Monday 8 de August, 2022

Murió uno de los motochorros baleado por el policía en Merlo: el otro agoniza

Tenía 22 años e intentó asaltar al efectivo, que esperaba el colectivo vestido de civil, con un arma de juguete. Su cómplice también fue herido de gravedad, lo operaron y el cuadro general es crítico. La justicia no adoptó temperamento con la víctima por considerar que obró en legítima defensa.

En ese lugar cayó herido el motochorro que viajaba como acompañante: el conductor manejó unos metros y chocó contra un canasto de basura

Murió uno de los motochorros baleado el viernes por la noche en Merlo por un policía vestido de civil que esperaba el colectivo. El joven había resultado herido de gravedad cuando el agente sacó su arma reglamentaria para frenar un intento de robo en su contra mientras esperaba el colectivo en la esquina de Brunet y Filiberto, en uno de los extremos de la plaza Cervantes.

Fuentes judiciales informaron a Primer Plano Online que el fallecido fue identificado como Franco Agustín Rivero (22), mientras que su cómplice, Nahuel Antonio Azuaga (22) permanece internado en estado crítico y terapia intensiva. Además, tiene custodia policial.

Como informó este medio, ambos abordaron al policía que esperaba el colectivo para regresar a su casa. La víctima había ido a la casa de un amigo a retirar un par de zapatillas que había comprado y, mientras esperaba el transporte, fue abordado por los ladrones a punta de pistola. En esas circunstancias la víctima resistió y baleó a los malvivientes, que cayeron gravemente heridos: uno en el lugar y el otro a pocos metros, tras chocar contra un canasto de basura.

Tras ser baleado e intentar escapar, uno de los motochorros chocó contra un canasto de basura

Las fuentes confirmaron que, luego del llamado al 911 hecho por el efectivo, varios móviles se hicieron presentes en el lugar y almos baleados fueron derivados en ambulancia a los hospitales Eva Perón y Héroes de Malvinas en estado delicado. Se hallaron en el lugar al menos cinco vainas servidas, todas balas disparadas por el policía.

El fiscal Claudio Oviedo, de la Fiscalía Nº 5 de Morón, no adoptó temperamento para con el agente, al considerar que actuó en legítima defensa. En el lugar, los investigadores secuestraron un arma que era la que portaban los ladrones, que era de utilería. De todos modos, ese hecho no cambia la situación del oficial.

“Eso se advirtió luego. En la dinámica y rapidez con que todo sucedió no pudo advertir que era un arma de juguete. Dos sujetos en moto lo intimidan, lo amenazan de noche en un lugar que no conoce”, precisó un vocero de la investigación.

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