Friday 7 de October, 2022

El peronismo bonaerense se reúne en Merlo para avanzar en la unidad y buscando excluir de la conducción a los que bancan a Randazzo

Los intendentes pedirán ejercer el poder de veto sobre las nóminas de candidatos y listas únicas en los distritos para blindarse en los Concejos Deliberantes.

PJ bonaerense
Los intendentes del PJ bonaerense buscan la unidad pero con la lapicera en su poder para los armados locales

El peronismo bonaerense emitirá hoy un gesto de unidad en Merlo y avanzará sobre el staff de apoderados del Frente para la Victoria para reducir el poder de maniobra de Florencio Randazzo en el control de listas.

Los intendentes peronistas de la provincia de Buenos Aires apuntarán específicamente a un colega, Gabriel Katopodis (San Martín) y al diputado del Movimiento Evita, Fernando «Chino» Navarro, quienes integran el lote ampliado de apoderados ya que consideran que existe una sobrerrepresentación del «randazzismo» en el frente electoral que integrará el PJ.

El Grupo Esmeralda de Martín Insaurralde (Lomas de Zamora) y el Fénix de Gustavo Menéndez (Merlo) comenzarán un proceso de confluencia público para imponer condiciones en el armado de listas. El esquema básico que defiende el peronismo territorial de la provincia de Buenos Aires tiene tres aristas definidas.

Por un lado, los intendentes aceptan ir a las PASO contra Randazzo siempre y cuando ese mecanismo de definición de candidaturas se aplique sólo a cargos nacionales y provinciales. Reclaman, en cambio, lista única en los municipios, tal cual ocurrió en las traumáticas PASO 2015 entre Aníbal Fernández y Julián Domínguez. Es la única vía para blindar sus Concejos Deliberantes ante una eventual nueva ruptura del peronismo.

Por otro lado, quieren tener poder de veto en los territorios. En especial pretenden tener la potestad de tachar de las nóminas a los nombres que consideran «piantavotos», ni más ni menos que el mismo superpoder que ejerció Elisa Carrió en Cambiemos al impugnar a Jorge Macri y que habían perdido en épocas en donde la lapicera la ejercía Cristina Fernández de Kirchner. Específicamente, a La Cámpora le vencen ocho bancas legislativas y varias en los Concejos Deliberantes, y el PJ sólo estaría dispuesto a conceder la mitad de esos lugares a la agrupación de Máximo Kirchner.

La consagración del frente de unidad es otro aspecto que debatirán. Fuentes partidarias explicaron que los jefes comunales explicitarán, más allá de los casos de Katopodis, Juan Zabaleta (Hurlingham) y Eduardo Bucca (Bolívar), su intención de conformar un frente de unidad para enfrentar a Randazzo en las PASO. Todo dependerá de las negociaciones con el kirchnerismo para definir una lista de consenso y donde se respete el poder de veto de los jefes comunales.

La vocación frentista de los intendentes, más que una convicción, refleja el estado de necesidad del peronismo bonaerense de abroquelarse para evitar derrotas en sus municipios ante la lista unificada que presentará Cambiemos. Cristina de Kirchner sigue siendo la dirigente del PJ con mejor intención de voto en la provincia de Buenos Aires, por encima de Scioli (que se encuentra en el frrezer por unos días luego del escándalo mediático por el embarazo de su pareja Gisela Berger) y aún más de Randazzo.

Sin embargo, no hay margen para impedir las PASO que impulsa Randazzo. El exministro cuenta con los avales necesarios y no está dispuesto a presentarse por afuera del PJ, como hizo Sergio Massa. Si el PJ bonaerense le bloquea la primaria, el exministro judicializaría la interna y llevaría al peronismo al peor escenario: la intervención.

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