Sunday 5 de December, 2021

Piden la detención de los tres policías acusados de haber asesinado a Lucas González

Se trata del inspector Gabriel Isassi, el oficial mayor Fabián López y el oficial José Nieva, quienes se desempeñaban en la División Sumarios y Brigadas de la Comuna 4 de la Policía de la Ciudad. Los tres quedaron acusados del delito de homicidio agravado por haber sido perpetrado por miembros de las fuerzas policiales abusando de sus funciones, el cual prevé la pena de prisión perpetua.

Lucas González tenía apenas 17 años y toda la vida por delante, con sueños de futbolista: todo se frustró por balas policiales

Los fiscales que investigan el crimen de Lucas González solicitaron la detención de los tres efectivos de la Policía de la Ciudad que participaron del operativo en el que fue asesinado el adolescente el miércoles último en el barrio de Barracas.

Se trata del inspector Gabriel Isassi, el oficial mayor Fabián López y el oficial José Nieva, quienes se desempeñaban en la División Sumarios y Brigadas de la Comuna 4 de la Policía de la Ciudad. Los tres quedaron acusados del delito de homicidio agravado por haber sido perpetrado por miembros de las fuerzas policiales abusando de sus funciones, el cual prevé la pena de prisión perpetua.

El pedido fue firmado anoche por los fiscales Leonel Gómez Barbella, a cargo de la fiscalía nacional en lo Criminal y Correccional 32, y el fiscal Andrés Heim, a cargo de la Procuraduría de Violencia Institucional (Procuvin). El juez Martín Carlos Del Viso había delegado en ellos la instrucción de la causa. Además, pidieron que se dicte el secreto de sumario y rechazaron las eximiciones de prisión que habían solicitado los tres policías involucrados a través de su abogado, Alfredo Oliván.

 

Para rechazar ese planteo, el fiscal Gómez Barbella y el fiscal Heim consideraron que los imputados «tergiversaron los hechos al momento de informarlos a la autoridad judicial para mejorar su situación procesal, circunstancia que daría cuenta no solo de su voluntad de sustraerse del proceso penal que se le sigue, sino también entorpecer la investigación».

También, entendieron que, estando en libertad, los policías pueden «amedrentar y hostigar a testigos y familiares, más aún conociendo los pormenores de un proceso penal por la función propia».

«Cabe destacar que este riesgo se torna especialmente grave en investigaciones vinculadas a delitos como los que nos convocan, en los cuales no pueden descartarse que, por su entidad, haya causado repercusiones psíquicas en las víctimas, que impacten negativamente sobre su voluntad de colaborar y testimoniar en el marco de la investigación, en caso de que la libertad de los imputados no sea restringida de momento», señalaron.

El miércoles por la mañana, tras el entrenamiento en el club de fútbol Barracas Central, la víctima y tres amigos volvían a sus casas en la localidad bonaerense de Florencio Varela, en el Volkswagen Suran del padre de uno de ellos. Tras parar en un kiosco, comenzaron a ser perseguidos por un Nissan Tiida, en el que circulaban un inspector, un oficial mayor y un oficial de la Brigada de la Comisaría Comunal 4D de la Policía de la Ciudad.

Cómo el vehículo no tenía ninguna identificación, los chicos pensaron que podían ser ladrones y quisieron escapar. Sin embargo, los policías dispararon cuatro veces: dos proyectiles impactaron en la cabeza de la víctima, de 17 años, quien falleció el jueves a la tarde en el Hospital El Cruce, de Florencio Varela.

Seguinos en nuestra cuenta de Instagram ó unite a nuestro canal privado de Telegram