Friday 30 de September, 2022

Piden informes sobre los corralitos gastronómicos que se instalaron en las calles de Morón

“¿Quién se hace cargo si ocurre un accidente?”, se preguntó el concejal Juan Nardo, del bloque Juntos por el Cambio. Lo que buscan saber es la cantidad de este tipo de emprendimientos se habilitó, cuál es la regulación existente y los metros cuadrados que pueden ocupar.

Los corralitos gastronómicos se expandieron por todo Morón: buscan saber la cantidad de permisos que existe

Los corralitos gastronómicos que invaden las calles de distintas localidades de Morón son motivo de un pedido de informes que el Departamento Ejecutivo local deberá responder al Concejo Deliberante.

La cantidad de permisos otorgados, la ubicación, la extensión en metros cuadrados, el plazo de uso, los materiales usados para su construcción, las inspecciones realizadas, las eventuales infracciones detectadas y las sanciones o multas instrumentadas son las preguntas que debe responder el gobierno comunal.

En rigor, como se recordará, los corralitos fueron una manera de permitir el regreso de la actividad de bares, restoranes y cervecerías, entre otros locales de esparcimiento, durante lo peor de la cuarentena a raíz de la pandemia de Covid-19. Era una manera de respetar el distanciamiento social y habilitar actividades comerciales al aire libre.

En diálogo con Adrián Noriega en la emisión semanal del programa periodístico Primer Plano por el canal Somos, de Flow, el concejal de Juntos por el Cambio Juan Nardo, uno de los promotores del proyecto aprobado por unanimidad, explicó que “vemos que en varios lugares ya está casi descontrolado”.

“Hace 15 días me fui a cortar el pelo y el peluquero me dijo ‘yo voy a salir también a cortar el pelo a la calle, porque es injusto’. Nosotros no queremos perjudicar al comerciante que sufrió mucho durante la pandemia, pero sí queremos que esté todo bajo normativa”, reflexionó el edil.

Asimismo, Nardo se preguntó “¿quién se hace cargo si ocurre un accidente?”, que involucre a algunos de los comercios que extendieron sus alcances hasta las calles, donde habitualmente se sienta su clientela. Por las calles de Castelar, por caso, pasan colectivos, autos y todo tipo de tránsito, lo que también es otra faceta del fenómeno: el caos vehicular cuando baja la barrera.

“Si quieren hacer una política pública que la traigan al Concejo Deliberante y entre los 24 concejales la debatimos. No nos olvidemos que, así como beneficia a esos locales gastronómicos también perjudica a los demás, porque entre dos corralitos se comen ocho estacionamientos. Y la gente que va a ese centro comercial, si no puede estacionar se va”, concluyó.

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