Thursday 3 de December, 2020

Perpetua para un crimen aberrante e inexplicable: la madre que degolló a su hijo de dos años en Ituzaingó

Flavia Pace pasará sus días en prisión por haber asesinado a Joaquín en su casa del barrio San Alberto en el marco de un supuesto rito umbanda. Además, la filicida había provocado heridas en el cuello de otros dos menores que vivían con ella.

Horror en Ituzaingó
Una dramática situación vivieron aquella tarde los vecinos, cuando se supo que la madre había degollado a su pequeño hijo

Mediodía del 7 de diciembre de 2016. El papá de Joaquín (2) y Leonardo (5) llega al domicilio de su exmujer Flavia Pace respondiendo al llamado de su hijo mayor. “Vení a buscarme, me quiero ir a vivir con vos y con la abuela”, decía la pequeña vocecita del otro lado del teléfono. Al llegar a ese lugar, sobre Martín Rodríguez al 3400 en el barrio San Alberto, el hombre se imagina un cuadro delicado, pero nunca tan aberrante. En esa casa vivían la mencionada mujer con sus cuatro hijos: además de los más chicos, Ángel (13) e Ignacio (10), fruto de un matrimonio anterior.

El despliegue policial lo impacta al llegar. Luego de identificarse, ese papá se encuentra con una escena imposible de representársela en la mente: su exesposa abrazada a Joaquín en la cama, como medio ida de la realidad, y a los otros tres menores también en un estado deambulante, como dopados. Los dos mayores tenían curaciones por cortes en el cuello, pero el más chiquito yacía muerto en la habitación, degollado.

Flavia Pace
Flavia Pace fue condenada a perpetua por ser considerada autora del delito de homicidio agravado por el vínculo

La mamá le había cortado una vena que no era la yugular, por lo tanto, el desparramo de sangre no fue tan intenso. Pero el pequeño Joaquín yacía sin vida desde hacía horas en brazos de su madre. Por el conmocionante episodio, la justicia acaba de condenar a prisión perpetua a la mujer.

LOS HECHOS

La noche anterior al crimen, la ahora condenada y el padre de Joaquín y Leonardo habían tenido una fuerte discusión, fruto de una relación enfermiza que llevaban adelante entre ambos, incluso separados. En esa ocasión, el padre notó que su hijo más chico estaba mareado y se lo quiso llevar, pero la mujer se negó. Entonces llamó a la Policía, se presentó un patrullero en la vivienda y los efectivos recomendaron que si alguien quería hacer una denuncia se presente en la comisaría y la formalice.

Ante la negativa de ambos, el móvil se retiró, al igual que el padre de los menores. La noticia que continuó y que permitió develar el misterio en torno al crimen es que Pace, a las 6.45 de la mañana siguiente, llamó por teléfono en varias ocasiones a su compadre, que además era un amigo del entorno familiar, para pedirle ayuda. Una vez que es atendida, en la comunicación le confiesa: “me mandé una cagada, lo maté a Joaco”. Ese relato fue expuesto en el juicio por el propio testigo.

Casa de Pace
La casa de Martín Rodríguez al 3400, en el barrio San Alberto, donde ocurrió el estremecedor crimen de Joaquín a manos de su mamá

En el debate también declaró una niñera que cuidaba a los cuatro chicos: dijo que cuando llegó al domicilio encontró a la madre asesina mirando de frente a todos los santos umbandas que tenía en una habitación, y que la dueña de casa le pidió que se fuera porque ese día no iba a necesitar su servicio. Pace era practicante de esa religión.

En el juicio oral y público no se pudo probar, pero todo indica que la muerte de Joaquín pudo haber sido parte de un rito. Además, se comprobó que los otros hermanitos de la víctima tenían toxinas en sus cuerpos, que pueden haber sido una mezcla de ansiolíticos y antidepresivos que la mujer consumía. La mujer tenía, asimismo, cocaína: así lo demostraron los resultados de orina y sangre. Ninguno de los menores, al despertar, se acordaba de lo que había sucedido esa fatídica noche.

Todas las pericias que se le practicaron a la filicida dieron que no era inimputable y que comprendía la criminalidad de sus actos, más allá del trastorno de su personalidad. En su descargo, ella acusó al padre de los chicos como el responsable del crimen y negó toda la prueba reunida en su contra, incluso la llamada.

Por homicidio agravado por el vínculo, los jueces Marcos Lisa, Julia De La Llana y Agustín Gossn, del Tribunal Oral Criminal Nº 5 de Morón, le dieron prisión perpetua a pedido del fiscal del juicio, Hernán Moyano. El papá de Joaquín, una vez terminado el debate y en medio de un impactante quiebre luego de revivir los hechos, agradeció que se haya hecho justicia para que su hijo “descanse en paz”.

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