Tuesday 26 de January, 2021

Piden justicia por la muerte de la abuela en el choque con el futbolista Fernando Tobio en Ramos Mejía

La familia de Ana Licciardello marchará mañana martes por las calles de la ciudad hasta confluir en la intersección del siniestro, ocurrido el 8 de noviembre pasado. El resultado del análisis practicado al jugador de Estudiantes arrojó como resultado 1,3 gramos de alcohol en sangre.

Ana Licciardello falleció producto del choque: "tuvo hemorragias internas por la quebradura de costillas, que además le perforaron el pulmón”, explicó su hija

Se cumple este martes un mes del violento choque que le costó la vida a una abuela de 83 años en Ramos Mejía. Ana Licciardiello, que viajaba en un remís junto a sus hijas Ana Karina y Nora Eusebio, regresaba a su casa después de comer una pizzas con su familia y ver a sus nietas, a quien hacía rato no podía ver por la pandemia, y murió pocas horas después de ser embestida por el jugador de Estudiantes de La Plata Fernando Tobio.

“Viajábamos tres en el auto además del chofer. Mi mamá del lado del acompañante, por una cuestión de espacio y de movilidad, y mi hermana Nora y yo atrás. Recuerdo que levanté la vista y vi venir la camioneta, que sabía nos la iba a poner. Nosotros ya habíamos cruzado la boca calle, y el tipo, a la velocidad que venía, no tenía forma de haberlo visto el conductor del remís”, recordó Ana Eusebio en conversación con Primer Plano Online.

La mujer confirmó un dato que está en el expediente y que no había trascendido hasta el momento. “Mi mamá falleció producto del choque. Está en la autopsia y eso se incorporó al expediente. Tuvo hemorragias internas por la quebradura de costillas, que además le perforaron el pulmón”, explicó. La abuela había sido llevada a la clínica Los Cedros consciente, pese a los fuertes dolores que tenía en el cuerpo.

Por el caso, los imputados en una causa que tiene un fuerte cerrojo judicial son el propio Tobio y el chofer del remis, de nombre Carlos. Pero la hija de la fallecida contó a este medio un dato que todavía no había trascendido: al futbolista la alcoholemia le dio 1,3 gramos de alcohol en sangre, casi el triple del 0,5 permitido para conducir. Con un dato que tiene muy molestos a sus familiares: “el test de alcoholemia se lo hicieron dos horas después del choque, así que imagínate lo que hubiera dado si se la hacían en el momento”, se quejó Ana. Al conductor del remis el resultado le dio cero.

La abuela se recuperaba de una operación de caderas y de a poco estaba volviendo a caminar

Licciardello estuvo casi un año y ocho meses en silla de ruedas por una operación de caderas, y recién en ese tiempo estaba recuperando movilidad de manera independiente, sin silla de ruedas. “Tuve que volver a casa a decirle a mis hijas que su abuela estaba muerta cuando la habían vuelto a ver después de tanto tiempo para protegerla”, se lamentó Ana.

Mañana martes se cumple un mes del crimen vial de la mujer de 83 años. Y familiares y amigos recorrerán las calles de Ramos Mejía desde las 17 para concientizar sobre una consigna: “el alcohol al volante mata”. “Es algo que se remarca en todos lados pero que la gente no le da mucha bolilla. Si el Municipio hiciese los test de alcoholemia en el centro de Ramos esto no hubiera sucedido. Tobio salió de pleno centro de la ciudad y agarró Bolívar como si fuera una autopista”, continuó Eusebio.

Fernando Tobio ni bien fichó con Estudiantes de La Plata: el club emitió un comunicado de condolencias a la familia de la víctima, pero el jugador nunca se contactó

La movilización partirá desde la casa de la Licciardello, en avenida de Mayo y Páez, seguirá hasta Rosales, por esa calle avanzarán hasta Bolívar para llegar a la intersección con Malabia, lugar del choque. Tobio vive en Rosales, y pasarán por el frente de su casa. “Quiero que Tobio no pueda asomar el hocico en Ramos. Y que reciba el repudio social por lo que hizo”, señaló la hija de la víctima fatal.

Y recordó, para finalizar el diálogo con Primer Plano Online, el diálogo que mantuvo con el futbolista ni bien sucedió el hecho. “¿Qué hiciste?, le pregunté cuando nos chocó. Y él me respondió ‘yo venía por mi mano. Yo lo noté alcoholizado y creo que algo más tenía encima”. Cuando se lo cruzó en la comisaría Ana asegura que Tobio no mostró “ni un signo de arrepentimiento”. “Cuando comenté que mi mamá había fallecido, el remisero me abrazó como si fuera amigo de toda la vida. Él (por Tobio) me miró siempre con desprecio, al igual que la gente estaba con él”, concluyó.

Así quedó la camioneta que conducía Fernando Tobio: la justicia investiga la mecánica de los hechos

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