Saturday 26 de September, 2020

Morón: una joven trabajadora de la salud fue seguida por un delincuente y atacada a botellazos

“Estoy viva de milagro”, contó Jésica Eynard a Primer Plano Online. La violenta escena culminó cuando un hombre salió a defenderla y el atacante se alejó del lugar. La Policía actúa de oficio en busca de cámaras de seguridad y la mujer hoy presentará la denuncia en sede judicial.

“Si yo cruzaba Don Bosco, las tres cuadras que me quedaban para llegar a mi casa eran mucho más oscuras y solitarias y ahí sí no sé qué hubiera pasado”, contó Jésica

Jésica Eynard es una trabajadora del sistema de salud que, como tanta otra gente, pasa sus días asistiendo a quienes lo necesitan. Ella es empleada en un geriátrico de Morón y el lunes pasado regresada a su domicilio luego de cumplir una guardia de 16 horas: había entrado a cumplir labores a las 14 del domingo y a las 6 del lunes recién salía para su casa a descansar.

Esa caminata tiene un argumento, altruista también. “Voy y vuelvo caminando del trabajo para no usar el transporte público dado que estoy en contacto diario con población vulnerable, como son los adultos mayores”, le explicó la joven a Primer Plano Online. Pero su intención de regresar a dormir largo y tendido se vio interrumpida de forma violenta. Es que mientras caminaba por la calle Luis María Campos, a una cuadra de Don Bosco, empezó a notar que un hombre la seguía.

Ella conoce los movimientos de la zona porque ese recorrido es rutinario. Entonces, al notar que el sujeto empezó a caminar atrás de ella, se cruzó de la vereda y siguió sus pasos por el asfalto, al lado del cordón, apurando el ritmo. El individuo se acercó raudamente hasta que, en la intersección con la avenida Don Bosco, que divide Morón de La Matanza, la chica se frenó como para tomar un colectivo, porque había gente en la parada y así evitar cualquier otra situación peor.

Jésica llevaba puesto su ambo que la identifica como trabajadora de la salud. Y cuando llegó un colectivo amagó a subirse pero no lo hizo. Lo propio hizo el sujeto, que seguía allí, detrás suyo. Cuando se acercó otro transporte público, el hombre la indagó por primera vez. “¿Ese colectivo va a San Justo?”, le preguntó. Ella se dio vuelta, lo miró y observó que el sujeto tenía un arma en una mano que guardó dentro de la campera con un movimiento lento, como para que la víctima lo viera, y en la otra mano una botella.

“No, es el de Marconi. Pero ya viene el de San Justo”, respondió Jésica, ya por supuesto envuelta en pánico por la situación que estaba viviendo. “San Justo te dije”, alcanzó a escuchar la chica, y en ese momento el atacante se le abalanzó. No le pidió ni el celular de alta gama que llevaba encima, ni le tironeó la mochila, mucho menos la bolsa que tenía en su mano. Lo único que le dijo fue: “te voy a matar, hija de pu…”. De inmediato le empezó a pegar botellazos. Uno de ellos en la cabeza, el otro alcanzó a frenarlo con la muñeca, que todavía le duele, y otro al menos en la zona de las costillas.

Jésica cayó al piso, entre gritos, y notó que un hombre que estaba pasando por allí salió en su ayuda. Pero el atacante lo apuntó con el arma, amaga con salir corriendo pero vuelve sobre sus pasos para tirarle la botella encima a la chica, que tuvo fortuna porque los vidrios estallaron al lado de su cabeza. Ahí sí escapó a la corrida. “Si yo cruzaba Don Bosco, las tres cuadras que me quedaban para llegar a mi casa eran mucho más oscuras y solitarias y ahí sí no sé qué hubiera pasado”, contó la víctima a este medio.

La joven tuvo convulsiones en el lugar y fue llevaba por una ambulancia del SAME al Instituto Güemes de Haedo. Mientras era asistida le contaron que le mordió toda la mano a un efectivo policial que la asistió. Ya está en su casa, luego de permanecer internada, pero tiene una fuerte inflamación en los riñones y de las tomografías que le hicieron surgió que tiene pequeñas estrías cerebrales producto de las contusiones que sufrió en el cráneo.

Desde ese momento la Policía actúa de oficio en la zona en busca del sujeto, que estaría identificado como alguien de la zona. Jésica asegura estar en condiciones de hacer un identikit para definir exactamente su fisonomía y que lo puedan arrestar “así no sigue haciendo daño”. A su atacante lo describió como morocho, de 1,70 de estatura, robusto, y vestía con campera amarilla con negro y pantalón deportivo oscuro, además de una gorra negra.

La joven agradeció además a todos los que la ayudaron pero pide, además, que si alguien puede aportar cámaras de seguridad que reflejen el ataque lo hagan, así eso allana el camino. Por lo pronto, hoy jueves por la mañana irá a sede judicial a radicar la denuncia por el brutal episodio del cual fue lamentable protagonista.

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