Thursday 13 de August, 2020

Luego de 25 años, cerró el tradicional boliche Bahiano de Ituzaingó

Además del gasto del alquiler, de personal, impuestos, mensualmente el local insumía un gasto sólo de energía de $ 150 mil. El personal fue reubicado en otros emprendimientos del mismo dueño y, en otros casos, hay hombres y mujeres que se quedaron sin trabajo. El testimonio exclusivo del propietario.

El boliche con sus puertas cerradas y el cartel de alquiler colgado sobre una de sus paredes laterales

La pandemia no sólo está dejando enfermos y muertos a nivel humano, sino que también arrasa con la economía. Ya son varias las voces que se elevan dando cuenta de que 2020 será el peor año de la historia del capitalismo en la Argentina. Como sea, las consecuencias de la irrupción del coronavirus en la vida cotidiana todavía no pueden apreciarse en su totalidad. Esa foto estará recién cuando esta pesadilla haya sido superada.

En este caso, Primer Plano Online comparte con sus lectores el cierre de un local que se convirtió en emblemático de Ituzaingó, porque abrió sus puertas allá por 1995, en paralelo a la creación del distrito tras su separación del viejo Morón. Se trata de Bahiano, que funcionó hasta marzo de este año en el inmueble ubicado en Avenida Rivadavia y Blas Parera, justo en el límite con Castelar. En este lugar funcionó durante los últimos 18 años, mientras que los primeros siete años estaba en Olavarría y Zufriategui, a pocas cuadras uno del otro.

Para contar esta historia, este medio conversó con Alejandro Pérez, propietario del comercio de la noche. Se trata de un empresario con vasta experiencia en la nocturnidad, dado que hace 38 años que se maneja en el rubro. Según narró, en abril de este año, ya con el decreto de aislamiento vigente, cuando pagó el alquiler del local donde funcionaba Bahiano le propuso a las dueñas de la propiedad pagar la mitad, es decir, el 50 por ciento del total hasta octubre.

El motivo, lógico, era la paralización de la actividad por la cuarentena. Pero se encontró con la negativa de las propietarias del inmueble. Entonces les propuso comprar la propiedad, aunque recibió como respuesta un valor desproporcionado. En rigor, casi el doble de la tasación real al momento de la oferta. A partir de eso, empezó a analizar la posibilidad del cierre definitivo.

Alejandro Pérez integra la cámara de bolicheros y, si bien se especula que en noviembre podría volver la actividad del rubro, su olfato y la experiencia del mercado le permiten especular que recién en marzo de 2021 podrían comenzar a trabajar. “Es muy difícil poder mantener la estructura de gastos y personal hasta el año próximo”, sentenció.

Según graficó, además del gasto del alquiler, de personal, cargas sociales e impuestos, mensualmente Bahiano tenía un gasto sólo de energía de $150 mil. Imposible seguir adelante. En cuanto a los trabajadores, en varios casos fueron reubicados en otros emprendimientos que el empresario posee, dos bares en la zona, pero que están a la espera de volver a la actividad. Otras personas se quedaron sin trabajo.

A lo largo de un cuarto de siglo, por Bahiano pasaron las principales bandas de la movida Tropical. “A veces es mejor retroceder un paso para que en el futuro pueda dar dos hacia adelante”, reflexionó Pérez, quien también acotó que, en su mirada, la crisis para el sector en general comenzó en 2018. Ese año reflejó una “notoria” baja en la concurrencia de los jóvenes y nunca más se recuperó.

Quizá lo más fuerte del testimonio del empresario estuvo vinculado al momento en el que debió comenzar a desmontar la estructura de iluminación, sonido, escenario, la marquesina y demás. “Lloré”, confesó Pérez. “Me causó un enorme dolor y una profunda tristeza. Muchos recuerdos, tanto sacrificio a lo largo de 25 años que terminen así”, concluyó.

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