de September, 2022

La conmovedora lucha de Fernando Barale, el vecino de Haedo que murió tras una larga batalla contra el Covid

La diabetes que sufría como patología de base le complejizó el cuadro, que el virus lo hizo mutar en una parálisis casi completa de su cuerpo. Dio pelea por casi un año, sufrió amputaciones y siempre lo hizo con una sonrisa frente al dolor. “Ya no doy más Ale, me duele todo el cuerpo”, le dijo a su hermana poco antes de morir.

“Tu sonrisa es mi bandera”: Alejandra y Fernando, unidos en el dolor y con la resiliencia como estandarte

El 29 de octubre de 2021, Fernando Martín Barale comenzó a sentirse mal. El panorama sanitario inicial era una fiebre como cualquier otra, pero en tiempos de pandemia el hisopado de rigor le confirmó que tenía Covid. Su patología de base le complejizó el cuadro: padecía diabetes y el virus le provocó una neumonía bilateral.

El muchacho, un comerciante reconocido de Haedo, fue internado en la clínica Modelo de Morón y así inició un largo recorrido de casi un año, en el que dio una batalla con todo lo que tuvo a su alcance hasta que se quedó sin fuerzas. Y en medio de una fuerte conmoción su familia lo dejó partir. Primer Plano Online conversó con Alejandra, su hermana, quien contó detalles de una dramática situación que dejó múltiples aprendizajes. “Jamás nadie me enseñó tanto como mi hermano”, afirmó una mujer aún atravesada por la congoja.

Fernando tenía dos dosis de la vacuna contra el Covid cuando se contagió el virus, que luego derivó en el cuadro general

A Fernando lo dejaron en coma inducido desde el 4 al 23 de noviembre del año pasado, cuando lo despertaron. Pero como la reacción no fue buena y le costaba respirar lo volvieron a dormir y entubar, por lo que además le debieron hacer una traqueostomía. En ese proceso los médicos detectaron que el virus despertó en su organismo una enfermedad autoinmune que se llama Mielitis Transversa, que le bloqueó la movilidad de las tetillas hacia abajo. Es decir, su cuerpo quedó paralizado, pero su mente estaba totalmente lúcida cuando finalmente pudo despertar.

La mielitis (inflamación de la mielina de la médula espinal) fue un daño colateral causado por el coronavirus. En enero lo trasladaron al sanatorio Güemes, de capital federal. Nuestro país vivía por entonces la segunda ola de contagios de Covid y las condiciones sanitarias eran de alarma, pese a que avanzaba la vacunación. “Fue un mes muy difícil”, recuerda Alejandra. Fernando seguía postrado y sin mejoras desde lo motriz.

Cuando eso pasó, ya en febrero, lograron el traslado al centro de rehabilitación ALPI, pero el problema fue que, después de tanto tiempo de estar sin movilidad y ser un paciente diabético tenía escaras en la zona sacra y en los talones. Eso último fue imposible de combatir y la decisión médica drástica: debieron amputarle ambos pies, aunque luego los niveles de amputación fueron subiendo hasta arriba de las rodillas. Fernando consintió cada paso clínico que se fue dando.

El último deseo que Fernando fue que sus restos sean llevados al cerro Ceferino en Sierra de la Ventana para “poder ser libre”

“Estaba desnutrido, traqueostomizado, con pañales. Mi hermano fue un valiente. Yo tengo casi un doctorado en Educación Superior, casi 25 años dedicados a la enseñanza y jamás nadie me enseñó tanto como él. ¿Sabés lo que es tener una sonrisa en medio del dolor y de todo lo que me pasó?”, reflexiona Alejandra en la charla con este medio.

Luego de casi un año de internación, Fernando falleció el sábado pasado, 10 de septiembre. “Tan valiente fue que el domingo anterior a morir una médica nos dijo que la infección no la pudieron frenar nunca. Se nos puso a llorar y nosotros la tuvimos que consolar”, recuerda la hermana. “’Ya no doy más Ale, me duele todo el cuerpo’, me dijo. Y lo respeté. Ya no podía seguir dando la batalla”, se sincera.

Barale era propietario de la librería ‘León Global’, que está ubicada al lado del Ateneo de Haedo. La explicación del nombre tiene un vínculo futbolero: la primera parte es por su Estudiantes de La Plata, el club en el que brilló su papá Henry entre 1965 y 1968. La segunda palabra es porque su socio original era fanático de Huracán. Cuando se enfermó el negocio estuvo cerrado un tiempo, luego lo reabrieron sus sobrinos, hijos de Alejandra, que en agosto bajaron la persiana definitivamente.

Fernando era papá de Pablo, que cumplió 15 años el 14 de septiembre, días después de la muerte de su padre. El adolescente también es inmunosuprimido y fue trasplantado de un riñón de chico. “Pudo acompañarlo, pero fue muy duro todo”, narró Alejandra. “Hicimos todo como familia. Él principalmente, que puso el cuerpo. Por eso quiero destacar la valentía de las decisiones que tomó para poder ser libre de la enfermedad”, completa.

El domingo que viene, 18 de septiembre, le harán una misa en homenaje a Fernando en la parroquia Sagrada Familia de Haedo. La ceremonia estará a cargo del sacerdote Mariano Del Río. Toda persona que quiera participar para darle un último adiós simbólico está invitada por la familia.

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