Saturday 19 de September, 2020

Otro grito de repartidores en Merlo: “queremos trabajar y que nos garanticen la seguridad”

Después de la ola de robos y ataques que vienen padeciendo en los últimos días, los trabajadores de las aplicaciones Pedidos Ya, Rappi, Glovo y Uber se manifestaron en la intersección de Rivadavia y Libertador para llamar la atención de las autoridades.

Son varios los distritos del conurbano en donde los delincuentes los tomaron como un blanco fácil para el delito a los repartidores

Como una manifestación del hartazgo que los atraviesa y un símbolo de la protección que padecen, los repartidores de las aplicaciones digitales se manifestaron en las puertas del Municipio de Merlo y, luego de no obtener respuestas de ninguna autoridad, se trasladaron a la intersección de las avenidas Rivadavia y Libertador para que su reclamo resuene con más fuerza.

Como viene informando Primer Plano Online desde hace días, son varios los distritos del conurbano en donde los delincuentes los tomaron como un blanco fácil para el delito. Es que están permanentemente expuestos, al trasladarse en moto o en bicicleta con un destino determinado. Es decir, basta con seguirlos para alcanzarlos y robarle lo poco o mucho que llevan entre sus pertenencias.

“Lamentamos mucho lo que te pasó”, fue la respuesta que recibió de Pedidos Ya Daniel Monzón, que el lunes fue asaltado y golpeado con dureza por los malvivientes, que le llevaron $1.700 y su celular. A ese nivel de desprotección están sometidos: sin ningún tipo de protección laboral ni mucho menos la vinculada a la seguridad. Enfrentan el frío, la lluvia y la inseguridad, pero son considerados esenciales para que el resto de la población cumpla la cuarentena quedándose en casa.

Hoy se juntaron a protestar repartidores de las aplicaciones Glovo, Rappi y también de Uber. Y hasta fueron acompañados por una familia que se está convirtiendo en un emblema de la lucha contra la delincuencia en Merlo: se trata de la viuda y los hijos de Federico Rivero, el chofer de la empresa La Perlita asesinado en Libertad cuando paró, a la vuelta de su casa, para que su mujer compre una gaseosa en un almacén.

“Queremos vivir tranquilos en Merlo y que nos den más seguridad”, fue le grito que se escuchó en el mediodía soleado de jueves. La promesa, si no consiguen que la situación mejore, es seguir marchando cuantas veces sea necesario. El reclamo, idéntico: que los dejen trabajar en paz.

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