Sunday 25 de September, 2022

La asesinó a golpes y quiso simular un accidente en la ducha: perpetua para el femicida de Norma Gallo en Merlo

Alejandro Osmar Machado fue condenado a la pena máxima luego de haber apuñalado en reiteradas ocasiones a quien era su pareja desde hacía 15 años. Para la justicia, el atacante actuó con mayor seguridad de sí mismo “al aplicar la violencia sobre una persona que se encontraba en plena decadencia de sus facultades”: la víctima estaba alcoholizada.

Alejandro Machado, el femicida que asesinó a puñaladas a su pareja y tuvo el cuerpo en su casa varias horas después del crimen

El Tribunal Oral Criminal Nº 4 de Morón, integrado por los jueces Carlos Torti, Pedro Rodríguez y Rodolfo Castañares, condenó a prisión perpetua a Alejandro Osmar Machado, de 62 años en la actualidad, por el femicidio de su pareja, Norma Beatriz Gallo (54), descubierto el 30 de abril de 2020 en la localidad de Libertad, partido de Merlo.

Para la justicia quedó probado que el acusado, quien mantenía una relación de 15 años con la víctima, la asesinó a puñaladas en la cabeza y luego pretendió simular que había sido un accidente en la ducha. El hecho se produjo en el interior del domicilio de la calle Plus Ultra al 100 de la mencionada ciudad merlense.

Es que según la declaración del imputado, tanto él como la víctima habían estado consumiendo alcohol hasta un momento en que él la ayudó a bañarse y luego a llegar a la cama, pero en el trayecto la mujer “cayó al suelo y se lastimó con unas chapas” que había en la casa. De ese modo el femicida intentó explicar las heridas cortantes que su pareja tenía en el cuero cabelludo.

En el momento en que la Policía llegó al lugar, el hombre presentaba también una lesión en la frente, que justificó indicando que se trataba de “un rasguño” que le habría producido Gallo en el momento que la asistió. Pero también los investigadores constataron que tenía inflamado el nudillo del dedo mayor de su mano derecha, con lo cual desde una primera impresión se sospechó que podía tratarse de una muerte violenta.

La autopsia en el cadáver de la víctima confirmó la peor de las sospechas: la mujer presentaba heridas cortantes ejecutadas con arma blanca a la altura del cuello, en cuero cabelludo, espalda, escoriaciones y hematomas en región anterior del tórax y mama izquierda, además de múltiples escoriaciones en región frontal y escoriación en región occipital. Es decir, Machado la masacró a puñaladas y golpes y pretendió simular un siniestro casero.

A lo largo de la investigación realizada por la fiscal Marcela D’ascençao quedó plasmada el sometimiento y los maltratos que padecía Gallo a manos de Machado, que dieron el marco previo al desenlace fatal. Así se constató en base al relato de familiares de la mujer asesinada y de vecinos de la cuadra, que reconocieron que el femicida “la golpeaba, sobre todo cuando tomaba y se emborrachaba, era muy agresivo y nunca la dejaba estar sola por la calle”.

Lo interesante del fallo de un tribunal que impuso la figura del femicidio no íntimo para considerar de ese modo a un crimen cometido por odio de género de un varón hacia una mujer como fue el caso develado por Primer Plano Online sobre Nadia Arrieta en Villa Tesei es la perspectiva que incorpora en el tratamiento del delito imputado a Machado.

Los jueces hablan en su sentencia de “circunstancias particulares indicadoras de una pretensión de sometimiento de la víctima a la voluntad del imputado”, y ponen un particular hincapié en el hecho de que Gallo también haya estado alcoholizada al momento del ataque, lo que la convirtió en mucho más vulnerable a la pretensión asesina de su pareja.

“(Machado) actuó en condiciones de mayor seguridad para sí al aplicar la violencia sobre una persona que se encontraba en plena decadencia de sus facultades de oposición, incrementadas, por la presencia demoledora de una significativa ingesta alcohólica (se descubrió que el cadáver presentaba 1,70 gramos de alcohol por litro en sangre) que influyó en su fragilidad psíquica y facilitaba su neutralización y sometimiento físico frente a la violencia física desatada”, argumentó el tribunal.

Lo cierto es que el femicida fue condenado a perpetua por el delito de homicidio doblemente agravado por resultar la víctima una persona con quien mantiene una relación de pareja mediando convivencia y por haber sido perpetrado mediando violencia de género contra la víctima.

Para los jueces Torti, Rodríguez y Castañares, Machado “transformó a la persona de la víctima trastocándola en objeto, exteriorizando con ello una violencia atrapada en los signos y la simbología de los patrones estereotipados que transmiten una voluntad de dominación y una visión de menosprecio y cosificación de la mujer”.

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