Saturday 5 de December, 2020

Nació en el auto rumbo a la clínica la hija del dirigente de Hurlingham, Lucas Delfino

Faustina Emilia llegó al mundo en perfecto estado de salud aunque de un modo poco habitual. Su mamá Ana Laura la parió en el asiento del acompañante, mientras el excandidato a intendente conducía “conmocionado”.

Lucas Delfino junto a Faustina, después de la "avalancha" que significó la acelerada llegada al mundo de la pequeña

Faustina “Avalancha” Delfino pesó 3,84 kg y midió 52 centímetros de largo al nacer. El mote corre por cuenta de su flamante papá, que después de la excitante experiencia vivida durante el alumbramiento de la pequeña no sale de su conmoción por la templanza de su pareja, Ana Laura, que trajo al mundo a su segunda hija sentada en el auto, mientras tranquilizaba a Lucas para que siguiera al volante camino a la clínica.

En la semana 39 y medio de embarazo, después de la visita al obstetra, el miércoles 29 Ana Laura Villarboito y Lucas Delfino volvieron tranquilamente a su casa porque Faustina no daba muestras de querer salir de la panza de su mamá.

Sin embargo a las 5.30 de la mañana siguiente comenzaron las contracciones. Después de desayunar organizaron con los abuelos de Olivia –la primera hija de la pareja- la logística familiar y antes de las 8 emprendieron desde Hurlingham el camino hacia la clínica de Palermo donde Ana Laura daría a luz a Faustina. Pero ni bien subieron a la Autopista del Buen Ayre, la parturienta avisó: «No llego».

En la narración que recopiló horas después en su cuenta de Twitter, Delfino enumeró el paso a paso del increíble momento: “A la altura de Panamericana y General Paz saco un poncho blanco por la ventanilla y los autos me empiezan a hacer lugar para pasar. Vamos por Lugones, bajo en la cancha de River y rompe bolsa!  Ani me mira y me dice «va a nacer». En ese momento empezamos a hacer videollamada con la partera que estaba llegando a la clínica”, cuenta.

Lucas, Ana Laura y Faustina: después del parto consumado en el auto, llegó la contención médica y los controles de rigor en una clínica de Palermo

Y continúa con su relato “Agarro Avenida Sarmiento, me mando por el carril de salud y toco algunos conos de la policía que me dejan pasar sin problemas cuando ven que estoy con mi mujer a punto de parir. Ani me dice «Está todo bien, tranquilo», con un tono súper relajada. En ese instante, escucho un primer alarido, miro de reojo y estaba la cabeza afuera de Faustina!” .

Finalmente, recuerda que la mamá “se acomoda en posición de parto, hace un rugido de leona y ella misma con sus dos manos, recibe a Faustina que llegó a este mundo y me dice: «Ya está, ya está, mira, está todo bien, ya nació».

Con el cordón vinculando aún el cuerpo de madre e hija llegaron a la clínica a encontrarse con el obstetra y la partera. Allí  terminaron con los procedimientos y controles de rigor, se cortó cordón, alumbró la placenta y la beba recuperó la temperatura perdida en el ‘parto vehicular’.

Todavía conmocionado por la aventura que significó el nacimiento de Faustina, Lucas Delfino perfiló el carácter futuro de su hijita: “llegó con ganas de ser disruptiva en el mundo”. Aunque la experiencia lo hizo transpirar, con la situación bajo control valoró el coraje, la templanza y el don de su compañera de vida que apelando a todos sus recursos de mujer y madre puso ovarios, seguridad y coraje para que Faustina llegar en perfectas condiciones al mundo en un lugar íntimo y familiar, con su mamá y su papá como únicos testigos.

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